Buenos Aires, 11 de enero de 2026 –Total News Agency-TNA–El ex presidente Mauricio Macri y Juliana Awada resolvieron separarse luego de más de quince años de relación, en una decisión tomada de común acuerdo antes de finalizar 2025, según confirmaron fuentes cercanas al entorno del ex mandatario. Pese a la determinación, la expareja optó por pasar junta y en familia las celebraciones de Navidad y Año Nuevo, priorizando el bienestar de su hija en común.
Macri y Awada se habían casado por civil el 16 de noviembre de 2010, tras un breve pero intenso noviazgo iniciado un año antes, cuando él era jefe de Gobierno porteño. La boda se celebró con una gran fiesta que reunió a familiares y más de 400 invitados, y consolidó una relación que atravesó el salto de Macri a la Presidencia de la Nación. En octubre de 2011 nació Antonia, hoy de 14 años, la única hija de la pareja.
La confirmación de la separación se produjo luego de que Awada compartiera en sus redes sociales imágenes de sus vacaciones familiares en la Patagonia sin la presencia de Macri, lo que reavivó versiones que circulaban desde fines de 2024 sobre una posible crisis. En aquel momento, la ex primera dama había desmentido públicamente cualquier distanciamiento, aunque los viajes y apariciones por separado alimentaron las especulaciones.
Desde el entorno de ambos señalaron que la decisión fue madurada con el paso del tiempo y que se dio en términos cordiales, sin conflictos públicos. Tras compartir las fiestas, Awada continuó con su descanso sin precisar el destino, mientras que Macri tiene previsto iniciar en los próximos días un nuevo viaje a Europa, retomando su agenda personal y política internacional.
La historia entre Macri y Awada comenzó en septiembre de 2009 en un exclusivo gimnasio del barrio porteño de Barrio Parque, según reconstruye una biografía periodística de la ex primera dama. El vínculo avanzó con rapidez: noviazgo, casamiento, embarazo y, poco después, la carrera presidencial que llevó a Macri a la Casa Rosada. Durante esos años, el propio ex presidente destacó en reiteradas entrevistas el rol central de Awada en su vida personal y en su equilibrio emocional durante el ejercicio del poder.
Macri llegó a definirla como su “hechicera” y relató que, al regresar por las noches a la residencia de Olivos, encontraba en ella un refugio frente a la presión de la gestión. Reconoció también que Awada tenía la capacidad de desarmar tensiones con facilidad y de leer su estado de ánimo apenas cruzaba la puerta de su casa.
En una entrevista concedida en 2016 a Vogue España, la propia Awada reflexionó sobre su rol como primera dama y recordó un consejo que dijo haber recibido de Michelle Obama, subrayando la importancia de ser sostén emocional del marido y de los hijos durante el paso por el poder.
Antes de su matrimonio con Awada, Macri tuvo otras relaciones de alto perfil. Estuvo casado con Ivonne Bordeu, con quien tuvo tres hijos —Agustina, Gimena y Francisco—, y luego con la modelo Isabel Menditeguy, en una relación muy expuesta mediáticamente en la década del noventa. Más tarde mantuvo un vínculo duradero con María Laura “Malala” Groba, quien lo acompañó durante parte de su gestión como jefe de Gobierno porteño.
La separación de Macri y Awada marca el cierre de una de las parejas más emblemáticas de la política argentina de los últimos años, que supo combinar exposición pública, poder y una imagen de cercanía familiar. Por ahora, ambos eligieron la discreción y el acuerdo como forma de transitar esta nueva etapa personal.
Fuentes consultadas:
Entorno de Mauricio Macri; allegados a Juliana Awada; entrevistas públicas del ex presidente; revista Vogue España; investigaciones periodísticas nacionales; archivos de medios argentinos.

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