Por Daniel Romero
Buenos Aires, 7 de febrero de 2026-Total News Agency-TNA-El Reino Unido volvió a exhibir su dispositivo militar en las Islas Malvinas al difundir detalles de recientes maniobras realizadas por sus fuerzas desplegadas en el archipiélago, una movida que reaviva la tensión en el Atlántico Sur y genera nuevas objeciones desde Argentina. Londres presentó los ejercicios como parte de su despliegue permanente y los justificó en la supuesta dureza climática y geográfica del territorio, un argumento que contrasta con las actuales condiciones meteorológicas de la región, en pleno verano austral.
Las maniobras fueron desarrolladas por las British Forces South Atlantic Islands (BFSAI) e incluyeron la participación de la Compañía B del 1.º Batallón del Regimiento Real Irlandés, que completó su ejercicio final antes de finalizar su rotación. Según la información oficial británica, los entrenamientos combinaron operaciones terrestres y aéreas, prácticas de mando y control y evaluaciones de resistencia del personal, en lo que Londres definió como uno de los entornos más exigentes para sus fuerzas armadas.

Desde la guarnición militar británica se insistió en que las Islas Malvinas presentan condiciones extremas por las bajas temperaturas, la humedad persistente, los fuertes vientos y la complejidad del terreno, factores que —según ese discurso— demandan un alto nivel de disciplina y preparación. Sin embargo, los datos meteorológicos actuales desmienten esa caracterización. En estos días, las temperaturas en el archipiélago rondan los 11 grados y se prevé que asciendan a 13 y 14 grados durante el fin de semana, con vientos cercanos a los 43 kilómetros por hora, condiciones habituales para la región y lejos de un escenario extremo, especialmente considerando que el Cono Sur transita el período estival.

Este contraste alimenta la percepción, en ámbitos políticos y estratégicos argentinos, de que el argumento climático funciona como una justificación formal para un movimiento de tropas que responde a otros intereses. Analistas sostienen que la insistencia británica en subrayar la supuesta hostilidad del entorno busca legitimar un despliegue militar que excede una postura defensiva y consolida a las Malvinas como una plataforma estratégica clave en el Atlántico Sur.
El comunicado oficial británico destacó que los ejercicios forman parte de una política de presencia “creíble y duradera” en la región. En ese marco, se confirmó la continuidad del esquema de rotación de unidades: en noviembre de 2025 se había desplegado el Regimiento Real Irlandés y recientemente arribó el 4.º Batallón del Regimiento de Paracaidistas como relevo. Esta dinámica garantiza un nivel operativo constante y una capacidad de respuesta inmediata ante cualquier eventualidad, según la visión de Londres.
El componente terrestre se complementa con un robusto dispositivo aéreo y logístico en la base de Monte Agradable (Mount Pleasant). Allí operan de manera permanente cazas Eurofighter Typhoon bajo un esquema de alerta de reacción rápida, junto con aviones de transporte A400M y aeronaves Voyager para reabastecimiento en vuelo. Estas capacidades participan regularmente en ejercicios conjuntos y en misiones de apoyo regional, reforzando la proyección militar británica más allá del archipiélago.

En paralelo, se registraron movimientos aéreos que conectan Monte Agradable con distintos puntos del Cono Sur, en especial vinculados a operaciones logísticas con destino a la Antártida. Para especialistas en defensa, estos vuelos confirman que las Islas Malvinas cumplen un rol central como nodo estratégico para el despliegue británico en el Atlántico Sur y en el sistema antártico.
Frente a este escenario, el Gobierno argentino reiteró su rechazo a la realización de ejercicios militares en un territorio cuya soberanía reclama desde 1833. Desde Buenos Aires se sostiene que estas maniobras contradicen las resoluciones de la Organización de las Naciones Unidas, que instan a ambas partes a reanudar negociaciones para alcanzar una solución pacífica y definitiva de la disputa de soberanía.
Con el incremento de la actividad militar y la llegada de nuevas unidades, el Reino Unido profundiza una estrategia de presencia sostenida que combina entrenamiento continuo, interoperabilidad y rotación de tropas. Más allá de los argumentos oficiales sobre el clima y el terreno, la magnitud y persistencia del despliegue refuerzan la lectura de que Londres persigue objetivos estratégicos de largo plazo en el Atlántico Sur, una realidad que continúa siendo observada con atención y preocupación por Argentina y por la región.

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