Groenlandia-7 de marzo de 2026-Total News Agency-TNA-. Un grupo de científicos detectó movimientos inesperados en el interior de la enorme capa de hielo de Groenlandia: estructuras profundas, similares a columnas o “plumas”, que deforman capas de hielo acumuladas durante miles de años, como si algo empujara lentamente desde abajo. El fenómeno, observado mediante radar capaz de atravesar kilómetros de hielo, abre una nueva ventana sobre la dinámica interna de los glaciares y plantea un escenario que hasta hace poco sonaba contraintuitivo: que el hielo sólido pueda comportarse, a escala de milenios, de forma parecida a un material que “circula” por efectos térmicos.

El hallazgo fue presentado en un estudio publicado en la revista científica The Cryosphere, donde los investigadores analizaron imágenes de radar que permiten reconstruir la arquitectura del hielo en profundidad. En teoría, esas capas internas funcionan como un archivo climático: cada nevada se compacta, forma estratos y preserva señales de temperatura y composición a lo largo del tiempo. Pero en determinadas zonas del interior de la capa de hielo, el equipo encontró ondulaciones y columnas que doblan esas capas antiguas de una manera que no encaja con lo que se esperaría si el único factor fuera el relieve rocoso bajo el glaciar.

Durante años, explicaciones alternativas buscaron resolver ese rompecabezas: agua que se derrite y recongela en la base, deslizamientos lentos del hielo sobre el terreno o irregularidades vinculadas a tensiones internas por el flujo del glaciar. Sin embargo, esas hipótesis no terminaban de explicar la forma, la persistencia y la distribución de las deformaciones detectadas en el radar.
El equipo liderado por el glaciólogo Robert Law, de la Universidad de Bergen, avanzó entonces sobre una idea poco explorada para el hielo: la convección térmica. En geología, la convección es un proceso conocido en el manto terrestre, donde el calor impulsa movimientos muy lentos de ascenso y descenso. La propuesta es que, aunque el hielo no se vuelva líquido, en condiciones específicas podría ablandarse lo suficiente en profundidad como para generar columnas ascendentes que “empujan” y deforman las capas superiores.
Para evaluar esa posibilidad, los científicos construyeron un modelo digital de una sección del hielo de aproximadamente 2,5 kilómetros de espesor y adaptaron un software utilizado habitualmente para simular el movimiento del manto terrestre. Al incrementar levemente la temperatura en la base del modelo, comenzaron a formarse columnas ascendentes con una geometría similar a la observada en los datos de radar. La clave, según los autores, es que ese comportamiento aparece cuando el hielo profundo es más cálido y más blando de lo que suelen asumir los modelos tradicionales.
¿De dónde saldría la energía? Del flujo de calor natural de la Tierra, generado por la desintegración de elementos radiactivos y por el calor residual de la formación del planeta. Ese aporte es débil, pero constante, y actúa durante miles de años bajo una capa de hielo que funciona como aislante térmico. Con el tiempo, esa energía podría ablandar el hielo en profundidad y permitir deformaciones internas lentísimas pero persistentes. El climatólogo Andreas Born, también de la Universidad de Bergen, comparó el fenómeno con una olla de agua hirviendo, con una aclaración decisiva: aquí no hay ebullición ni fusión masiva, sino deformación sólida a ritmo geológico.
El descubrimiento no significa que Groenlandia se esté derritiendo “desde adentro” ni que el aumento del nivel del mar vaya a acelerarse de inmediato por este mecanismo. Pero sí sugiere que los procesos internos del hielo son más complejos de lo que se creía y que, en ciertas regiones, la estructura profunda podría influir en cómo se transmite el esfuerzo, cómo fluye el hielo y cómo responden los modelos a los cambios de temperatura y presión.
En términos prácticos, el hallazgo apunta a mejorar las proyecciones: Groenlandia está cubierta en torno a un 80% por hielo y su estabilidad es un factor crítico para el nivel del mar. Si una parte del hielo profundo puede deformarse por convección en condiciones específicas, los científicos deberán afinar los supuestos sobre viscosidad, temperatura basal y respuesta mecánica del sistema. En ciencia del clima, esos “detalles” terminan siendo los que, con el tiempo, definen cuánto y cuán rápido cambian las costas donde vive buena parte de la población mundial.
Fuentes consultadas: The Cryosphere (estudio de Robert Law y coautores). Universidad de Bergen. ScienceAlert. Scientific American.




