Buenos Aires-27 de Febrero de 2026-Total News Agency-TNA — El ministro de Economía, Luis Caputo, confirmó este viernes un recambio en un área sensible del equipo económico: el actual director del Banco Central de la República Argentina (BCRA), Federico Furiase, asumirá como nuevo secretario de Finanzas en reemplazo de Alejandro Lew, quien presentó su renuncia “por razones personales”. El anuncio buscó transmitir continuidad y una transición “ordenada” en momentos en que el Gobierno necesita preservar previsibilidad financiera, sostener el programa de colocaciones de deuda en pesos y mantener el diálogo con el mercado en plena etapa de definiciones macro.
En un mensaje público, Caputo agradeció el trabajo de Lew y remarcó que, aunque deja el cargo formal, seguirá cerca del equipo “colaborando” en tareas acordes a su experiencia. La salida, de todos modos, llamó la atención por el poco tiempo transcurrido desde su desembarco: Lew había asumido en noviembre de 2025, tras la salida de Pablo Quirno, y su gestión quedó marcada por un período de alta exigencia técnica, con presión por el frente de financiamiento, la coordinación con el BCRA y la necesidad de sostener un sendero fiscal que el oficialismo presenta como columna vertebral del programa.
Con el nombramiento de Furiase, Caputo apuesta a un perfil ya integrado al núcleo de decisiones desde el inicio de la gestión. En la práctica, la Secretaría de Finanzas es una oficina clave para la ingeniería diaria del Tesoro: administra el calendario de licitaciones, el perfil de vencimientos, la estrategia de rollover y la coordinación con bancos y agentes del mercado. En un contexto de tasas reales exigentes, curvas en permanente ajuste y sensibilidad política ante cualquier ruido cambiario, el Gobierno busca que el recambio no altere el pulso de la estrategia: continuidad operativa, mensaje de control y conducción centralizada desde el Palacio de Hacienda.

El movimiento también reordena el tablero interno entre Economía y el BCRA. Furiase llega desde el directorio del banco central y, por lo tanto, su pase deja vacante un lugar en una mesa donde se discuten cuestiones delicadas: política monetaria, regulación financiera y coordinación con el Tesoro. En el oficialismo interpretan esa circulación como un punto a favor: un funcionario que conoce la cocina del financiamiento público y, al mismo tiempo, entiende el “timing” de la autoridad monetaria. En el mercado, en cambio, el foco suele ponerse en una pregunta concreta: quién ocupará el sillón que queda libre y si habrá cambios de enfoque en la coordinación fina entre deuda, pesos y liquidez.
Respecto del perfil del nuevo secretario, Federico Furiase es licenciado en Economía por la Universidad de Buenos Aires (UBA) y acumula una trayectoria extensa en consultoría macroeconómica y finanzas. En el sector privado trabajó en análisis de coyuntura y asesoramiento económico-financiero, y combinó ese recorrido con una actividad académica sostenida. Antes de su rol en el BCRA, se desempeñó como asesor del Ministerio de Economía y representante de la cartera en el directorio del banco central, una cercanía que lo convirtió en una figura habitual en el “segundo anillo” del equipo, con llegada directa a la discusión de instrumentos y al armado de señales para el mercado.
La salida de Lew también reactivó el repaso de su perfil: tuvo responsabilidades financieras de peso en el sector energético y pasó por el BCRA en etapas anteriores, además de mantener un vínculo técnico con el mundo corporativo que el Gobierno valora al diseñar su estrategia de financiamiento. En el entorno económico destacan que su continuidad como colaborador apunta a preservar conocimiento y evitar cortes bruscos en una oficina donde el detalle —un cronograma, una tasa, un instrumento— suele tener impacto inmediato en expectativas y precios.
En el plano político, el cambio se produce en una semana intensa para el oficialismo, con agenda legislativa cargada y foco público en reformas estructurales. Por eso, el mensaje oficial buscó ser claro: no hay giro, hay reemplazo. La prioridad, según la señal que transmitió Caputo, es mantener el rumbo del programa económico, evitar incertidumbre innecesaria y sostener una narrativa de gestión profesional en un área que suele ser termómetro de confianza.





