Buenos Aires-20 de Febrero de 2026-Total News Agency-TNA- Una explosión registrada este viernes al mediodía dentro de la Escuela Superior de Gendarmería encendió una alarma inmediata en el corazón del bajo porteño y abrió una investigación para determinar el origen y la trazabilidad de un paquete que, según los primeros reportes, había ingresado al establecimiento hacía varios meses y detonó cuando era manipulado por personal de la fuerza. El episodio ocurrió en el edificio ubicado en la intersección de Avenida Paseo Colón y México, en la Ciudad de Buenos Aires, y dejó efectivos con quemaduras que debieron ser derivados a un centro asistencial, en un operativo que incluyó evacuación preventiva y despliegue de fuerzas de emergencia.
Las primeras informaciones indicaron que el estallido se produjo durante tareas internas vinculadas a la manipulación de un envío cerrado. El detalle clave, por su impacto operativo y su gravedad institucional, es el lapso transcurrido: el paquete habría permanecido en dependencias de la escuela durante alrededor de cuatro meses antes de explotar. Ese dato reorienta la hipótesis inicial desde un incidente “accidental” hacia un evento que obliga a revisar protocolos de recepción, guarda, control y circulación de correspondencia o paquetería dentro de una instalación de formación y administración de la Gendarmería Nacional.
El saldo de heridos fue informado de manera dispar en los primeros minutos posteriores al hecho, una variación habitual en situaciones de crisis. En cualquier caso, las autoridades y servicios médicos coincidieron en que las lesiones se concentraron en quemaduras y que los afectados se encontraban fuera de peligro. Parte de los heridos fue trasladada al Hospital Argerich, mientras se mantenía un perímetro de seguridad en la zona y se restringían accesos al inmueble para permitir el trabajo de peritos y especialistas.
La evacuación del edificio respondió al doble riesgo típico de este tipo de incidentes: por un lado, la posibilidad de que existan otros elementos asociados al envío (o a envíos similares) que no hayan sido detectados; por otro, el riesgo de daño estructural o de contaminación por residuos, humo y material particulado generado por la detonación. En paralelo, se activaron procedimientos de control del área para evitar circulación de personal no esencial, preservar evidencia y ordenar el relevamiento de cámaras y registros internos.
En el plano técnico, la investigación buscará establecer tres ejes centrales. El primero es la naturaleza del artefacto: si se trató de un mecanismo diseñado para activarse al abrirse (o manipularse), o si la detonación fue producto de una reacción secundaria (presión, fricción, calor) sobre un material inestable. El segundo eje es la ruta del paquete: origen, intermediarios, modalidad de entrega y eventuales inconsistencias en rótulos, remitos o mensajería. El tercero es el circuito interno: dónde quedó almacenado, quiénes tuvieron acceso, si se aplicaron controles de escaneo o verificación, y por qué un envío potencialmente riesgoso permaneció meses sin ser neutralizado o identificado como sospechoso.
El hecho, además, expone un punto crítico para cualquier fuerza con instalaciones sensibles: los “envíos diferidos” y los objetos que quedan fuera del radar administrativo. En estructuras grandes, los paquetes que no son reclamados, los que llegan con destinatarios ausentes o los que quedan en depósitos sin trazabilidad pueden convertirse en una vulnerabilidad. En un ámbito de formación como la Escuela Superior de Gendarmería, ese riesgo se agrava por la circulación cotidiana de personal, docentes, administrativos y cursantes, con rutinas que tienden a normalizar el movimiento de correspondencia y materiales.
En el entorno de Paseo Colón, el operativo generó demoras y cortes parciales, con presencia de personal de emergencia y seguridad en las inmediaciones. El foco estuvo puesto en aislar la escena, asistir a los heridos, y habilitar las tareas de peritaje para reconstruir secuencia, punto exacto de detonación y condiciones del lugar. Con el correr de las horas, el caso quedó enmarcado como “noticia en desarrollo”, con expectativa de ampliación oficial sobre cantidad final de lesionados, diagnóstico médico y resultados preliminares de la pericia.
Por estas horas, la principal definición pendiente es si el episodio será caratulado formalmente como un atentado con explosivos o como un incidente cuya intencionalidad todavía no puede afirmarse. La respuesta dependerá de los hallazgos periciales, en especial la identificación de componentes, sistema de activación y huellas de manipulación previa. Mientras tanto, el incidente ya dejó una señal inequívoca hacia adentro de la institución: la necesidad de reforzar controles de paquetería, revisar depósitos y circuitos de recepción, y establecer auditorías de trazabilidad para evitar que un objeto potencialmente peligroso pueda permanecer meses dentro de un edificio operativo sin disparar alertas.
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