Kiev, 24 de enero de 2026-Total News Agency-TNA-Las fuerzas armadas de Rusia lanzaron en las últimas horas uno de los ataques más intensos de las últimas semanas contra Ucrania, utilizando más de 400 drones y misiles de distintos tipos contra varias de las principales ciudades del país. La ofensiva, dirigida principalmente contra Kiev, Járkov y Cherníhiv, provocó al menos un muerto y más de veinte heridos, además de daños significativos en edificios residenciales y en infraestructura energética clave.
De acuerdo con el reporte de las Fuerzas Armadas de Ucrania, del total de proyectiles lanzados por Rusia, 372 fueron derribados o neutralizados por los sistemas de defensa aérea. Aun así, numerosos restos de drones y misiles impactaron en zonas urbanas densamente pobladas, generando incendios, interrupciones de servicios esenciales y escenas de pánico entre la población civil.
En la capital ucraniana, Kiev, el alcalde Vitali Klitschko advirtió durante la madrugada que la ciudad estaba siendo “bombardeada masivamente” e instó a los habitantes a permanecer en refugios. Los impactos afectaron edificios de viviendas y provocaron cortes parciales en el suministro de agua y calefacción en varios distritos. Una persona murió y cientos de familias pasaron la noche refugiadas en estaciones de metro, utilizadas nuevamente como protección ante los ataques rusos.
La segunda ciudad más grande del país, Járkov, también fue blanco de una serie de explosiones de gran magnitud. El intendente Ihor Terekhov confirmó que los bombardeos dañaron edificios residenciales, provocaron incendios en torres de departamentos y alcanzaron un albergue de personas desplazadas, además de un hospital y una maternidad. Al menos 14 personas resultaron heridas, entre ellas una mujer embarazada y un niño, lo que volvió a exponer el impacto directo de la ofensiva rusa sobre civiles y servicios médicos.
En el norte del país, la ciudad de Cherníhiv sufrió un fuerte castigo. Según la administración local, gran parte del área urbana fue alcanzada por el bombardeo, que dañó instalaciones de infraestructura energética y equipamiento crítico, agravando los problemas de suministro en pleno invierno.
La nueva oleada de ataques se produjo en un contexto diplomático particularmente sensible. Las ciudades ucranianas fueron atacadas en la antesala de una reunión directa de negociadores de Rusia, Ucrania y Estados Unidos prevista para este viernes en Abu Dhabi, donde se analizará un plan impulsado por el presidente estadounidense Donald Trump para intentar poner fin a la guerra que ya se acerca a su cuarto año.
Desde Kiev interpretan esta ofensiva como una señal de presión militar deliberada por parte de Moscú, destinada a fortalecer su posición antes de cualquier negociación. El presidente ucraniano Volodímir Zelenski reiteró en las horas previas que el principal obstáculo para un acuerdo sigue siendo la cuestión territorial, dado que Rusia exige la retirada de las tropas ucranianas de la región del Donbás, una condición que Kiev considera inaceptable.
Los ataques rusos, que volvieron a impactar de manera directa sobre población civil, infraestructura energética y centros de salud, refuerzan la postura de Ucrania y de varios aliados occidentales de que Moscú continúa utilizando el terror aéreo como herramienta de guerra. Desde el inicio del conflicto, los bombardeos sobre ciudades y servicios esenciales han sido denunciados reiteradamente como violaciones del derecho internacional humanitario.
Mientras se desarrollan los contactos diplomáticos, la población ucraniana vuelve a enfrentar una noche marcada por sirenas, refugios improvisados y destrucción, en un escenario que evidencia que, pese a los intentos de negociación, la estrategia militar rusa sigue basada en la presión violenta sobre centros urbanos y civiles.
Fuentes consultadas: autoridades ucranianas, Fuerzas Armadas de Ucrania, administraciones municipales de Kiev, Járkov y Cherníhiv, agencias internacionales de noticias, Euronews.

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