Buenos Aires, 20 de enero de 2026-Total News Agency-TNA-El Gobierno argentino sigue con atención la situación del gendarme Nahuel Gallo, detenido en Venezuela desde el 8 de diciembre de 2024, en un contexto marcado por liberaciones parciales de presos en ese país y por negociaciones reservadas encabezadas por Estados Unidos. En la Casa Rosada admiten que no cuentan con información “fehaciente” sobre una inminente liberación, pero aseguran confiar plenamente en las gestiones que lleva adelante Washington ante las autoridades venezolanas.
Sin embargo, según pudo reconstruir Total News Agency (TNA) a partir de fuentes calificadas, en las últimas semanas se produjo un episodio que generó fuerte malestar en la administración estadounidense. De acuerdo con esta versión, un funcionario argentino, del que reservamos su nombre por la sencibilidad del caso, habría intentado abrir un canal de negociación propio por el caso de Gallo, interfiriendo en conversaciones sensibles que ya estaba conduciendo Estados Unidos con Caracas. Esa maniobra habría provocado enojo en altas esferas de la Casa Blanca, que consideran el tema parte de una estrategia más amplia sobre los detenidos extranjeros y los presos políticos en Venezuela.
El manejo del caso se volvió aún más hermético desde el 3 de enero, cuando fuerzas estadounidenses concretaron la captura del dictador Nicolás Maduro, lo que alteró por completo el tablero político en Caracas y dio paso a un interinato encabezado por Delcy Rodríguez. En ese marco, Estados Unidos pasó a centralizar las conversaciones por la liberación de más de 140 detenidos, entre ellos ciudadanos extranjeros.
Fuentes oficiales argentinas consultadas señalaron que Washington “prácticamente negocia como propios” a los detenidos argentinos, en referencia a Gallo y a otros cuatro ciudadanos que permanecen en cárceles venezolanas. Esa confianza quedó reflejada también en gestos públicos de la diplomacia estadounidense. El embajador de Estados Unidos en Buenos Aires, Peter Lamelas, reiteró en redes sociales el respaldo a la liberación de “rehenes y presos políticos detenidos injustamente” y agradeció expresamente al presidente Donald Trump, al secretario de Estado Marco Rubio y al mandatario argentino Javier Milei por su apoyo.
Lamelas mantuvo además la semana pasada una reunión en la Casa Rosada con el asesor presidencial Santiago Caputo. Aunque el encuentro se desarrolló bajo estricta reserva, fuentes al tanto de la conversación confirmaron que la situación de Venezuela y de los detenidos argentinos formó parte central de la agenda, junto con otros temas estratégicos de la relación bilateral.
En paralelo, Milei volvió a reclamar públicamente la liberación de Gallo durante su reciente paso por Asunción, donde destacó la “decisión y determinación” de Trump y de su gobierno en las acciones que derivaron en la caída de Maduro. Allí, el presidente argentino exigió la libertad de todos los presos políticos y remarcó que la defensa de la libertad “no es una consigna vacía, sino una alternativa política y económica concreta”.
La relación diplomática entre la Argentina y Venezuela permanece interrumpida desde julio de 2024, cuando el gobierno de Milei desconoció las elecciones en las que Maduro se proclamó reelecto y respaldó al opositor Edmundo González Urrutia. Tras ese quiebre, la embajada argentina en Caracas fue objeto de hostigamiento y terminó bajo tutela de Brasil, hasta que los asilados opositores fueron evacuados con apoyo estadounidense.
A comienzos de enero, Brasil decidió dejar de representar los intereses argentinos en Venezuela y la Cancillería avanzó en un acuerdo para que Italia asuma esa función. Pese a ese esquema formal, las negociaciones políticas de fondo —incluida la situación de Gallo— quedaron en manos de la administración Trump, que dialoga directamente con el nuevo poder en Caracas, encabezado en el plano institucional por Jorge Rodríguez.
En ese delicado escenario, la versión que llegó a TNA sobre una gestión paralela desde Buenos Aires encendió alertas. Para Washington, cualquier intento de negociación por fuera de su canal principal no solo complica las conversaciones en curso, sino que puede poner en riesgo avances logrados en silencio. Mientras tanto, el Gobierno argentino sostiene públicamente su respaldo a la estrategia estadounidense y evita dar detalles, en un caso donde cada movimiento diplomático puede resultar determinante para el destino del gendarme detenido.
Fuentes consultadas: Casa Rosada; diplomacia estadounidense; declaraciones oficiales; fuentes diplomáticas; La Nación; Total News Agency (TNA).

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