Chubut, 27 de enero de 2026-Total News Agency-TNA-Los incendios forestales que afectan a la provincia de Chubut continúan fuera de control y ya provocaron la destrucción de más de 40.000 hectáreas, en un escenario que genera creciente alarma entre autoridades, brigadistas y pobladores. La situación es particularmente crítica en la zona de Cholila, donde los cambios repentinos en la intensidad y dirección del viento reactivaron focos que estaban próximos a ser contenidos y favorecieron una rápida propagación de las llamas.
El operativo desplegado para combatir el fuego involucra a unas 500 personas, entre ellas más de 270 brigadistas especializados provenientes de distintos puntos del país, además de bomberos voluntarios y personal logístico. Pese al esfuerzo sostenido, las condiciones climáticas adversas continúan dificultando las tareas y mantienen en vilo a las comunidades cercanas.

El contexto meteorológico agrava de manera significativa la emergencia. Chubut atraviesa el año más seco de la última década, con una marcada escasez de agua, altas temperaturas y muy bajos niveles de humedad. Estas variables no solo favorecen la expansión del fuego, sino que también limitan los recursos disponibles para el combate de los incendios. Especialistas advierten que este patrón podría repetirse en los próximos veranos, incrementando el riesgo de siniestros forestales de gran magnitud.
La preocupación crece ante la posibilidad de que los distintos focos activos terminen uniéndose, en especial los incendios registrados en el Parque Nacional Los Alerces y en la zona de Epuyén. Las llamas avanzan en áreas de difícil acceso y amenazan con extenderse hacia sectores poblados, incluida la ciudad de Esquel.
El impacto humano de la emergencia es profundo. José, bombero voluntario y vecino de Cholila, describió un escenario de agotamiento extremo y angustia generalizada. “Hay viviendas en todos lados, incluso en las zonas más altas y más cercanas al fuego. Tenemos muchísimos voluntarios trabajando, incluso gente que vino desde Salta”, relató. Según explicó, muchos brigadistas llegan al cuartel pasada la medianoche y retoman las tareas a las pocas horas, sin descanso suficiente.
La falta de recursos hídricos obligó a numerosos vecinos a aprender a utilizar bombas de agua para poder abastecerse, mientras el fuego continúa activo en las inmediaciones. El temor a perder viviendas y fuentes de trabajo se extiende entre la población, en una región donde la actividad turística y productiva también se ve seriamente afectada.
En este contexto, la Administración de Parques Nacionales dispuso por primera vez en su historia la intervención inmediata del Parque Nacional Los Alerces. La decisión se adoptó tras una denuncia penal por presunta negligencia en la contención de la emergencia ígnea y responde al carácter crítico de la situación. A partir de esta medida, un Comité de Intervención asumió de manera transitoria la totalidad de las funciones de gestión del parque, con el objetivo de centralizar decisiones y acelerar la respuesta operativa.
Mientras tanto, las autoridades provinciales y nacionales mantienen un monitoreo permanente de la zona y refuerzan los operativos para evitar que las llamas sigan avanzando sobre áreas habitadas. Sin embargo, con pronósticos que no anticipan mejoras sustanciales en el corto plazo, la emergencia en Chubut se consolida como una de las crisis ambientales más graves de los últimos años.
Fuentes consultadas:
Autoridades provinciales de Chubut; testimonios de brigadistas y bomberos voluntarios; Administración de Parques Nacionales; medios nacionales.

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