Ciudad de Buenos Aires, 1 de febrero de 2026 – Total News Agency-TNA-La difusión de millones de páginas de archivos oficiales vinculados al fallecido financista Jeffrey Epstein volvió a sacudir a la élite política, económica y empresarial internacional, al exponer con mayor detalle la amplitud de su red de contactos y los mecanismos que le permitieron eludir durante años el procesamiento federal en los Estados Unidos. Entre los nombres que reaparecen con fuerza figuran el príncipe Andrés del Reino Unido, el magnate tecnológico Elon Musk y el expresidente estadounidense Donald Trump, en un entramado que vuelve a poner bajo la lupa los vínculos entre poder, dinero y zonas grises del sistema judicial.

Los documentos, publicados por el Departamento de Justicia de Estados Unidos, incluyen correos electrónicos, registros de contactos, material audiovisual y reportes internos del FBI, muchos de ellos correspondientes al período posterior a la condena de Epstein en Florida en 2008. El volumen del material —más de tres millones de páginas— confirma que, aun después de cumplir una pena reducida, Epstein continuó operando con influencia y acceso directo a figuras de primer nivel.
Uno de los focos centrales vuelve a ser el príncipe Andrés, hermano del rey Carlos III, cuyo nombre aparece mencionado cientos de veces en los archivos. Si bien los documentos divulgados no contienen nuevas imputaciones penales directas, refuerzan el cuadro de vínculos persistentes con Epstein, incluso después de que el financista fuera identificado públicamente como abusador sexual. Los registros incluyen comunicaciones, referencias a encuentros sociales y menciones a viajes y contactos gestionados por la red del financista.

El material también vuelve a poner en primer plano el caso de Virginia Roberts Giuffre, una de las principales denunciantes de Epstein, quien alcanzó un acuerdo extrajudicial con el príncipe Andrés y falleció el año pasado. Los archivos ratifican su rol central como testigo y víctima, y reconstruyen parte del contexto que rodeó sus denuncias, que derivaron en la salida definitiva de Andrés de la vida pública y la pérdida de sus títulos y funciones oficiales.
Pero el alcance de los archivos va mucho más allá del entorno de la realeza británica. Los documentos revelan intercambios y contactos con figuras clave del poder estadounidense, entre ellos Elon Musk y Donald Trump. En el caso de Musk, los registros consignan contactos con Epstein para coordinar visitas y encuentros, incluyendo referencias a su isla privada en el Caribe. El empresario negó públicamente haber concretado esos viajes, pero los documentos confirman que existió comunicación directa, lo que vuelve a colocar su nombre en el centro del escrutinio.
Respecto de Trump, los archivos contienen múltiples menciones y referencias cruzadas a lo largo de los años, en el marco de la vida social de Epstein en Nueva York y Florida. Si bien no surgen acusaciones penales directas en esta nueva tanda de documentos, la reiteración de su nombre refuerza la evidencia de una relación social previa, conocida pero ahora respaldada por material interno de agencias federales. Los archivos también incluyen comunicaciones con asesores políticos de alto nivel, como Steve Bannon, y con empresarios influyentes como Steve Tisch, copropietario de los New York Giants, lo que ilustra la transversalidad del entramado.
Otro punto clave que surge del material es la reconstrucción de la investigación del FBI de 2006, que había avanzado en la redacción de un borrador de acusación federal contra Epstein tras múltiples testimonios de menores. Sin embargo, el entonces fiscal federal Alexander Acosta aprobó un acuerdo que permitió al financista evitar cargos federales y cumplir apenas 18 meses de prisión por delitos estatales, una decisión que hoy vuelve a ser señalada como un caso paradigmático de trato privilegiado.
La publicación de los archivos reavivó pedidos políticos y judiciales tanto en Estados Unidos como en el Reino Unido. En Londres, crece la presión para que se reanuden investigaciones y para que el príncipe Andrés brinde testimonio formal ante autoridades estadounidenses. En paralelo, el impacto de las revelaciones vuelve a proyectarse sobre figuras del establishment global que, sin enfrentar cargos directos, aparecen una y otra vez orbitando alrededor de Epstein.
El nuevo material confirma que el caso Epstein no fue solo la historia de un depredador sexual, sino la de un sistema de protección informal, sostenido por vínculos con sectores del poder político, financiero y empresarial. Un entramado que, casi dos décadas después de haber evitado el juicio federal, continúa exponiendo las fallas estructurales de los mecanismos de control y rendición de cuentas en el corazón del poder global.
Fuentes consultadas: FBI; Agencia Noticias Argentinas; Associated Press; The Guardian; El País; The Sun; medios británicos y estadounidenses.

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