Buenos Aires, 5 de febrero de 2026-Total News Agency-TNA-La decisión del Gobierno de frenar la actualización del Índice de Precios al Consumidor (IPC) no solo reavivó una vieja controversia sobre la credibilidad estadística en la Argentina, sino que también dejó en suspenso un compromiso explícito incluido en el programa económico acordado con el Fondo Monetario Internacional (FMI). Lejos de tratarse de una discusión meramente doméstica, el cambio en la metodología de medición de la inflación había sido incorporado como un punto concreto en la hoja de ruta negociada con el organismo multilateral.
El antecedente clave se remonta al 1 de agosto del año pasado, cuando el FMI publicó el llamado staff report correspondiente a la primera revisión del programa económico firmado con la administración de Javier Milei. Allí, además de las tradicionales metas fiscales, monetarias y de acumulación de reservas, el organismo dedicó un apartado específico a las estadísticas oficiales y, en particular, a la inflación.
En el punto 35 del resumen ejecutivo, el Fondo dejó asentado que el Indec debía publicar hacia fines de 2025 un IPC actualizado, basado en la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares 2017-2018, con el objetivo de reflejar los cambios estructurales en los patrones de consumo y mejorar la calidad de los datos. Si bien el texto aclaraba que la fecha precisa quedaba sujeta a discusión en revisiones posteriores, el compromiso técnico estaba explícitamente formulado.

Ese informe fue elaborado en julio y difundido en agosto, cuando la información transmitida por el Gobierno al Fondo indicaba que el nuevo índice vería la luz antes de fin de año. Sin embargo, en aquel momento no existía una confirmación formal en la Argentina, lo que explica el tono prudente del documento del organismo internacional.
La señal local recién llegó en octubre, cuando el Indec, entonces conducido por Marco Lavagna, incluyó una aclaración destacada en el informe de inflación de septiembre. Allí se informó que, siguiendo las buenas prácticas estadísticas, la nueva metodología del IPC comenzaría a difundirse con los resultados correspondientes a enero de 2026. Esa definición parecía cerrar el calendario y alinearse con lo acordado con el Fondo.
Ese cronograma, sin embargo, quedó en suspenso. El Ministerio de Economía evitó dar precisiones públicas sobre el tema, incluso ante consultas periodísticas, y la marcha atrás terminó de consolidarse con la renuncia de Lavagna al frente del organismo estadístico, un cargo que había conservado tras el cambio de gobierno.
La discusión también fue alimentada por declaraciones de Joaquín Cottani, exviceministro de Economía durante la primera etapa de la gestión de Luis Caputo. Según explicó, cuando él aún estaba en funciones, a mediados de 2024, el nuevo IPC ya se encontraba técnicamente terminado. En ese contexto, sostuvo que Lavagna aceptó postergar su lanzamiento debido a que la inflación estaba descendiendo y existía un consenso político para no introducir cambios que pudieran “agregar ruido” en un momento sensible.
Cottani detalló que la nueva fórmula otorgaba mayor peso a los servicios públicos, cuyos precios debían ajustarse para reducir subsidios, lo que podía impactar en el índice en un contexto de inflación todavía elevada. Ese argumento, según relató, era compartido por el propio Javier Milei y por técnicos del Indec. No obstante, remarcó que una vez estabilizada la inflación en el segundo semestre de 2024, esa justificación perdió fuerza, aunque para entonces él ya no integraba el equipo económico.
La polémica estalló definitivamente con la salida de Lavagna, quien, según trascendió, expresó ante colaboradores que esperaba que su renuncia facilitara la implementación del nuevo IPC. La reacción oficial fue en sentido contrario. Luis Caputo afirmó públicamente que no existía necesidad de cambiar el índice en el corto plazo y que las diferencias entre la metodología vieja y la nueva eran marginales. “Vamos a mantenerlo hasta que el proceso de desinflación esté consolidado”, sostuvo el ministro, sin fijar una nueva fecha.
Tras la renuncia, Pedro Lines, hasta entonces número dos del organismo, asumió la conducción del Indec. En los próximos días se conocerá el dato de inflación de enero, que se publicará nuevamente con la metodología tradicional. El IPC actualizado que el FMI esperaba para fines de 2025, y que incluso había sido formalmente anunciado para enero de 2026, quedó envuelto en un signo de interrogación.
Así, el cambio metodológico que figuraba como parte del compromiso técnico con el Fondo se suma a la larga lista de postergaciones en la historia estadística argentina, en un contexto donde la inflación sigue siendo una de las variables centrales del programa económico y del vínculo con los organismos internacionales.

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