Córdoba, España, 19 de enero de 2026-Total News Agency-TNA-Las autoridades españolas avanzan en una investigación contrarreloj para determinar las causas del violento choque entre dos trenes de alta velocidad ocurrido el domingo por la noche en la provincia de Córdoba, un siniestro que dejó al menos 40 personas fallecidas y más de 150 heridas, y que expuso interrogantes severos sobre los sistemas de seguridad ferroviaria en una línea recientemente modernizada.

El accidente se produjo cuando un tren de alta velocidad de la empresa Iryo, que cubría el trayecto Málaga–Madrid con 317 pasajeros a bordo, descarriló a la altura de la localidad de Adamuz. Tras salirse de la vía, la formación se cruzó de carril e impactó a unos 200 kilómetros por hora contra otro tren de alta velocidad de la empresa estatal Renfe, que circulaba en sentido contrario con destino a Huelva. El choque provocó el descarrilamiento de ambos convoyes y una destrucción masiva de varios vagones.

Según datos oficiales, en el siniestro se vieron involucradas 484 personas. Además de las víctimas fatales, unas 30 personas permanecen internadas en estado grave, varias de ellas en unidades de cuidados intensivos de hospitales cordobeses. Entre los heridos hay cinco niños, uno de ellos en estado crítico, y entre los fallecidos se confirmó la muerte del maquinista de uno de los trenes.

El escenario posterior al impacto fue descripto por los equipos de rescate como “dantesco”. Bomberos y personal sanitario debieron acceder a los vagones a través de ventanas y estructuras colapsadas para retirar a los heridos y buscar sobrevivientes entre hierros retorcidos, asientos destrozados y restos de las formaciones. El presidente de Renfe, Álvaro Fernández Heredia, señaló que los dos primeros vagones de uno de los trenes quedaron “absolutamente desintegrados”, lo que dificultó las tareas de rescate y la recuperación de cuerpos.

Más allá de la magnitud de la tragedia, el foco de la investigación está puesto ahora en comprender por qué ocurrió el descarrilamiento inicial que desencadenó el choque frontal. El ministro de Transportes, Óscar Puente, calificó el hecho como “tremendamente extraño” y enumeró una serie de elementos que, en principio, descartan causas habituales. El accidente se produjo en un tramo recto, sin curvas pronunciadas, en una vía que había sido completamente renovada y cuya actualización, con una inversión cercana a los 700 millones de euros, concluyó en mayo del año pasado. Además, el tren de Iryo accidentado es prácticamente nuevo, con menos de cuatro años de servicio, y había pasado una revisión técnica el pasado 15 de enero.

Fuentes técnicas consultadas por la comisión investigadora no descartan, en esta etapa preliminar, una combinación de factores complejos. Entre las hipótesis que se analizan figuran una posible falla súbita en un elemento crítico del sistema de rodadura, un defecto en el cambio de agujas o en la infraestructura de vía, un problema grave en el sistema de señalización o una desconexión inesperada de los sistemas automáticos de control de velocidad. También se evalúa si existió alguna anomalía en la comunicación entre los centros de control y los maquinistas en los segundos previos al descarrilamiento.
El hecho de que el tren se haya cruzado de carril y haya quedado expuesto al paso de otra formación de alta velocidad plantea interrogantes adicionales sobre los mecanismos de protección automática que deberían impedir que dos trenes ocupen simultáneamente tramos incompatibles. Especialistas en seguridad ferroviaria señalan que, de confirmarse una falla en esos sistemas, se trataría de un episodio de extrema gravedad institucional y técnica.
Testimonios de sobrevivientes aportaron indicios sobre la secuencia del accidente. Varios pasajeros relataron una vibración inusual y un primer impacto previo al choque frontal, seguido por una sensación similar a un terremoto. Otros describieron escenas de pánico absoluto, con gritos, oscuridad repentina y vagones desplazándose violentamente fuera de su eje. Entre los testigos se encontraba el influencer argentino Lucas Merayo y el periodista de la televisión pública española Salvador Jiménez, quienes coincidieron en describir una sacudida brutal antes del descarrilamiento.
El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, aseguró que se llegará “hasta el fondo para conocer la verdad” y prometió una investigación “transparente y clara”. El mandatario decretó tres días de luto nacional y se trasladó a Córdoba para interiorizarse de la situación y acompañar a las víctimas.
Mientras avanzan las pericias técnicas y el análisis de las cajas de registro y sistemas de control, la tragedia de Adamuz reabre el debate sobre la seguridad del transporte ferroviario de alta velocidad en España y deja al descubierto que, incluso en infraestructuras nuevas y modernas, una falla crítica puede tener consecuencias devastadoras.
Fuentes consultadas: Guardia Civil; Junta de Andalucía; Ministerio de Transportes de España; Renfe; Gobierno de España; servicios de emergencias andaluces.

Argentina
España
USA
Israel












