BUENOS AIRES, 9 de enero de 2026 – Total News Agency-TNA-El control del petróleo venezolano, históricamente considerado un activo geopolítico de enorme valor, ofrece hoy beneficios modestos y altamente inciertos en un mundo energético profundamente transformado. Así lo sostiene un análisis publicado por The Wall Street Journal, en un artículo firmado por el columnista económico Greg Ip, que replantea el verdadero costo-beneficio de cualquier intento de dominar los recursos petroleros de Venezuela en el contexto actual.
Según el análisis, durante las décadas de 1970 a 1990, Venezuela era vista como un “premio estratégico” capaz de alterar el equilibrio energético mundial. Sus vastas reservas y su rol como proveedor clave para Estados Unidos y otros países otorgaban al petróleo venezolano una centralidad económica y política que justificaba elevados riesgos geopolíticos. Ese escenario, sostiene el autor, ya no existe.
El mercado energético global cambió de manera estructural. La expansión del shale oil en Estados Unidos, la continuidad de la oferta del Medio Oriente y el avance sostenido de las energías renovables redujeron drásticamente la dependencia del crudo venezolano. En este nuevo contexto, incluso una intervención externa para asegurar el control de esos recursos tendría un impacto limitado sobre la seguridad energética de las grandes potencias.
El artículo plantea que hoy se configura una ecuación de “bajo riesgo y baja recompensa”. Si bien intervenir en Venezuela no implicaría, en términos militares o geopolíticos, riesgos comparables a los de la Guerra Fría, tampoco promete beneficios económicos significativos. El crudo venezolano es pesado, costoso de extraer y de refinar, y su aporte marginal al mercado global resulta reducido frente a una oferta diversificada y abundante.
A este cambio estructural se suman los problemas internos de la industria petrolera venezolana. El deterioro de la infraestructura, la caída prolongada de la producción y la falta de inversión sostenida hacen que cualquier intento de recuperación requiera miles de millones de dólares y varios años de trabajo. Incluso en un escenario de control externo, la rentabilidad de ese esfuerzo es incierta, advierte el análisis.
El contexto geopolítico reciente también refuerza esta lectura. La captura de Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses y las tensiones derivadas de la intervención en Venezuela generaron ruido diplomático, pero apenas alteraron los mercados energéticos globales. Para el autor, esto confirma que el petróleo ya no funciona como el arma de poder decisiva que fue en el siglo XX.
El análisis compara explícitamente dos etapas históricas. En el pasado, el petróleo venezolano se ubicaba en el cuadrante de alto riesgo y alta recompensa: controlar esas reservas implicaba tensiones internacionales, pero ofrecía poder económico y político sustancial. En la actualidad, Venezuela se sitúa en el cuadrante de bajo riesgo y baja recompensa: intervenir apenas modifica el equilibrio energético global y los beneficios económicos no compensan los costos.
En paralelo, The Wall Street Journal también abordó el anuncio del régimen venezolano sobre la liberación de un “número significativo” de presos como supuesto gesto de paz. El diario subraya la vaguedad del comunicado oficial, sin detalles sobre identidades, condiciones legales ni plazos, lo que impide evaluar el alcance real de la medida. En ese marco, el gesto es interpretado más como una maniobra simbólica y táctica que como una reforma estructural del sistema judicial o penitenciario.
Para el medio estadounidense, la combinación de ambos factores —la pérdida de relevancia estratégica del petróleo y los gestos políticos de baja transparencia— redefine la relación costo-beneficio de Venezuela en la escena internacional. El país conserva enormes reservas, pero en una economía global diversificada y en transición energética, ese recurso dejó de garantizar influencia, prosperidad o capacidad de presión sostenida.
En síntesis, el análisis concluye que Venezuela pasó de ser un activo decisivo en la geopolítica energética a un recurso de valor marginal relativo. Controlar su petróleo ya no asegura poder ni ventajas estratégicas duraderas, una realidad que obliga a repensar los supuestos que durante décadas guiaron la política internacional hacia Caracas.
Fuentes consultadas:
The Wall Street Journal (artículos de Greg Ip, 8 de enero de 2026), análisis energéticos internacionales, informes sobre mercado petrolero global, cobertura internacional sobre Venezuela.

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