Buenos Aires-9 de marzo de 2026-Total News Agency-TNA- En medio de la fuerte volatilidad que atraviesa el mercado energético internacional por la guerra en Medio Oriente, el presidente y CEO de YPF, Horacio Marín, aseguró que la petrolera estatal buscará evitar aumentos bruscos en los combustibles en Argentina, aun cuando el precio del petróleo registra una de sus mayores subas de los últimos años.
El ejecutivo afirmó que la compañía aplicará su esquema de micropricing y el mecanismo de “moving average” —promedio móvil de precios— con el objetivo de amortiguar la volatilidad externa y evitar que los movimientos abruptos del crudo internacional se trasladen de manera inmediata a los surtidores locales.
“YPF no va a generar cimbronazos en los precios de los combustibles. Somos prudentes y estamos honrando nuestro compromiso honesto con los consumidores”, sostuvo Marín, en un mensaje que apunta a transmitir previsibilidad en un mercado particularmente sensible para la economía argentina.
La definición llega en un momento de fuerte tensión en el mercado global de energía. El barril de Brent, referencia internacional, volvió a superar los 100 dólares por primera vez desde 2022 y llegó a acercarse a los 118–120 dólares en la apertura de la semana, impulsado por la escalada militar entre Estados Unidos, Israel e Irán.
La suba refleja el temor de los mercados a posibles interrupciones en el suministro mundial de petróleo, especialmente por la situación del estrecho de Ormuz, una ruta estratégica por la que circula cerca del 20% del comercio petrolero global. Cualquier alteración en esa vía marítima genera de inmediato un impacto en las cotizaciones internacionales del crudo.
En ese contexto, la preocupación en Argentina no se limita a la geopolítica. El comportamiento del precio de los combustibles tiene efectos directos sobre el transporte, la logística, los costos empresariales y la inflación, por lo que cualquier salto en las naftas o el gasoil suele trasladarse rápidamente a la economía.
Frente a ese escenario, YPF busca introducir un factor de estabilidad. El esquema de micropricing que mencionó Marín implica un monitoreo permanente de las variables que inciden en los combustibles —como el precio internacional del crudo, el tipo de cambio, los impuestos y los costos de refinación— para ajustar los precios de manera gradual y evitar saltos bruscos.
El sistema de promedio móvil funciona, a su vez, como una herramienta de amortiguación. En lugar de trasladar de inmediato una suba repentina del petróleo a los surtidores, la petrolera toma un promedio de las cotizaciones del crudo durante un período determinado. Esto permite suavizar tanto las subas abruptas como las caídas bruscas del mercado internacional.
Según explicó el titular de YPF, la volatilidad extrema del petróleo no genera valor real para el sector energético, sino que responde muchas veces a movimientos especulativos de corto plazo en los mercados financieros.
Por ese motivo, la compañía busca sostener una trayectoria más estable de precios, evitando replicar en tiempo real los picos del mercado internacional.
El contexto energético global agrega presión a esa estrategia. La guerra en Medio Oriente reavivó los temores a una nueva crisis petrolera y llevó a los analistas a recordar episodios anteriores en los que los conflictos geopolíticos dispararon el precio del crudo. En 2022, tras la invasión de Rusia a Ucrania, el barril llegó a superar los 120 dólares, generando un fuerte impacto inflacionario en numerosos países.
En Argentina, la situación tiene matices particulares. El desarrollo de Vaca Muerta, uno de los mayores reservorios de hidrocarburos no convencionales del mundo, fortaleció la capacidad energética del país y permitió incrementar la producción de petróleo y gas. Sin embargo, los precios internos de los combustibles siguen vinculados en parte al comportamiento del mercado internacional.
Por eso, los analistas señalan que el efecto del actual shock petrolero dependerá en gran medida de su duración. Si el aumento del crudo se revierte rápidamente, el mecanismo de promedio móvil que aplica YPF podría evitar ajustes significativos en los surtidores.
En cambio, si el Brent permanece durante varias semanas en niveles de tres dígitos, la presión sobre los precios internos podría intensificarse, incluso con una política de ajustes graduales.
Diversos especialistas del sector energético estiman que, en un escenario de petróleo sostenido por encima de los 100 dólares, los combustibles en Argentina podrían enfrentar aumentos acumulados de hasta 10% en los próximos meses, dependiendo de la evolución del mercado global y de la estrategia comercial que adopten las refinadoras.
Por ahora, la petrolera estatal busca enviar una señal de cautela. Marín no negó el impacto que puede generar el escenario internacional, pero dejó en claro que la compañía intentará amortiguar los efectos en el mercado doméstico.
En una economía donde el precio de la nafta funciona como un indicador clave de expectativas, costos e inflación, la promesa de YPF representa un intento de sostener cierta estabilidad en medio de un panorama energético global cada vez más incierto.





