Buenos Aires, 7 de febrero de 2026-Total News Agency-TNA-El sistema aeroportuario de Argentina se encamina a una parálisis operativa de alcance federal tras la ratificación de un paro general de actividades por parte de la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) en la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC). La medida de fuerza comenzará a regir desde las 00:00 horas del lunes 9 de febrero y se extenderá por toda la jornada, luego de haber vencido el plazo de anuncio anticipado establecido por la normativa vigente para los servicios esenciales.
La decisión fue confirmada luego de una asamblea realizada en el Aeropuerto Internacional de Ezeiza, donde la conducción gremial resolvió avanzar con el cese total de tareas ante la falta de instancias formales de negociación con el Poder Ejecutivo Nacional. El paro impactará de manera directa sobre los servicios de control, administración y fiscalización aeronáutica en todas las terminales del país, tanto las gestionadas por Aeropuertos Argentina como aquellas bajo órbita estatal, generando un fuerte condicionamiento sobre la operatoria aérea doméstica e internacional.
Desde el gremio señalaron que la medida no es el resultado de una escalada intempestiva del conflicto, sino la consecuencia directa de lo que describen como una “acefalía de instancias de mediación”. En ese marco, el secretario general de ATE-ANAC, Marcelo Belelli, sostuvo que no existió “ningún tipo de convocatoria de las autoridades a ningún espacio de diálogo”, situación que, según indicó, agotó los márgenes de negociación y trasladó el conflicto al plano de la acción sindical en plena temporada estival.
Belelli afirmó que el paro se mantiene firme desde la medianoche del lunes y que la organización sindical ya notificó a las compañías aéreas y a la comunidad aeroportuaria para que puedan reprogramar los vuelos que se verán afectados. La advertencia busca, según el gremio, reducir el impacto sobre los pasajeros y evitar un colapso operativo en las terminales durante las horas de mayor tráfico.
El núcleo del conflicto está centrado en reclamos salariales y laborales. ATE-ANAC denuncia la aplicación de recortes compulsivos sobre haberes ya liquidados, una práctica que el sindicato considera una vulneración directa de acuerdos paritarios previos. A ello se suma la exigencia de una recomposición urgente de la escala salarial frente a la inflación acumulada, la restitución de los montos descontados de manera unilateral y la implementación de garantías concretas sobre las condiciones de seguridad operativa en los aeropuertos.
La conducción gremial apuntó además contra el ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, a quien responsabiliza por una postura de “intransigencia extrema” que habría bloqueado cualquier avance en las mesas de diálogo y profundizado el conflicto en el sector aeronáutico.
El paro anunciado para el lunes se inscribe en un contexto de conflictividad recurrente en la aviación civil argentina. Durante 2024, ya bajo la actual gestión, el sector aerocomercial atravesó una sucesión de paros parciales y asambleas que derivaron en la declaración de la esencialidad del servicio por parte del Gobierno, una decisión que aún genera controversias judiciales vinculadas al derecho de huelga. En 2025, la crisis en Intercargo, marcada por paros sorpresivos en los servicios de rampa y maleteros, derivó en una reestructuración del sistema de servicios de tierra y profundizó las tensiones entre los sindicatos estatales y las áreas oficiales de transporte.
A ese escenario se sumó la persistente incertidumbre en torno al futuro de Aerolíneas Argentinas, que funcionó como un catalizador para la coordinación de medidas de fuerza entre distintos gremios del sector, entre ellos ATE-ANAC, con el objetivo de preservar la estabilidad laboral en todo el ecosistema aeronáutico.
Según estimaciones preliminares, el impacto más severo del paro se registrará durante la franja horaria matutina del lunes, cuando se concentra el mayor volumen de vuelos nacionales e internacionales. Ante la falta de señales de una convocatoria de última hora por parte de la Secretaría de Trabajo para dictar una conciliación obligatoria, la incertidumbre sobre la operatividad aérea para el inicio de la próxima semana continúa en aumento.





