Caracas, 7 de enero de 2026-Total News Agency-TNA- Las Fuerzas Armadas de Venezuela rechazaron de forma categórica la intervención militar de Estados Unidos que derivó en la captura de Nicolás Maduro y exigieron su liberación inmediata, en una definición política y militar que tira por tierra cualquier intento de Washington de incidir directamente en el rumbo del país o de avanzar en entendimientos con el poder residual del chavismo. La postura castrense, expresada públicamente por el ministro de Defensa, Vladímir Padrino López, sin duda apoyada por Diosdado Cabello, marca un quiebre definitivo con las especulaciones iniciales sobre un posible acuerdo tácito entre Estados Unidos y la presidenta encargada Delcy Rodríguez, insinuadas en las primeras horas tras las declaraciones favorables del presidente estadounidense Donald Trump.
En un discurso televisado de alto voltaje, Padrino López calificó la detención de Maduro como un “secuestro” y reivindicó su legitimidad como presidente electo para el período 2025-2031. “Ayer se llevaron secuestrado a la persona que el pueblo de Venezuela eligió como presidente. Es el presidente constitucional, auténtico y genuino líder del pueblo venezolano”, afirmó, al tiempo que exigió “la pronta liberación de nuestro comandante y de su primera dama”. La declaración refuerza la narrativa del chavismo duro y deja sin margen a cualquier estrategia estadounidense que busque condicionar a la nueva administración interina mediante presión diplomática o promesas de cooperación económica.
El jefe militar denunció además que la captura de Maduro se produjo luego de una ofensiva que, según sostuvo, dejó un saldo elevado de víctimas. Sin ofrecer cifras oficiales, afirmó que fuerzas estadounidenses “asesinaron a sangre fría a gran parte de su equipo de seguridad, soldados y ciudadanos inocentes”. De acuerdo con un alto funcionario venezolano citado por medios internacionales, el número de muertos ascendería a unos 80 entre civiles y miembros de las fuerzas de seguridad, una cifra que podría incrementarse con el correr de las horas.
Padrino López agradeció las manifestaciones populares de rechazo a la intervención estadounidense y advirtió que lo ocurrido en Venezuela “representa una amenaza contra el orden global”. “Si hoy fue contra Venezuela, mañana puede ser contra cualquier país. Rechazamos este colonialismo”, sostuvo, en una apelación directa a la solidaridad regional y a la defensa de la soberanía frente a acciones militares unilaterales.
En ese marco, reafirmó el rol central de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana como garante del orden interno y de la continuidad constitucional. “Nosotros votamos por la paz, el diálogo y el respeto al derecho internacional. La Fuerza Armada ha garantizado la continuidad democrática y lo seguirá haciendo”, afirmó, antes de cerrar con una consigna emblemática del chavismo: “Chávez vive y la patria sigue. Independencia o nada, leales siempre”.
El ministro confirmó que los militares reconocen a Delcy Rodríguez como presidenta encargada, tras la orden del Tribunal Supremo de Justicia que la habilitó a asumir por un período de 90 días, y respaldó el decreto de “estado de conmoción exterior” que, según el oficialismo, había sido firmado por Maduro antes de su captura. También anunció la activación total del dispositivo de seguridad nacional y el “completo apresto operacional” en una fusión militar, policial y civil para enfrentar lo que definió como una “agresión imperial”.
Esta posición de las Fuerzas Armadas desarma cualquier lectura inicial sobre una posible transición tutelada por Estados Unidos. En las primeras horas posteriores a la caída de Maduro, las declaraciones de Trump —en las que se mostró dispuesto a “trabajar” con la actual conducción venezolana— habían alimentado versiones sobre un entendimiento con Delcy Rodríguez. El pronunciamiento de Padrino López, sin embargo, deja en claro que el poder real sigue anclado en la estructura militar y que no existe disposición a aceptar condicionamientos externos, ni siquiera en un contexto de extrema presión internacional.
En contraste, desde Washington el secretario de Estado Marco Rubio reiteró que Estados Unidos evaluará a la cúpula venezolana “por lo que haga” y advirtió que mantiene “múltiples palancas de presión” si no se toman “las decisiones adecuadas”. Rubio consideró prematuro hablar de elecciones y dejó en evidencia que uno de los objetivos centrales de Washington sigue siendo el control del flujo petrolero venezolano, actualmente restringido por un fuerte despliegue naval estadounidense en el Caribe.
Mientras tanto, Caracas mostró signos de parálisis. Calles desiertas, comercios cerrados y un despliegue visible de fuerzas de seguridad reflejaron el clima de conmoción. Las huellas de los bombardeos cerca del puerto y del aeropuerto alimentaron el temor entre los habitantes, mientras el gobierno llamaba a retomar la normalidad y advertía contra la “guerra psicológica”.
La definición de las Fuerzas Armadas venezolanas introduce así un dato clave: lejos de facilitar una salida negociada bajo tutela externa, el respaldo militar a Rodríguez y la exigencia de liberar a Maduro consolidan una postura de confrontación que limita severamente la capacidad de Estados Unidos de moldear el futuro político inmediato de Venezuela, y anticipa un escenario de alta tensión prolongada.
Fuentes consultadas:
– Declaraciones oficiales del Ministerio de Defensa de Venezuela.
– Reportes de medios internacionales y agencias de noticias.
– Declaraciones del Departamento de Estado de Estados Unidos y del Senado estadounidense.

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