Buenos Aires, 18 de febrero de 2026-Total News Agency-TNA- La Unión Industrial Argentina (UIA) encendió una señal de alarma tras el cierre definitivo de la planta de neumáticos Fate en Virreyes, partido de San Fernando, y sostuvo que la decisión “no puede analizarse como un episodio aislado” sino como la expresión de un deterioro más amplio del entramado productivo. En un comunicado difundido luego de que la firma confirmara el cese inmediato de operaciones y el despido de 920 trabajadores, la entidad empresaria advirtió que el sector industrial acumula casi 65.000 empleos perdidos en los últimos dos años, equivalente a una caída del 5,4% según el último dato disponible a noviembre de 2025, y reclamó condiciones de competencia “equilibradas” para enfrentar una presión externa que calificó como distorsionada.
La postura de la UIA, presidida por Martín Rappallini, buscó correr el foco de la coyuntura puntual y colocar el cierre de Fate como símbolo de un problema sistémico. “Detrás del cierre de una fábrica hay trabajadores, familias, proveedores, transportistas, pymes vinculadas y comunidades enteras que dependen de ese núcleo productivo”, planteó la central fabril, y agregó que cada planta que se apaga implica pérdida de conocimiento acumulado, empleo calificado y redes de valor que demandan décadas para construirse y pueden desarmarse en pocos meses. El mensaje se conoció en medio de escenas de tensión en los accesos a la planta y de un conflicto que amenaza con escalar en el sector del neumático.
En su diagnóstico, la entidad ubicó a la industria de las cubiertas como “uno de los casos más evidentes” de la combinación entre sobrecapacidad global y prácticas comerciales desleales, con particular énfasis en el origen asiático de parte de la oferta importada. El comunicado destacó que el fenómeno no se limita a un “shock” de importaciones, sino a una competencia internacional que, según la visión empresaria, se ve afectada por dumping, subsidios encubiertos y distorsiones sistémicas. En ese punto, la UIA apeló a la “experiencia internacional” para sostener que las principales economías aplican medidas de defensa comercial para resguardar cadenas estratégicas cuando se verifican desequilibrios de ese tipo.
El trasfondo inmediato vuelve a colocar el debate sobre apertura comercial y convergencia competitiva. En la industria del neumático, la suba de importaciones y la caída de precios se aceleraron durante 2025, con un pico que el propio sector tomó como referencia: en mayo de ese año ingresaron al país 869.525 cubiertas importadas, un récord que obligó a las marcas con producción local a reducir precios para sostener ventas. En paralelo, relevamientos sectoriales apuntan que una porción mayoritaria de las cubiertas que se comercializan hoy en el mercado doméstico proviene del exterior, un dato que alimenta el argumento de los fabricantes sobre la dificultad de sostener escala y márgenes en un contexto de costos internos elevados.
La UIA intentó también equilibrar su mensaje para evitar quedar atrapada en una defensa corporativa cerrada. Por un lado, reclamó “igualdad de condiciones” para competir: un esquema impositivo “razonable”, financiamiento accesible, infraestructura eficiente y un marco laboral “moderno”. Por el otro, dejó asentado que el desafío de la industria es ofrecer precios y calidades internacionales, y que ese horizonte requiere un esfuerzo combinado: inversión empresarial, mejora continua, capacitación y modernización, acompañado por un entorno macroeconómico y regulatorio que no castigue la producción local frente a competidores externos.
En la lectura del establishment industrial, el caso Fate condensa el riesgo de una apertura “sin convergencia” que, si no se corrige, puede acelerar cierres y achiques en ramas sensibles, con impacto inmediato sobre empleo registrado y proveedores. Para la UIA, el cierre de una compañía “de origen nacional” y con décadas de trayectoria no solo afecta a su personal directo, sino que tensiona a toda la red logística y de pymes que orbitan la fabricación: desde transporte y mantenimiento hasta insumos y servicios industriales.
La reacción de la central fabril llega en un momento en que el Gobierno insiste en que la normalización macro y la competencia reducirán costos y mejorarán productividad, mientras el sector industrial advierte por la velocidad del ajuste y la asimetría frente a competidores que producen con escalas, financiamiento y política industrial activa. Con Fate ya fuera de operación, el mensaje de la UIA busca instalar que la discusión no es únicamente el destino de una planta, sino qué modelo de inserción productiva se consolida y cuánto empleo industrial queda en pie en el proceso.
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