Buenos Aires-21 de febrero de 2026-Total News Agency-TNA- El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, escaló este sábado su ofensiva comercial y anunció que elevará el arancel global a las importaciones del 10% al 15%, apenas un día después de que la Corte Suprema de Justicia declarara ilegal gran parte de su programa arancelario anterior. El giro, presentado por el mandatario como una respuesta “inmediata” al revés judicial, abre un nuevo frente de tensión institucional en Washington y sacude el tablero del comercio mundial, con impacto potencial sobre acuerdos vigentes y recientes, incluido el entendimiento recíproco de comercio e inversiones firmado con Argentina el 5 de febrero.
La secuencia fue vertiginosa. El viernes, la Corte Suprema falló por 6 votos contra 3 que Trump se excedió al imponer aranceles masivos bajo la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional (IEEPA), al sostener que esa norma no autoriza al presidente a fijar tributos de esa magnitud sin intervención del Congreso. El pronunciamiento fue redactado por el presidente del tribunal, John Roberts, y se transformó en el mayor freno judicial a la política económica emblemática del republicano desde su regreso a la Casa Blanca.
Lejos de moderar el rumbo, Trump redobló la apuesta. En un mensaje difundido en Truth Social, calificó la decisión como “antiestadounidense” y aseguró que, tras una “revisión exhaustiva”, su administración aumentará los gravámenes a un nivel “plenamente permitido y legalmente probado”. Según reportes de medios internacionales, el nuevo arancel se instrumentaría a través de una vía legal alternativa —mencionada como la Sección 122 de la Trade Act— que habilita un arancel de hasta 15% por un período limitado de 150 días. El carácter temporal, sin embargo, no atenúa el efecto inmediato: el anuncio agrega volatilidad, anticipa nuevas represalias y vuelve más inciertas las cadenas de suministro.
La reacción del mandatario incluyó un capítulo inusual por su agresividad política. Trump apuntó públicamente contra magistrados conservadores que se alinearon con la mayoría, con críticas personales a jueces como Neil Gorsuch y Amy Coney Barrett, y elogios a quienes votaron en disidencia, entre ellos Brett Kavanaugh, además de Clarence Thomas y Samuel Alito. La Casa Blanca, al cierre de esta edición, no detalló todavía la letra fina del mecanismo administrativo ni el cronograma completo de implementación, pero el mensaje presidencial dejó en claro que el objetivo es sostener una política arancelaria dura aun con límites judiciales.
En el plano comercial, la decisión abre preguntas inmediatas sobre exenciones y compatibilidades. Reportes oficiales indicaron que ciertos sectores quedarían exceptuados por investigaciones separadas, y que bienes que ingresan bajo el acuerdo USMCA con México y Canadá conservarían un tratamiento diferenciado. Aun así, el nuevo arancel global amenaza con superponerse a regímenes especiales y con reabrir discusiones sobre “trato preferencial” en acuerdos bilaterales, un punto sensible para países que, en las últimas semanas, negociaron marcos específicos con Washington.
En ese contexto aparece el caso de Argentina. El acuerdo recíproco de comercio e inversiones firmado el 5 de febrero fue presentado por ambos gobiernos como un instrumento para reducir barreras, facilitar acceso de mercado y profundizar cooperación económica y de seguridad. Sin embargo, el anuncio de Trump reavivó dudas sobre el alcance práctico de eventuales excepciones: fuentes del mercado señalaron que el procedimiento formal para blindar beneficios podría requerir anexos, reglamentaciones o nuevas instancias de validación, en un escenario donde la Casa Blanca prioriza mensajes de fuerza y revisión permanente de compromisos.
En Europa, el impacto político fue inmediato. Dirigentes de Alemania y Francia reclamaron una respuesta “clara” y coordinada de la Unión Europea, subrayando que la política aduanera es competencia comunitaria y que el bloque deberá presentarse unido ante la Casa Blanca. La advertencia refleja un temor que vuelve: que la escalada arancelaria derive en una cadena de represalias y erosione la estabilidad del comercio internacional justo cuando la economía global muestra señales de fatiga.
Con el fallo de la Corte Suprema como telón de fondo, el nuevo paso de Trump agrega un factor de riesgo adicional: la posibilidad de años de litigios y reclamos de reembolsos por aranceles previamente cobrados bajo esquemas que ahora quedaron cuestionados. Más allá de la batalla legal, la señal política ya está emitida: la estrategia comercial del presidente seguirá siendo de choque, y el mundo —incluida Argentina— deberá recalcular rápido cómo se acomodan los acuerdos, las exportaciones y los costos en un escenario que cambia en cuestión de horas.
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