Buenos Aires, 25 de enero de 2026 – Total News Agency-TNA-La violencia urbana volvió a golpear con extrema crudeza en la Ciudad de Buenos Aires y dejó al descubierto, una vez más, el deterioro sostenido de la seguridad porteña y la falta de reacción efectiva por parte de las autoridades. Un jubilado de 74 años fue asesinado a golpes durante un violento asalto en su vivienda del barrio de Saavedra, mientras que su esposa, de 73, fue maniatada y brutalmente agredida. El crimen se suma a una seguidilla de robos, entraderas y homicidios que ya son moneda corriente en distintos barrios de la Capital Federal, en paralelo con un crecimiento sostenido del narcotráfico y la delincuencia organizada.
El hecho ocurrió cerca de las 5.30 de la mañana del sábado, en una casa ubicada sobre la calle Núñez al 4000. Según la reconstrucción policial, al menos tres delincuentes forzaron las rejas e ingresaron por una ventana que da a la cocina. Una vez dentro, sorprendieron al matrimonio mientras dormía, los redujeron, los ataron y comenzaron a golpearlos salvajemente para exigir dinero y objetos de valor.
La víctima fatal, identificada como Osvaldo, intentó defender a su esposa y gritó pidiendo auxilio. Esa reacción desató una golpiza aún más feroz. Vecinos y fuentes del caso señalaron que, además de los golpes, el hombre habría sido ahorcado. La agresión fue de tal magnitud que terminó provocándole la muerte dentro de su propia casa.
Cuando el jubilado ya estaba inconsciente, los asaltantes le arrojaron un vaso de agua en el rostro y, con un cinismo escalofriante, le dijeron a su esposa que “se iba a despertar en unos minutos”. Luego huyeron del lugar. La mujer, en estado de shock, logró liberarse de las ataduras y llamar al 911.
Minutos después arribaron efectivos de la Policía de la Ciudad y personal del SAME, que constataron el fallecimiento del hombre. La mujer fue asistida médicamente y trasladada posteriormente al domicilio de un familiar. Los delincuentes continúan prófugos y se analizan cámaras de seguridad públicas y privadas para intentar reconstruir la ruta de escape.
El episodio generó una profunda conmoción en Saavedra, donde los vecinos aseguran que los robos se multiplicaron en los últimos meses. En un radio de pocas cuadras se registraron numerosas entraderas, muchas de ellas durante la madrugada, con una modalidad cada vez más violenta. “Estamos todos muy preocupados. En un radio de 300 metros entraron a robar en un montón de casas. Esto era previsible”, relató un vecino de la zona.
Otra residente fue aún más contundente: “Nos sentimos totalmente desprotegidos. La Policía aparece después de que pasa lo peor. Esto es shockeante”. El reclamo se repite: mayor presencia policial, patrullajes preventivos reales y una estrategia clara para frenar el avance del delito.
El caso de Saavedra no es aislado. En distintos barrios de la Ciudad se repiten asaltos a jubilados, robos violentos y homicidios, en un contexto donde el narcotráfico gana terreno, se expande el mercado ilegal y las bandas criminales operan con creciente impunidad. A pesar de los discursos oficiales, los vecinos denuncian que la inseguridad crece día a día y que no existe una respuesta acorde a la gravedad del problema.
Como símbolo del drama, la familia de las víctimas también busca a la gata del matrimonio, llamada Gala, que escapó durante el asalto. El animal llevaba una chapita con el número de teléfono de Osvaldo, celular que fue robado por los delincuentes.
Mientras los responsables siguen libres, el crimen vuelve a dejar una pregunta sin respuesta en las calles porteñas: ¿cuántas muertes más harán falta para que las autoridades reaccionen ante una inseguridad que ya no distingue barrios, horarios ni edades?
Fuentes consultadas: Policía de la Ciudad; SAME; testimonios vecinales; TN; registros judiciales porteños.

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