Nueva York, 6 de enero de 2026-Total News Agency-TNA- Nicolás Maduro permanece desde la noche del sábado detenido en una cárcel federal de Brooklyn, luego de haber sido trasladado bajo un fuerte operativo de seguridad a territorio estadounidense para enfrentar cargos por narcoterrorismo, conspiración para el tráfico de cocaína y delitos vinculados con armas automáticas. El líder del régimen venezolano fue alojado en el Metropolitan Detention Center, el único penal federal del estado de Nueva York, donde quedó a disposición de la Justicia a la espera de su primera comparecencia judicial, prevista para los próximos días en Manhattan.

El arribo de Maduro a Nueva York se produjo tras una secuencia de traslados altamente custodiados. Luego de ser capturado durante la madrugada en Caracas en una operación militar estadounidense de gran escala, fue llevado inicialmente a un buque militar y posteriormente trasladado en un avión militar desde la base de Guantánamo hasta la Base de la Guardia Nacional Aérea de Stewart, al norte del estado de Nueva York. Desde allí, un helicóptero lo condujo hasta Manhattan, donde una caravana de vehículos policiales lo escoltó hasta el centro de detención federal en Brooklyn.
Las imágenes difundidas por canales oficiales estadounidenses mostraron a Maduro esposado, encapuchado y vestido con ropa informal, caminando bajo custodia de agentes federales en instalaciones identificadas con insignias de la Agencia Antidrogas de Estados Unidos. El traslado fue seguido en vivo por medios locales, que aguardaron durante horas en las inmediaciones del aeropuerto militar. El descenso del avión se demoró cerca de una hora, lapso en el que, según trascendió, se le leyeron formalmente las acusaciones que motivaron su traslado a Nueva York.
La imputación contra Maduro se enmarca en una causa abierta en 2020 por la Fiscalía del Distrito Sur de Nueva York, que este fin de semana fue actualizada mediante una acusación sustitutiva. El expediente lo señala como presunto líder del denominado Cartel de los Soles, una estructura criminal integrada por altos mandos del aparato estatal y militar venezolano, acusada de utilizar el narcotráfico como herramienta de financiamiento y de presión internacional. El caso está bajo la supervisión del juez federal Alvin K. Hellerstein, quien deberá conducir las próximas instancias procesales.
La operación que culminó con la captura del mandatario venezolano fue el resultado de meses de planificación conjunta entre agencias de inteligencia y fuerzas armadas estadounidenses. De acuerdo con información surgida en círculos de seguridad, la Agencia Central de Inteligencia desempeñó un rol clave en la obtención de inteligencia previa, mediante el seguimiento de los movimientos de Maduro y el monitoreo constante de su ubicación en los días previos a la acción. Ese trabajo incluyó el uso de drones furtivos y el aporte de una fuente infiltrada dentro del propio gobierno venezolano, cuya identidad no fue revelada.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, había autorizado en los meses previos una postura más agresiva de los organismos de inteligencia respecto de Venezuela, habilitando operaciones encubiertas orientadas a la recopilación de información estratégica. En ese marco, la captura de Maduro fue considerada una operación policial ejecutada por fuerzas de operaciones especiales del ejército estadounidense, con apoyo logístico y de inteligencia de otras agencias federales.
Durante el operativo en Caracas, las defensas aéreas venezolanas fueron neutralizadas para permitir el ingreso de helicópteros que desplegaron fuerzas especiales en distintos puntos de la capital. Se registraron explosiones y ataques simultáneos contra instalaciones militares y objetivos estratégicos, así como acciones coordinadas en los estados de Miranda, Aragua y La Guaira. Según los reportes oficiales, no se registraron bajas en las filas estadounidenses.
Junto a Maduro fue detenida su esposa, Cilia Flores, quien también fue trasladada a Nueva York y deberá comparecer ante la Justicia federal por cargos vinculados a la misma causa. Ambos permanecerán bajo custodia mientras avanzan las audiencias iniciales que definirán las condiciones de detención y el cronograma del proceso judicial.
La detención y traslado de Maduro a Estados Unidos representa un punto de inflexión en la política de Washington hacia Venezuela y abre una etapa inédita en el plano judicial y diplomático, con un ex jefe de Estado extranjero enfrentando un juicio federal en territorio estadounidense por delitos vinculados al narcotráfico y al terrorismo.

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