Nueva York-25 de febrero de 2026-Total News Agency-TNA- La Asamblea General de la ONU aprobó este martes una resolución que reafirma el apoyo internacional a Ucrania y vuelve a exigir el fin de la agresión de la Federación de Rusia, en una votación marcada por un dato político de alto impacto: Estados Unidos se abstuvo. El texto, adoptado en el cuarto aniversario de la invasión rusa iniciada en 2022, ratifica el “firme apego” a la soberanía, la independencia, la unidad y la integridad territorial ucraniana dentro de sus fronteras internacionalmente reconocidas, y reclama un alto el fuego “inmediato, completo e incondicional”, además del intercambio total de prisioneros de guerra.
La resolución fue respaldada por 107 países, con 12 votos en contra y 51 abstenciones, un resultado que volvió a reflejar mayoría política a favor de Kiev, pero también el endurecimiento de bloques y la aparición de nuevas zonas grises entre aliados tradicionales. Aunque las resoluciones de la Asamblea General no son legalmente vinculantes, su peso simbólico y diplomático suele ser considerable: funcionan como termómetro global y, sobre todo, como recordatorio de que la comunidad internacional sigue reconociendo a Ucrania como víctima de una invasión y no como un “conflicto” simétrico entre dos partes equivalentes.
El cambio de clima quedó expuesto con la postura de Washington. La delegación estadounidense pidió votar por separado el segmento que subraya la integridad territorial ucraniana y la centralidad del derecho internacional. No lo consiguió y, finalmente, se abstuvo. La embajadora adjunta de Estados Unidos ante la ONU, Tammy Bruce, sostuvo que su país “saluda” el llamado a un alto el fuego inmediato, pero cuestionó formulaciones del texto por considerar que podrían “distraer” de negociaciones en curso y, en lugar de ayudar, obstaculizar caminos diplomáticos hacia una paz duradera. La explicación, lejos de cerrar el debate, abrió otro: cuánto está dispuesto Estados Unidos —bajo la presidencia de Donald Trump— a sostener el tradicional paraguas político para Ucrania sin condicionar el objetivo de recuperar territorio ocupado por la potencia invasora.
Para Ucrania, la votación fue un respaldo importante, pero no suficiente. En una reunión paralela sobre el tema en el Consejo de Seguridad de la ONU, la viceministra de Relaciones Exteriores Mariana Betsa advirtió que, pese a los esfuerzos diplomáticos, la Federación de Rusia “no muestra una verdadera voluntad” de frenar la agresión. La diplomática insistió en la necesidad urgente de asistencia humanitaria y en materia de defensa para proteger a la población, en un momento en el que los ataques rusos contra infraestructura energética y zonas civiles siguen siendo parte del patrón bélico que Kiev denuncia desde el inicio de la invasión. En esa línea, fuentes diplomáticas remarcaron que los golpes ucranianos dentro del territorio del agresor —cuando ocurren— responden a una lógica defensiva: degradar capacidades militares y logística rusa para reducir el impacto sobre ciudades y sistemas críticos de Ucrania.
Del lado ruso, la reacción fue previsible y agresiva. El embajador Vasili Nebenzia, representante de la Federación de Rusia ante la ONU, descalificó la resolución como una “cortina de humo” desconectada de la realidad y sostuvo que no contribuye a una solución duradera. Moscú busca instalar la idea de que el texto es propaganda occidental; sin embargo, la votación volvió a colocar a la Rusia invasora en minoría ante la Asamblea General, acompañada por un grupo reducido de países en el rechazo explícito y por un número significativo que eligió abstenerse, ya sea por alineamientos estratégicos, por cálculo económico o por cansancio diplomático ante una guerra larga.
En paralelo, el G7 también difundió una señal política contundente. Los líderes de las principales democracias industrializadas —entre ellos Donald Trump— reafirmaron su “apoyo inquebrantable” a Ucrania en la defensa de su integridad territorial, su soberanía y su derecho a existir. Ese respaldo, sin embargo, convive con matices: la declaración destacó iniciativas de paz impulsadas por Estados Unidos y reconoció el rol europeo, en un equilibrio delicado entre el deseo de frenar la guerra y la necesidad de no premiar la ocupación territorial rusa con concesiones. Para Kiev, la línea roja es clara: un alto el fuego que congele el frente sin garantías firmes puede convertirse, con el tiempo, en una legitimación de la conquista. Para Europa, el riesgo es estratégico: si se consolida la idea de que una potencia puede invadir, ocupar y luego negociar desde la fuerza, la seguridad del continente queda a merced del próximo movimiento de Moscú.
En los pasillos de Naciones Unidas, la lectura de muchos diplomáticos fue directa, casi humana: el mundo no quiere acostumbrarse a la guerra, pero también se cansa de pronunciamientos sin efecto. La resolución, por sí sola, no detendrá misiles ni drones. Lo que sí hace es fijar una narrativa institucional: Ucrania es un Estado soberano atacado; la Federación de Rusia es el agresor; y el derecho internacional —con todas sus limitaciones— sigue siendo el marco que, al menos en papel, ordena la discusión. En tiempos de polarización global y realpolitik, ese recordatorio no es menor.
A cuatro años del inicio de la invasión, el tablero muestra dos certezas y una incertidumbre. Las certezas: Ucrania resiste y el apoyo internacional mayoritario persiste; Rusia continúa una agresión que golpea civiles e infraestructura. La incertidumbre: si el giro de Estados Unidos hacia una diplomacia más “transaccional” termina debilitando la presión sobre Moscú o, por el contrario, abre un camino realista hacia una paz que no premie al invasor. Para quienes siguen el conflicto de cerca, el punto decisivo será este: cualquier acuerdo que ignore la integridad territorial ucraniana no cerrará la herida, solo la tapará —y la historia, en esa región, suele cobrar intereses.
Fuentes consultadas: Reuters; Deutsche Welle (DW); Consejo de la Unión Europea (declaración del G7); Misión de Estados Unidos ante la ONU (USUN); ONU (UN Press); Channel NewsAsia.
Links: (Reuters) (consilium.europa.eu) (usun.usmission.gov) (press.un.org) (channelnewsasia.com)




