Buenos Aires, 16 de enero de 2026-Total News Agency-TNA- El gobierno de Javier Milei abrió un debate interno sobre la posibilidad de otorgar compensaciones fiscales y políticas a gobernadores aliados que expresaron reparos frente a algunos puntos sensibles de la Reforma Laboral, con el objetivo de garantizar los respaldos necesarios en el Congreso y evitar fisuras en el armado parlamentario oficialista.
La discusión se concentra especialmente en los cambios propuestos en la escala del Impuesto a las Ganancias, un tributo coparticipable cuya modificación impacta de manera directa en la recaudación de las provincias. Según coinciden fuentes oficiales y dirigentes provinciales consultados, este punto generó inquietud incluso entre mandatarios considerados cercanos al oficialismo, que advierten sobre un eventual desfinanciamiento de sus administraciones en un contexto de ajuste y caída de ingresos reales.
En la Casa Rosada reconocen que el malestar no es homogéneo, pero admiten que existe un núcleo de gobernadores que condiciona su acompañamiento legislativo a la introducción de mecanismos de compensación. En ese marco, el Ejecutivo analiza alternativas que van desde ajustes transitorios en la distribución de recursos hasta acuerdos bilaterales con provincias puntuales, siempre bajo la premisa de no desnaturalizar el espíritu general de la reforma.
El tema formará parte central de la reunión de mesa política convocada para esta mañana por el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, en la que se buscará unificar criterios y definir hasta dónde está dispuesto a ceder el oficialismo. En ese ámbito quedarán expuestas dos posturas contrapuestas: por un lado, quienes consideran necesario ofrecer soluciones específicas a cada reclamo provincial para asegurar los votos; por el otro, los sectores más duros que rechazan abrir negociaciones que impliquen concesiones fiscales.
Los funcionarios que se resisten a compensar a las provincias sostienen que los gobernadores terminarán beneficiándose del impacto macroeconómico de la reforma, en la medida en que una mayor formalización del empleo y un eventual crecimiento de la actividad amplíen la base tributaria en el mediano plazo. Desde esa óptica, argumentan que ceder ahora podría debilitar la señal de disciplina fiscal que el Gobierno busca transmitir a los mercados y a los organismos internacionales.
La mirada del Ministerio de Economía también resulta clave en esta instancia. Luis Caputo sigue de cerca las conversaciones y participa del intercambio, atento a que cualquier esquema de compensaciones deberá encuadrarse dentro de los objetivos de equilibrio fiscal que constituyen uno de los pilares centrales del programa económico de la administración Milei.
En paralelo, el Poder Ejecutivo acelera la coordinación política de cara al debate parlamentario. En las próximas semanas, el equipo negociador integrado por el titular de la Cámara de Diputados, Martín Menem; la jefa de bloque de La Libertad Avanza, Patricia Bullrich; el ministro del Interior, Diego Santilli; el armador político Eduardo Lule Menem y el secretario de Asuntos Estratégicos, Ignacio Devitt, trabajará en afinar la estrategia para sumar voluntades y ordenar el discurso oficial.
El objetivo del Gobierno es alcanzar un nuevo triunfo legislativo que consolide la agenda de reformas estructurales impulsada desde diciembre, pero la pulseada con las provincias expone las tensiones propias de un esquema de poder que depende, en buena medida, de acuerdos con mandatarios que reclaman previsibilidad y recursos. La resolución de este debate interno será determinante para el futuro inmediato de la Reforma Laboral y para la relación política entre la Nación y las provincias en el primer tramo del año legislativo.

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