Moscú, 21 de enero de 2026-Total News Agency-TNA-Rusia decidió involucrarse abiertamente en la creciente polémica internacional por el futuro de Groenlandia y aprovechó la ofensiva política de Estados Unidos para profundizar la tensión entre Washington y las capitales europeas. El canciller ruso Serguéi Lavrov calificó a la isla ártica como una “conquista colonial” y sostuvo que no es “una parte natural” de Dinamarca, al tiempo que reclamó que el conflicto sea canalizado dentro del ámbito de la OTAN.
Las declaraciones del jefe de la diplomacia rusa se produjeron en un contexto de fuerte escalada diplomática luego de que el presidente estadounidense Donald Trump reiterara su intención de avanzar sobre Groenlandia, territorio autónomo bajo soberanía danesa, alegando razones de seguridad nacional y estratégica en el Ártico. En paralelo, Washington endureció su postura con amenazas arancelarias contra varios países europeos que rechazan cualquier intento de anexión.
“En principio, Groenlandia no es una parte natural de Dinamarca. No lo fue de Noruega ni de Dinamarca: es una conquista colonial”, afirmó Lavrov durante una conferencia de prensa en Moscú. El funcionario ruso señaló que el hecho de que la población local se haya acostumbrado a esa situación “es otra cuestión”, y enmarcó el debate en el problema más amplio de los antiguos territorios coloniales europeos.
Desde el Kremlin, la reacción fue aún más explícita. El portavoz presidencial Dmitri Peskov aseguró que Trump “pasará a la historia mundial” si logra hacerse con el control de Groenlandia, una afirmación que fue interpretada en Europa como una provocación calculada. Peskov reconoció que la situación es “inquietante”, pero evitó criticar de manera directa al mandatario estadounidense, concentrando sus cuestionamientos en la reacción europea.
Lavrov, por su parte, buscó despegar a Moscú de cualquier ambición territorial sobre la isla. “No tenemos nada que ver con los planes de capturar Groenlandia. Washington sabe perfectamente que ni Rusia ni China tienen esos planes”, sostuvo, y cuestionó los argumentos de seguridad esgrimidos por la Casa Blanca. Según el canciller, analistas occidentales, incluidos economistas y politólogos, han descartado que exista una amenaza real rusa o china sobre Groenlandia.
No obstante, la posición rusa no es neutral. Al subrayar el carácter colonial del vínculo entre Dinamarca y Groenlandia y al señalar que el conflicto debe resolverse dentro de la OTAN, Moscú apunta a exponer las contradicciones internas de la alianza atlántica y a profundizar la división entre Estados Unidos y Europa. Para el Kremlin, cualquier debilitamiento de la cohesión occidental resulta funcional a sus intereses estratégicos, en particular en el contexto de la guerra en Ucrania y la creciente militarización del Ártico.
Trump, en tanto, redobló la presión política. Aseguró que espera escasa resistencia de los líderes europeos a su plan y afirmó que Groenlandia es “imprescindible para la seguridad nacional y mundial”. Además, anunció que habrá reuniones en Davos, en el marco del Foro Económico Mundial, para discutir la cuestión, y reveló haber mantenido una “muy buena conversación telefónica” con el secretario general de la OTAN, Mark Rutte.
El conflicto ya provocó una reacción en cadena en Europa. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, prometió una respuesta “firme, unida y proporcionada” frente a las amenazas arancelarias estadounidenses. Alemania y Francia calificaron la postura de Trump como un “chantaje”, mientras que el presidente francés Emmanuel Macron propuso una cumbre del G7 en París para abordar la crisis.
Rusia, mientras tanto, insiste en que no representa una amenaza para Groenlandia ni para el Ártico, pero acusa a la OTAN de avanzar en una militarización de la región bajo el pretexto de respaldar a Dinamarca. La Unión Europea, por su parte, convocó a una cumbre de emergencia para definir una estrategia común, en lo que ya es considerado uno de los mayores choques transatlánticos de los últimos años.
Fuentes consultadas: agencias internacionales; Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia; Kremlin; declaraciones oficiales de Estados Unidos y la Unión Europea.

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