Buenos Aires, 31 de enero de 2026 – Total News Agency-TNA-El Gobierno argentino sigue con atención, pero con extrema cautela, los anuncios realizados en Venezuela sobre una ley de amnistía general que podría alcanzar al gendarme argentino Nahuel Agustín Gallo, detenido desde diciembre de 2024 en ese país. La iniciativa fue comunicada por la vicepresidenta y presidenta encargada venezolana Delcy Rodríguez, y abrió una ventana de expectativa en la Casa Rosada, aunque sin certezas concretas sobre su alcance real ni sobre los plazos de implementación.
Gallo, de 34 años, permanece detenido desde el 8 de diciembre de 2024, cuando ingresó a Venezuela con la intención de reencontrarse con su esposa y su hijo pequeño, que residían allí desde tiempo antes. Desde entonces, su situación se transformó en un caso sensible para el Gobierno argentino, atravesado por la ruptura total de relaciones diplomáticas con Caracas y por la dependencia casi exclusiva de gestiones indirectas realizadas a través de Estados Unidos.
La propuesta de amnistía fue anunciada por Rodríguez como una iniciativa que abarcaría “todo el período político, de violencia política, desde 1999 hasta el presente”, con el argumento de reparar heridas derivadas de la confrontación y el extremismo. La mandataria encargada instruyó a dos comisiones legislativas a presentar el proyecto de manera urgente ante la Asamblea Nacional, aunque hasta el momento no se difundieron precisiones sobre los beneficiarios ni sobre los delitos que quedarían comprendidos.
En la Casa Rosada, la reacción fue prudente. Funcionarios consultados reconocen que existe expectativa, pero remarcan que no hay confirmaciones de que el gendarme argentino vaya a ser incluido. La cautela se explica, en parte, por la ausencia total de canales de diálogo con el régimen venezolano, luego de que el gobierno de Nicolás Maduro expulsara al cuerpo diplomático argentino en julio de 2024, tras el fuerte deterioro del vínculo bilateral con la llegada de Javier Milei a la Presidencia.
La información que maneja el Gobierno sobre el estado de Gallo es fragmentaria y proviene, en gran medida, de testimonios de exdetenidos. Fuentes oficiales confirmaron que el gendarme se encuentra alojado en la cárcel de El Rodeo y que continúa sometido a condiciones de detención extremas. En las últimas horas cobró relevancia el testimonio de Camilo Castro, ciudadano francés que compartió cautiverio con Gallo, quien aseguró que el argentino permanece aislado en una celda individual y es sometido a simulacros de procesos judiciales durante la madrugada.
Según ese relato, Gallo enfrenta interrogatorios irregulares entre la una y las tres de la mañana, con supuestos jueces y personal encapuchado, en un esquema que distintos exdetenidos describen como montajes destinados a quebrar psicológicamente a los prisioneros. Castro afirmó además que el impacto emocional del encierro prolongado comenzó a hacerse sentir con mayor fuerza en los últimos meses.
Otros testimonios coinciden en describir prácticas sistemáticas de maltrato. El colombiano Iván Colmenares, liberado recientemente, relató golpizas, encapuchamientos, uso de gas lacrimógeno y encierros en celdas de castigo, además de la imposición de firmas en documentos sin consentimiento, bajo amenazas de represalias. Estos relatos refuerzan las denuncias históricas sobre violaciones a los derechos humanos en centros de detención del régimen venezolano.
La decisión de impulsar una amnistía se produjo en un contexto de fuerte presión internacional, especialmente por parte de Estados Unidos. Días atrás, autoridades estadounidenses celebraron la liberación de 143 detenidos considerados presos políticos, aunque advirtieron que alrededor de un millar continúa encarcelado de manera injusta. Durante una sesión extraordinaria de la Organización de los Estados Americanos, el embajador estadounidense Leandro Rizzuto reclamó nuevas excarcelaciones y pidió la liberación incondicional de todos los presos políticos.
En el oficialismo argentino confían en que esa presión externa pueda incidir en el caso de Gallo. La Casa Rosada sostiene que Washington negocia la situación de los detenidos argentinos “como propios” y reconoce que, sin relaciones diplomáticas directas, Estados Unidos es el único canal efectivo para destrabar una eventual liberación.
Mientras tanto, Gallo acumula más de 400 días de encierro, en un contexto descripto como inhumano por quienes compartieron su cautiverio. La eventual inclusión del gendarme en la ley de amnistía mantiene en vilo al Gobierno argentino, que observa los movimientos del chavismo con expectativa, pero sin bajar la guardia ante un escenario político y judicial cargado de incertidumbre.
Fuentes consultadas: La Nación, testimonios de exdetenidos en Venezuela, comunicados del Gobierno de Estados Unidos, Organización de los Estados Americanos.

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