Buenos Aires-26 de febrero de 2026-Total News Agency-TNA- Con una mayoría aplastante y después de más de cuatro horas de discusión, el Senado de la Nación sancionó este jueves la ley que ratifica el acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europea, un entendimiento que llevaba 26 años de negociación y que el oficialismo presentó como un punto de inflexión para la inserción internacional de la Argentina. La votación terminó con 69 afirmativos, 3 negativos y 3 abstenciones, un resultado que dejó al pacto con respaldo transversal, aunque no evitó críticas fuertes de la oposición por la estrategia del Gobierno y por la ausencia —según varios oradores— de cláusulas de resguardo y medidas complementarias para amortiguar impactos dispares en la economía real.
En el recinto, el oficialismo tuvo una participación acotada en la discusión, pero apostó a un cierre político alto. El miembro informante del proyecto fue el senador formoseño Francisco Paoltroni, de La Libertad Avanza, quien sostuvo que el acuerdo abre “el camino al desarrollo” y puede significar una oportunidad para el “interior profundo” históricamente relegado. En los palcos siguieron el debate funcionarios del Poder Ejecutivo, entre ellos el canciller Pablo Quirno, mientras la senadora Patricia Bullrich asumió un rol protagónico en la coordinación parlamentaria y en el tramo final de la sesión.
La oposición peronista, en su mayoría, acompañó el texto pero cargó el debate de advertencias. El chaqueño Jorge Capitanich planteó que el bloque votaría a favor con observaciones por la “heterogeneidad” del impacto y reclamó políticas de acompañamiento para sectores sensibles. En la misma línea, el formoseño José Mayans, jefe del bloque justicialista, cuestionó la consistencia macroeconómica para sostener el tratado y alertó por la competencia en licitaciones y compras públicas frente a empresas europeas. En general, el mensaje opositor combinó respaldo al acuerdo como idea de integración con reproches al oficialismo por acelerar tiempos y por no exigir mecanismos de protección que, según señalaron, sí fueron parte de las conversaciones de otros socios regionales.
Los tres votos en contra llegaron desde el propio peronismo: los bonaerenses Juliana Di Tullio y Eduardo “Wado” de Pedro, y la fueguina Cristina López. Con esos rechazos aislados, el resto del Senado se alineó con la aprobación, y dejó la norma lista para su promulgación y reglamentación. Para el Gobierno, el número final funcionó como una señal política hacia afuera: aun con minoría parlamentaria, logró consolidar un consenso amplio en un tema que presenta como “política de Estado”.
El debate también estuvo atravesado por una carrera política contra el reloj. En la Casa Rosada seguían minuto a minuto lo que ocurría en Uruguay, cuyo Parlamento llevaba adelante el mismo trámite. La intención del presidente Javier Milei era que la Argentina fuera el primer país del bloque en ratificar el pacto, una meta que llevó a reordenar la agenda y adelantar la sesión. Sin embargo, el Parlamento uruguayo terminó aprobándolo antes. Esa situación desató movimientos para acelerar la votación en el recinto argentino: hubo intentos de interrumpir la lista de oradores para votar cuanto antes y continuar después con el debate, una maniobra que generó un cruce reglamentario áspero entre bloques. Finalmente, prevaleció un acuerdo político: sostener el curso de las intervenciones y llegar a la votación con el consenso ya asegurado, evitando que la sesión se empantanara en una disputa de procedimiento.
En el cierre, Patricia Bullrich defendió el tratado como resultado de décadas de estrategia, y lo asoció a una idea de prosperidad y apertura, con el comercio como vehículo de crecimiento. Varios senadores, en especial de provincias, insistieron en la expectativa de que el acuerdo abra mercados y potencie economías regionales, en un esquema que podría reducir aranceles y barreras para una parte significativa del intercambio con Europa. Del otro lado, las objeciones se concentraron en el riesgo para sectores industriales menos competitivos, la necesidad de inversión previa y la falta de instrumentos defensivos para amortiguar asimetrías.
Con la ley ya sancionada, el foco pasa a la implementación. En la práctica, el acuerdo todavía depende de decisiones del lado europeo para su entrada en vigor o aplicación provisoria, además de su reglamentación local. Aun así, el mensaje político de la jornada fue claro: el Senado convirtió en norma un entendimiento largamente negociado y el Gobierno lo tomó como bandera de su agenda de integración, aunque con una advertencia que quedó flotando en el recinto: la ratificación es solo el primer paso; el desafío real será cómo se protege el empleo, cómo se potencia la producción y cómo se evita que la apertura termine dejando ganadores y perdedores demasiado marcados.
Fuentes consultadas: Associated Press (https://apnews.com/article/c5e9b60d880a944ecaf64f06985c009a); El País (https://elpais.com/argentina/2026-02-26/uruguay-y-argentina-ratifican-en-sus-parlamentos-el-acuerdo-entre-mercosur-y-la-union-europea.html); TN (https://tn.com.ar/politica/2026/02/26/patricia-bullrich-seremos-el-primer-pais-del-mercosur-que-apruebe-el-acuerdo-con-la-union-europea/); Parlamentario (https://www.parlamentario.com/2026/02/26/el-acuerdo-mercosur-ue-fue-aprobado-por-el-congreso-argentino-que-no-pudo-ser-el-primero-en-conseguirlo/); Noticias Argentinas (https://noticiasargentinas.com/politica/paoltroni-defendio-el-acuerdo-mercosur-ue—significa-el-camino-al-desarrollo-_a69a06687c331fb2518395aba).




