Madrid, 12 de enero de 2026 –Total News Agency-TNA–China dio un nuevo paso en su estrategia de expansión mediática en Europa con la consolidación de su canal estatal China Global Television Network (CGTN) en la televisión española, una maniobra que ya despierta inquietud en ámbitos políticos, regulatorios y de seguridad por el carácter abiertamente propagandístico de sus contenidos y su control directo por parte del régimen de Beijing.
Desde hace un tiempo, cualquier televidente en la ciudad de Madrid puede sintonizar CGTN Español en alta definición a través de una de las cuatro frecuencias del canal local Canal 33, propiedad del empresario audiovisual Enrique Riobóo. La señal también se emite en el dial 141 de Movistar+, ampliando su alcance más allá de la televisión abierta madrileña.
Aunque la cadena se presenta formalmente como una entidad privada, su dependencia del Estado chino está ampliamente documentada. En 2021, el regulador británico Ofcom retiró la licencia de emisión de CGTN en el Reino Unido tras concluir que el canal estaba controlado editorialmente por el Partido Comunista de China, lo que violaba la normativa sobre independencia de los medios. En respuesta, autoridades chinas denunciaron entonces una supuesta manipulación de Ofcom por “fuerzas anti-China”, sin aportar pruebas.
Los contenidos de CGTN se producen desde Pekín y responden a la línea editorial fijada por el Partido Comunista de China, que gobierna el país desde 1949. La cadena forma parte del entramado comunicacional del régimen y actúa como una herramienta de proyección internacional de las narrativas oficiales de Xi Jinping, en un contexto de creciente tensión geopolítica entre China y las democracias occidentales.
En España, la expansión del canal incluyó recientemente un acuerdo con Pablo Iglesias para la distribución de contenidos informativos a través de Canal Red, el medio de comunicación impulsado por el exvicepresidente del Gobierno. Este entendimiento amplificó la visibilidad del canal chino y reforzó su llegada a audiencias politizadas.
Fuentes del sector audiovisual indicaron que CGTN manifestó además interés en lanzar su versión en inglés dentro de la Televisión Digital Terrestre (TDT) madrileña. Si bien el proyecto aún se encuentra condicionado por los complejos procesos administrativos, ya se habrían iniciado gestiones preliminares para lograrlo, con intermediación de entidades vinculadas a la Cámara de Comercio e Inversiones de China en España y asociaciones empresariales chinas con base en Madrid.
El acuerdo con Canal 33 contempla la cesión de una frecuencia dentro del múltiplex local madrileño. La señal llega por internet directamente desde China, con programación producida centralmente y adaptada al idioma español, lo que reduce la capacidad de control editorial local sobre los contenidos difundidos.
El proyecto CGTN fue lanzado en 2016 como reemplazo de CCTV Internacional y depende, en última instancia, del Departamento de Propaganda del Partido Comunista de China. Su diseño replica modelos de cadenas internacionales como BBC World, CNN International y France 24, aunque con un sesgo explícitamente alineado con los intereses estratégicos de Beijing. En ese esquema, se la suele comparar con Russia Today, canal prohibido en la Unión Europea tras la invasión rusa a Ucrania por su rol como instrumento de propaganda del Kremlin.
Los ejes editoriales de CGTN se centran en defender la posición china sobre asuntos sensibles como Taiwán, Xinjiang, Hong Kong, el Tíbet, la Ruta de la Seda, el papel de Huawei, la guerra en Ucrania y las relaciones con Estados Unidos y la Unión Europea. En español, su objetivo declarado es influir en España y en el conjunto de Hispanoamérica, regiones consideradas estratégicas por la diplomacia china.
La expansión del canal en Madrid se produce en un momento de creciente desconfianza de los países de la OTAN hacia las operaciones de influencia de China en Occidente. Analistas europeos advierten que, bajo el paraguas de acuerdos comerciales y audiovisuales, Beijing busca instalar narrativas favorables a su régimen en sociedades democráticas, aprovechando vacíos regulatorios y alianzas locales.
Así, la presencia de CGTN en la televisión española no solo reabre el debate sobre pluralismo y control de contenidos, sino que coloca nuevamente en primer plano la discusión sobre los límites entre libertad de expresión, soberanía informativa y la utilización de los medios como herramientas de poder blando por parte de regímenes autoritarios.
Fuentes consultadas:
Ofcom (Reino Unido); antecedentes regulatorios europeos; documentación institucional de CGTN; fuentes del sector audiovisual español; análisis internacionales sobre propaganda china y operaciones de influencia.

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