Washington, 4 de enero de 2026-Total News Agency-TNA- La captura de Nicolás Maduro abrió una nueva fase de confrontación directa entre Estados Unidos y el núcleo duro del chavismo que aún conserva poder en Venezuela. El presidente estadounidense Donald Trump lanzó una advertencia explícita a la presidenta interina Delcy Rodríguez, al señalar que, si no coopera con los objetivos de Washington, pagará un “precio muy alto”, incluso “probablemente mayor” al que enfrentó el ex mandatario detenido.
La advertencia fue formulada durante una entrevista telefónica con la revista The Atlantic y marcó el tono de la relación que la Casa Blanca está dispuesta a mantener con la administración interina venezolana: un vínculo operativo y transitorio, condicionado a una alineación inmediata con los intereses estratégicos estadounidenses, en particular en materia energética. Según Trump, la apertura del sector petrolero venezolano a la inversión norteamericana es una condición central para cualquier esquema de reconstrucción del país.
El mandatario justificó la intervención militar que culminó con la caída de Maduro al describir a Venezuela como un “país totalmente fallido” y un “desastre en todos los sentidos”. En ese marco, sostuvo que “reconstruir y cambiar de régimen” resulta preferible a sostener un sistema que, a su juicio, derivó en colapso económico, narcotráfico y autoritarismo. La amenaza del “precio muy alto” fue interpretada en Washington como una señal inequívoca de que Estados Unidos no dudará en avanzar con acciones judiciales o incluso militares contra los remanentes del chavismo si no hay cooperación.
El mensaje llega en un momento delicado para Rodríguez, quien fue confirmada como presidenta interina por el Tribunal Supremo de Justicia y respaldada formalmente por los mandos militares. Pese a ese aval interno, la dirigente adoptó en sus primeras declaraciones un tono desafiante, al asegurar que el nuevo gobierno defenderá los “recursos naturales” del país y rechazará cualquier intento de tutela extranjera sobre el petróleo venezolano. Esa postura encendió alarmas en la Casa Blanca, que busca evitar que el interinato derive en una continuidad encubierta del esquema chavista.
En ese tablero interno, el rol de las figuras clave del régimen resulta determinante. Diosdado Cabello, histórico hombre fuerte del chavismo y actual ministro del Interior, reapareció públicamente tras la captura de Maduro para respaldar a Rodríguez y advertir sobre “amenazas externas”. Sin embargo, su margen de maniobra se encuentra limitado: fuentes diplomáticas señalan que Washington lo considera uno de los principales responsables de la estructura represiva y de las redes ilícitas del régimen, por lo que su continuidad es vista como incompatible con cualquier transición aceptable.
Una situación similar enfrenta Vladímir Padrino López, ministro de Defensa y figura central del sostén militar del chavismo durante la última década. Padrino López fue clave para garantizar el respaldo castrense a la proclamación de Rodríguez, pero su futuro es uno de los puntos más sensibles. Estados Unidos y aliados regionales observan con atención si las Fuerzas Armadas se limitarán a garantizar un orden transitorio o si intentarán preservar cuotas de poder político y económico heredadas del madurismo.
Analistas coinciden en que la advertencia de Trump apunta precisamente a ese núcleo: Cabello, Padrino López y el aparato de seguridad que aún controla resortes clave del Estado. El mensaje es que no habrá tolerancia para una “transición tutelada” por los mismos actores que sostuvieron al régimen caído. En ese sentido, la amenaza de un “precio muy alto” implica la posibilidad de nuevas detenciones, sanciones personales, procesos judiciales internacionales o acciones directas si se detecta resistencia organizada.
La presión estadounidense también tiene un fuerte componente energético. Venezuela posee las mayores reservas probadas de petróleo del mundo y Washington busca asegurar que una eventual normalización productiva no quede en manos de estructuras vinculadas al chavismo o a aliados extrahemisféricos. La exigencia de cooperación inmediata en este frente es vista como una prueba de fuego para Rodríguez y su capacidad real de diferenciarse del régimen que integró durante años.
En la misma entrevista, Trump volvió a mencionar su interés estratégico por Groenlandia, subrayando que Estados Unidos la necesita “absolutamente” para su defensa, una referencia que refuerza la lógica de seguridad global con la que el republicano encuadra sus decisiones: control de recursos críticos, posiciones estratégicas y neutralización de regímenes considerados hostiles o fallidos.
Así, la advertencia a Delcy Rodríguez no es solo un gesto retórico. Marca el inicio de una fase en la que el poder residual del chavismo enfrenta una disyuntiva clara: cooperar con una transición bajo términos estrictos impuestos desde Washington o exponerse a un desmantelamiento total de su estructura política, militar y judicial. El margen para la ambigüedad, advierten en Estados Unidos, se agotó con la caída de Maduro.

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