Buenos Aires, 18 de enero de 2026 – Total News Agency-TNA-Una denuncia interna presentada ante el Comité de Integridad de Nucleoeléctrica Argentina (NASA) destapó un complejo entramado de presuntas irregularidades administrativas, presiones internas y disputas de poder que golpean de lleno a la gestión de Demian Reidel, uno de los funcionarios de mayor confianza del presidente Javier Milei en el área energética y nuclear.
La presentación fue realizada el 5 de enero por el gerente de la Central Nuclear Atucha I-II, Juan Pablo Nolasco Sáenz, y cuestiona el proceso licitatorio para contratar un servicio de limpieza, al advertir sobre ofertas que superaban hasta en un 140% los valores actualmente abonados por la empresa estatal. El caso generó un fuerte impacto interno y derivó en la revisión del procedimiento, que quedó bajo análisis del directorio.
Según consta en la denuncia, de las nueve empresas que se presentaron para el lote más sensible de la licitación, solo dos cumplieron inicialmente con los requisitos de admisibilidad: La Mantovana Servicios Generales y LX Argentina. Sin embargo, días más tarde se incorporó de hecho una tercera firma, Limpiolux, pese a no haber superado el análisis técnico correspondiente, lo que encendió las primeras alarmas.
El eje del cuestionamiento se centra en la etapa de evaluación económica. De acuerdo con la información aportada, la empresa que actualmente presta el servicio, Claryty, cobra alrededor de $4.475 millones por un contrato de 24 meses, cifra muy cercana al precio de referencia estimado por la propia NASA. No obstante, las tres firmas oferentes presentaron montos sustancialmente más elevados: La Mantovana ofertó más de $11.441 millones; Limpiolux, $11.387 millones; y LX Argentina, $10.783 millones. Esta última, pese a ser la “más barata” entre las propuestas, resultaba un 140% más costosa que el servicio vigente.
En ese contexto, la denuncia sostiene que se intentó direccionar el proceso para favorecer a LX Argentina, una empresa con antecedentes polémicos, contratos con el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires y vinculaciones previas con el escándalo de los “aportantes truchos” de la campaña de Cambiemos en 2019. La firma, además, ya presta otros servicios dentro del complejo de Atucha, lo que habría facilitado —según fuentes internas— contactos directos con personal y maniobras de presión.
El escrito describe comunicaciones y gestiones que, a criterio del denunciante, buscaron forzar la elaboración de informes económicos favorables. En particular, apunta contra funcionarios que responden a la Gerencia de Coordinación Administrativa, a cargo de Hernán Pantuso, un ex colaborador de Daniel Scioli en la provincia de Buenos Aires, señalado internamente como una figura clave en las decisiones de compras y contrataciones.
Nolasco Sáenz advirtió que esas intervenciones implicaron un “salteo de la línea de mando”, presiones sobre personal técnico y un riesgo concreto de provocar un perjuicio económico grave para la empresa estatal. También alertó que los cambios introducidos por la actual gestión en los requisitos de admisibilidad podrían estar generando barreras de ingreso y direccionamientos hacia un número reducido de oferentes.
La denuncia sumó un elemento adicional de tensión al mencionar una protesta del sindicato de maestranza (SOMRA) en el ingreso de Atucha I y II el mismo día de la presentación ante el Comité de Integridad, una coincidencia que el denunciante consideró llamativa en ausencia de reclamos formales previos.
Desde NASA confirmaron que el proceso licitatorio fue puesto en revisión y que el Comité de Integridad solicitó informes adicionales a la Gerencia de Abastecimiento y Contrataciones. La empresa sostuvo, en su defensa, que los precios ofertados se encuentran dentro de valores de mercado establecidos por la Sindicatura General de la Nación (SIGEN) y acusó al denunciante de basar su presentación en un recorte parcial de la información, afectando la reputación de terceros. No obstante, esas aclaraciones no constan en los intercambios previos que motivaron la denuncia.
Más allá del caso puntual, el episodio dejó al descubierto una interna profunda dentro de Nucleoeléctrica Argentina. Desde su llegada, Reidel avanzó con una reestructuración que incluyó el desplazamiento de gerentes históricos, la designación de colaboradores de su confianza —como Marcelo Famá, actual gerente general— y la creación de nuevas gerencias, decisiones que generaron resistencias internas y sospechas tanto entre trabajadores de carrera como dentro del propio espacio libertario.
En ese clima, la licitación cuestionada se convirtió en el primer caso con respaldo documental que alimenta las versiones de falta de transparencia y concentración de poder en áreas sensibles de la compañía. Si bien desde la conducción destacan récords de generación, mejoras operativas y resultados económicos positivos durante 2025, la denuncia ante el Comité de Integridad expuso que, detrás de los números, persisten disputas, sospechas y una lucha abierta por el control de uno de los activos estratégicos más sensibles del Estado argentino.
Fuentes consultadas:
PERFIL; documentación interna presentada ante el Comité de Integridad de Nucleoeléctrica Argentina; fuentes de la empresa; testimonios de funcionarios con acceso al expediente.

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