Buenos Aires, 8 de marzo de 2026-Total News Agency-TNA-. Una declaración realizada por un perito de la Gendarmería Nacional Argentina volvió a colocar bajo la lupa el manejo de las pruebas digitales en la investigación por el “intento de asesinato” contra la entonces vicepresidente Cristina Fernández de Kirchner, ocurrido el 1 de septiembre de 2022 frente a su domicilio del barrio de Recoleta. Según el testimonio brindado ante la Justicia, el teléfono celular del acusado Fernando Sabag Montiel permaneció encendido y con actividad durante varias horas posteriores a su detención, período en el que se habrían eliminado mensajes de la aplicación WhatsApp.
El especialista compareció como testigo en el expediente que tramita ante la jueza federal María Eugenia Capuchetti, con intervención de la Fiscalía Federal N.º 2, y ratificó conclusiones de pericias previas realizadas por la Gendarmería. De acuerdo con su análisis, el dispositivo móvil del imputado registró actividad en momentos posteriores al atentado, cuando el acusado ya se encontraba bajo custodia policial.
El testimonio aportó además un dato sensible para la causa: durante ese lapso desapareció el contenido de varios mensajes correspondientes al 1 de septiembre y a parte del 2 de septiembre de 2022, es decir, horas posteriores al ataque contra la entonces vicepresidente.
El hecho refuerza una de las hipótesis que investiga la Justicia: la posible eliminación de datos del teléfono del atacante en un momento en que el aparato aún no había sido formalmente incorporado a la cadena de custodia judicial.
Según reconstruyó la pericia, entre el momento del atentado y el secuestro formal del celular transcurrieron aproximadamente tres horas y veinte minutos. Durante ese intervalo no habría existido un procedimiento técnico de preservación del dispositivo ni documentación detallada que registrara su estado físico y digital.
Recién a las 00:23 del 2 de septiembre de 2022, en la intersección de las calles Juncal y Uruguay, se confeccionó el formulario oficial de cadena de custodia. Hasta ese momento, según la declaración del perito, no se había labrado un acta que describiera las condiciones en que se encontraba el teléfono ni quién lo tenía bajo resguardo.
La ausencia de esos registros alimentó dudas dentro de la investigación judicial, que ahora intenta reconstruir qué ocurrió exactamente con el dispositivo durante ese período crítico.
En el análisis forense realizado por la Gendarmería, los especialistas lograron recuperar conversaciones de WhatsApp desde el 2 de junio de 2022 en adelante. Sin embargo, los eventos correspondientes al día del atentado y parte de la madrugada siguiente presentan una particularidad: el sistema conserva rastros de las interacciones, pero el contenido de los mensajes fue eliminado.
El perito explicó que el borrado afectó principalmente a conversaciones privadas, no a chats grupales, lo que sugiere una eliminación selectiva del material.
Consultado durante la audiencia, el especialista indicó que ese borrado pudo haberse producido con posterioridad al ataque. También señaló que, sin acceder físicamente al teléfono, resulta difícil determinar si los mensajes fueron eliminados desde el propio dispositivo o mediante algún mecanismo remoto.
Otro elemento relevante de la pericia fue la reconstrucción de la actividad del aparato en redes inalámbricas. El informe identificó dos conexiones del teléfono a la red WiFi del Shopping Abasto el mismo día del atentado: una a las 19:32 y otra a las 22:38.
La ubicación exacta del dispositivo en el momento de esa segunda conexión es ahora uno de los puntos centrales de la investigación. La coincidencia temporal con el lapso en que el celular no estaba bajo custodia judicial refuerza la necesidad de establecer quién tuvo acceso al aparato durante esas horas.
Para avanzar en esa reconstrucción, los especialistas están analizando el impacto de antenas de telefonía y registros de señal con el objetivo de determinar la localización precisa del dispositivo y su posible desplazamiento.
En la audiencia, el perito explicó además que para borrar mensajes de WhatsApp el teléfono debe estar encendido. Por ejemplo, al referirse a un mensaje recibido a las 22:25 del día del atentado, señaló que ese evento implica necesariamente que el aparato estaba operativo.
El especialista también detalló que el funcionamiento de las aplicaciones móviles difiere del de los sistemas de correo electrónico. En los aplicativos instalados en teléfonos, si el dispositivo está apagado no recibe las notificaciones ni registra los mensajes en el momento en que fueron enviados.
La investigación intenta determinar ahora si el borrado se produjo manualmente, con el celular en manos de alguna persona, o si fue ejecutado a distancia mediante otro dispositivo.
Mientras tanto, la causa judicial principal ya tuvo una definición penal en 2025. El Tribunal Oral Federal N.º 6 condenó a Fernando Sabag Montiel a 10 años de prisión como autor material del intento de magnicidio contra Cristina Fernández de Kirchner, y a Brenda Uliarte a ocho años de prisión como partícipe necesaria del ataque.
Sin embargo, las dudas sobre lo ocurrido con el teléfono del atacante durante las primeras horas posteriores al atentado continúan abiertas y podrían derivar en nuevas medidas judiciales para esclarecer si hubo irregularidades en la preservación de una de las pruebas digitales más relevantes de la causa.




