Jerusalén-9 de marzo de 2026-Total News Agency-TNA- La guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán entró en su décimo día con una escalada militar que combina nuevos bombardeos sobre objetivos estratégicos del régimen de Teherán, ataques con misiles iraníes contra Israel y una creciente tensión diplomática entre las principales potencias internacionales.
Durante la madrugada de este lunes, las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) lanzaron una nueva oleada de ataques aéreos sobre infraestructura militar iraní. Según información oficial difundida por el ejército israelí, los bombardeos alcanzaron fábricas de motores para misiles, bases de lanzamiento de proyectiles de largo alcance y centros de comando utilizados por las fuerzas armadas iraníes.
Los ataques se concentraron en distintos puntos del territorio iraní, incluyendo instalaciones cercanas a Teherán, en el marco de la ofensiva conjunta con Estados Unidos, cuyo objetivo declarado es degradar la capacidad militar del régimen iraní y limitar su programa misilístico.
En paralelo, la ofensiva israelí también continuó contra posiciones del grupo Hezbollah en Beirut, considerado por Israel y Estados Unidos como uno de los principales aliados regionales de Irán.
Las operaciones militares se producen pocos días después de la eliminación del líder supremo iraní Ali Jamenei, muerto en los primeros ataques de la campaña militar. Tras ese hecho, la estructura política iraní anunció el nombramiento de su hijo, Mojtaba Jamenei, como nuevo líder supremo del país.
La designación abrió un nuevo capítulo en la crisis regional y generó reacciones inmediatas de la comunidad internacional.
Desde Teherán, el régimen respondió con nuevas oleadas de misiles balísticos y drones dirigidos hacia territorio israelí. Aunque muchos de los proyectiles fueron interceptados por los sistemas de defensa aérea de Israel, la escalada mantiene a la región en máxima tensión.
El presidente estadounidense Donald Trump se refirió al nuevo líder iraní con una advertencia directa. Según declaró el mandatario, el sucesor del líder eliminado “no durará mucho” en el poder si no cuenta con la aprobación de Washington, en un mensaje que refleja la dureza del enfrentamiento político y militar.
En el plano diplomático, Rusia expresó un respaldo explícito al nuevo liderazgo iraní. El presidente Vladimir Putin envió un mensaje a Mojtaba Jamenei en el que reafirmó el “indefectible apoyo” de Moscú a Teherán.
“Reafirmamos nuestra solidaridad con nuestros amigos iraníes”, afirmó el mandatario ruso, en una declaración que pone de relieve la alineación geopolítica entre Rusia e Irán, consolidada en los últimos años en distintos escenarios internacionales.
Por su parte, China volvió a manifestar su respaldo político al régimen iraní, aunque con un tono diplomático más prudente. El vocero del Ministerio de Asuntos Exteriores de China, Guo Jiakun, pidió respetar la soberanía y la integridad territorial de Irán y se pronunció contra cualquier intervención externa.
El funcionario chino también reclamó un alto el fuego inmediato y el regreso al diálogo para evitar una escalada mayor en Medio Oriente.
Mientras tanto, desde Europa, el gobierno de Francia exigió a Irán una modificación profunda de su conducta internacional. El ministro de Relaciones Exteriores francés, Jean-Noël Barrot, pidió al régimen iraní “grandes concesiones” para poner fin a las acciones que calificó como desestabilizadoras.
En ese contexto, el presidente francés Emmanuel Macron mantuvo una conversación telefónica con su par iraní Masud Pezeshkian, en la que reclamó el cese inmediato de los ataques contra países vecinos y la reapertura del estratégico estrecho de Ormuz, vital para el comercio mundial de petróleo y gas.
El conflicto también provocó movimientos militares en el Mediterráneo oriental. Turquía anunció el despliegue de seis cazas F-16 y sistemas de defensa antiaérea en la autoproclamada República Turca del Norte de Chipre, territorio reconocido únicamente por Ankara.
La decisión se produjo después de que Grecia enviara previamente cuatro cazas F-16 a la base aérea de Pafos, en Chipre, como respuesta a un ataque con drones iraníes lanzado desde Líbano contra instalaciones militares británicas en la isla.
Además, varios países europeos reforzaron su presencia naval en la zona. Francia, España, Italia y Reino Unido enviaron buques militares al Mediterráneo para proteger rutas marítimas y reforzar la seguridad de Chipre ante el riesgo de una ampliación del conflicto.
La guerra ya tiene consecuencias directas sobre el mercado energético internacional. El precio del petróleo superó nuevamente la barrera de los 100 dólares por barril, impulsado por la incertidumbre sobre el suministro global.
Uno de los episodios más graves se produjo en Bahrein, donde la petrolera estatal BAPCO Energies declaró fuerza mayor en sus operaciones luego de que un misil iraní impactara en una de las instalaciones de Bapco Refining Company, provocando un incendio en una de las principales refinerías del país.
La compañía indicó que el ataque afectó severamente su capacidad operativa, lo que podría tener repercusiones en el abastecimiento energético mundial.
En paralelo, el conflicto en el Golfo Pérsico ya generó una fuerte presión sobre los mercados internacionales de energía. El precio del crudo Brent se incrementó cerca de 30% desde el inicio de las hostilidades, mientras que el precio del gas natural en Europa se disparó hasta 50% en apenas una semana.
Con los combates aún activos y las principales potencias tomando posiciones diplomáticas y militares, analistas internacionales advierten que el conflicto podría prolongarse durante semanas o incluso meses, con consecuencias profundas para la estabilidad de Medio Oriente, el comercio energético global y la seguridad internacional.
Fuentes consultadas: Reuters, EFE, Bloomberg, The Guardian, Financial Times, BBC, Al Jazeera, Axios.





