Washington, 23 de enero de 2026 – Total News Agency-TNA-La Cámara de Representantes de Estados Unidos rechazó por un margen mínimo una resolución que buscaba impedir que el presidente Donald Trump utilice la fuerza militar en Venezuela sin una autorización explícita del Congreso, en una votación que dejó en evidencia la fuerte polarización política y el debate constitucional sobre los poderes de guerra del Poder Ejecutivo. El proyecto quedó bloqueado tras un empate de 215 votos a favor y 215 en contra, resultado que fue suficiente para desestimar la iniciativa.
La resolución había sido impulsada por el bloque demócrata en el marco de la Ley de Poderes de Guerra, con el objetivo de reafirmar la potestad del Congreso para autorizar cualquier acción militar directa en el exterior. La propuesta reunió el respaldo de 213 legisladores demócratas y de dos republicanos, pero no logró superar la barrera necesaria para avanzar en el recinto, luego de que la conducción republicana lograra alinear a su bancada para frenar el texto.
Durante el debate parlamentario, el representante Jim McGovern, uno de los principales promotores de la iniciativa y miembro de mayor rango del Comité de Reglas de la Cámara, lanzó duras críticas al Poder Ejecutivo. Advirtió que permitir el uso de la fuerza militar sin supervisión legislativa implica “obediencia ciega” al presidente y contradice el funcionamiento institucional previsto por la Constitución estadounidense. Para el legislador, el Congreso no puede permanecer al margen de decisiones que pueden derivar en un conflicto armado.
Desde el bloque republicano, en cambio, se desestimó la resolución por considerarla innecesaria y de carácter político. Legisladores alineados con la Casa Blanca argumentaron que Estados Unidos no se encuentra formalmente en guerra con Venezuela y que no existen operaciones militares abiertas que justifiquen una restricción adicional a las facultades del presidente como comandante en jefe de las Fuerzas Armadas. Según esa postura, el proyecto podía limitar la capacidad de respuesta del Ejecutivo ante eventuales amenazas a la seguridad nacional.
La votación se produjo en un contexto de creciente tensión en la política exterior estadounidense hacia Venezuela, marcado por operaciones encubiertas, sanciones económicas y movimientos militares en la región del Caribe. En ese marco, sectores de la oposición demócrata vienen advirtiendo sobre una expansión progresiva de las atribuciones presidenciales en materia bélica, sin el debido control del Congreso, una discusión que remite a antecedentes históricos y a los límites prácticos de la legislación vigente sobre poderes de guerra.
El empate reflejó además fisuras internas dentro del Partido Republicano, ya que un pequeño grupo de sus legisladores decidió acompañar a los demócratas, planteando reparos sobre el uso unilateral de la fuerza militar. Sin embargo, ese gesto no fue suficiente para torcer el resultado final ni para modificar la correlación de fuerzas en la Cámara baja.
Tras el rechazo de la resolución, el presidente Trump conserva intactas sus atribuciones para ordenar acciones militares en el exterior sin una autorización legislativa específica, amparado en su rol constitucional y en precedentes utilizados por administraciones anteriores. No obstante, el debate dejó abierta la posibilidad de nuevos intentos legislativos para limitar esos poderes, tanto en la Cámara de Representantes como en el Senado, donde sectores de ambos partidos observan con preocupación el equilibrio entre seguridad nacional y control democrático.
La discusión sobre Venezuela, así, volvió a convertirse en un eje de confrontación interna en Washington, no solo por su dimensión geopolítica sino también por el impacto institucional que tiene sobre la relación entre el Congreso y la Casa Blanca en decisiones de guerra y paz.
Fuentes consultadas: Registros parlamentarios de la Cámara de Representantes de Estados Unidos.

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