Asunción, 18 de enero de 2026-Total News Agency-TNA- Tras más de dos décadas de negociaciones, el Mercosur y la Unión Europea firmarán este sábado en Asunción el Acuerdo de Asociación Birregional, cuya pata comercial dará origen a una de las zonas de libre comercio más relevantes del mundo. Aunque su aplicación será inicialmente provisional hasta la ratificación parlamentaria en ambos lados del Atlántico, el entendimiento marca un punto de inflexión en la relación económica, política y geoestratégica entre los dos bloques.
El acuerdo integrará un mercado de alrededor de 720 millones de personas —270 millones del Mercosur y 450 millones de la Unión Europea— y abarcará 31 países con un producto bruto interno combinado de unos 24,2 billones de dólares, equivalente a poco más del 20% del PBI mundial. Se trata del pacto más ambicioso jamás alcanzado entre dos bloques regionales ya constituidos, no solo por su dimensión económica, sino también por la profundidad de sus compromisos regulatorios, comerciales y ambientales.
Uno de los ejes centrales es la eliminación de aranceles. Cerca del 92% del comercio bilateral quedará libre de derechos de importación de manera inmediata o tras períodos de transición que se extenderán entre cinco y quince años, según el sector. Para la Unión Europea, esto implicará un ahorro anual estimado en unos 4.000 millones de euros en aranceles, mientras que el Mercosur obtendrá acceso preferencial para el 99% de sus exportaciones agrícolas.
El impacto sectorial será significativo. En el caso de la industria automotriz, los vehículos europeos, que hoy enfrentan aranceles del 35% al ingresar al Mercosur, verán una reducción progresiva e irreversible de esa protección, lo que abre el mercado sudamericano a una mayor competencia externa. Algo similar ocurrirá con la maquinaria industrial, los productos tecnológicos y los medicamentos, donde las empresas europeas mejorarán sustancialmente sus condiciones de acceso. En el rubro textil y deportivo, grandes marcas europeas también se verán beneficiadas por la liberalización comercial.
En materia agropecuaria, la mayoría de los productos del Mercosur ingresará a la Unión Europea sin aranceles ni cupos, aunque se establecieron excepciones y límites en sectores sensibles para el agro europeo, como la carne vacuna, la aviar, el azúcar y el etanol. Además, se incorporó un sistema de salvaguardas que permitirá a Europa adoptar medidas temporales si determinadas importaciones generan distorsiones significativas en los precios internos. Las exigencias sanitarias y ambientales europeas, en tanto, se mantendrán sin cambios.
El acuerdo también amplía de manera sustancial el acceso a los mercados de servicios y a la contratación pública. Empresas de ambos bloques podrán competir en licitaciones estatales y prestar servicios financieros, logísticos y digitales con menos barreras, aunque la mayor escala de las compañías europeas les otorga una ventaja relativa en estos sectores.
El capítulo ambiental, si bien tiene un impacto económico limitado, posee una fuerte carga política. El texto incorpora el compromiso de respetar el Acuerdo de París sobre cambio climático y establece mecanismos de diálogo ante eventuales incumplimientos, aunque organizaciones ecologistas europeas consideran insuficientes esas garantías y anticipan un rechazo significativo en el Parlamento Europeo.
En términos de ganadores y perdedores, diversos análisis señalan que el acuerdo favorecerá en mayor medida a las economías europeas, más industrializadas, aunque el Mercosur también obtendrá beneficios, especialmente en su sector agroexportador de alto valor agregado. En contrapartida, en países como Argentina aparecen como sectores vulnerables la industria automotriz, la metalurgia, el textil, el calzado y la química, que enfrentarán una competencia externa creciente.
Más allá del comercio, el acuerdo tiene una fuerte dimensión geopolítica. Europa busca reducir su dependencia de China, asegurar el acceso a materias primas críticas como litio y cobre, y reforzar su influencia en América del Sur. Para el Mercosur, el pacto abre una vía para diversificar exportaciones y reducir su dependencia del mercado asiático. Asimismo, el entendimiento introduce un marco de estabilidad política que amortigua los vaivenes ideológicos y las tensiones coyunturales entre gobiernos, consolidando una relación estratégica de largo plazo.
Fuentes consultadas: Financial Times; medios europeos especializados en economía y comercio internacional; información oficial de la Unión Europea; fuentes del Mercosur y análisis de organismos multilaterales.

Argentina
España
USA
Israel












