Melbourne-6 de Marzo de 2026-Total News Agency-TNA– El inicio del Gran Premio de Australia dejó una primera fotografía incómoda para Franco Colapinto y para Alpine: el A526 estuvo lejos del ritmo de punta en las dos primeras prácticas libres en el Circuito de Albert Park, con el argentino 16° en la FP1 y 18° en la FP2, mientras su compañero Pierre Gasly alternó posiciones pero sin poder sacar al equipo del fondo de la tabla. A la preocupación por la falta de velocidad se le sumó un cierre de jornada con un episodio llamativo: Colapinto fue asistido por una molestia en un ojo, aunque luego llevó tranquilidad y aseguró que no hay motivos reales de alarma.
En la primera sesión, Colapinto marcó 1:23.325 y quedó 16°, por delante de Gasly, que registró 1:24.035. En la segunda práctica, el orden interno se invirtió: el francés terminó 16° con 1:22.167 y el argentino 18° con 1:22.619, todavía a más de dos segundos del mejor tiempo del día. En total, el argentino completó 52 giros y su compañero 43, una carga de vueltas que debería haber permitido explorar alternativas, pero que no alcanzó para encontrar una ventana de rendimiento convincente.
La frase que mejor sintetizó el clima en el box fue del propio Colapinto, con un diagnóstico directo y sin maquillaje: “Hay que entender por qué estamos tan mal comparados con Baréin. Es una pregunta que por ahora no tiene respuestas”. En un deporte obsesionado con correlaciones y simulaciones, esa confesión expone que Alpine no solo está lento: está, por ahora, sin explicación rápida para justificar la caída respecto de lo que el equipo creyó ver en la pretemporada.
Del lado de Gasly, la descripción fue todavía más cruda por los contratiempos: contó que el equipo tuvo que detenerse cuando quedaban unos 20 minutos en la FP2 y que en la FP1 también sufrieron problemas, lo que redujo la cantidad de vueltas limpias disponibles. “Ha sido un viernes muy difícil”, resumió, y reveló que parte de los inconvenientes eran esperados, pero que otra parte fue “bastante inesperada” y requiere investigación. Esa última palabra, inesperados, es la que abre la alerta: no se trata solo de puesta a punto; hay indicios de limitaciones técnicas o de comportamiento del auto que no habían aparecido con claridad en los ensayos previos.
Aun así, desde el equipo buscaron bajar la temperatura. El director de competición Dave Greenwood sostuvo que hay “muchas cosas” que no se optimizaron hoy y que, trabajando durante la noche, esperan dar “un buen paso hacia adelante”. Es el tipo de mensaje que se repite cada viernes en la Fórmula 1, pero en esta ocasión llega con un matiz: Alpine necesita mejoras grandes solo para reingresar a la pelea del “grupo medio”, el pelotón donde se definen los puntos cuando los equipos dominantes imponen su lógica.
En la punta, el viernes mostró cambios de manos y un panorama abierto. En la FP1, Ferrari arrancó con autoridad: Charles Leclerc lideró con 1:20.267, escoltado por Lewis Hamilton y Max Verstappen, en una sesión donde también llamó la atención el rendimiento del debutante Arvid Lindblad, que se metió entre los mejores. En la FP2, el liderazgo pasó a McLaren y al ídolo local: Oscar Piastri voló con 1:19.729 y quedó primero por delante de Andrea Kimi Antonelli y George Russell, confirmando que el inicio de temporada trae paridad y que no habrá margen para errores pequeños.
En ese contexto de pista cargada y diferencias finas, Colapinto también quedó envuelto en una situación que se siguió con atención: durante la FP2 se reportó un casi incidente con Hamilton cuando el argentino circulaba muy lento por la línea ideal debido a un problema (descripto en reportes como una falla de cambios). La maniobra derivó en que los comisarios lo anotaran para revisión, aunque versiones posteriores indicaron que no habría sanción. En un fin de semana donde Alpine ya pelea contra el cronómetro, cualquier investigación agrega presión y ruido.
Como si faltara un capítulo, el argentino terminó la jornada con el mencionado problema ocular. Las cámaras lo tomaron con visible molestia tras bajar del auto y, si bien el episodio generó preocupación inmediata, el propio piloto aseguró que “no fue demasiado grave” y que “no hay un motivo real de preocupación”. A la espera de confirmaciones médicas internas del equipo, en el paddock lo describieron como un inconveniente puntual que no debería condicionar su participación en lo que resta del fin de semana.
El viernes también dejó una historia paralela que explica por qué Alpine no fue el único equipo en problemas: Aston Martin vivió un día directamente dramático por fallas asociadas a su unidad de potencia Honda, con apenas vueltas contadas y un escenario que el propio jefe del equipo, Adrian Newey, describió como “scary” y “powerless”, al admitir una situación crítica con baterías y vibraciones que incluso, según reportes, podrían implicar riesgos físicos para los pilotos si se agravan. En un pelotón tan apretado, cualquier equipo que pierde rodaje pierde datos, y el que pierde datos llega ciego a la clasificación.
Con el primer día cerrado, Colapinto y Alpine quedan ante una consigna simple y dura: encontrar rendimiento rápido. La actividad continuará con la tercera práctica libre y luego la clasificación, instancias donde el auto debe aparecer “en ventana” para no quedar condenado a una carrera a la defensiva. Para el piloto argentino, además, se suma un factor emocional: Melbourne es el arranque del calendario y el momento en el que se empieza a medir, de verdad, si la expectativa de pretemporada tenía fundamento o si el año será, otra vez, una pelea cuesta arriba.
En horario de Argentina, la agenda marca FP3 este viernes a las 22:30, la clasificación el sábado a las 02:00, y la carrera del domingo a la 01:00, a 58 vueltas en el trazado semipermanente del parque. Para Colapinto, el desafío es llegar a esa clasificación con una respuesta concreta: por qué el auto está lejos… y cómo recortar, aunque sea un pedazo, de esa distancia.




