Por Guillermo H. B. Castaño. Exclusivo Total News Agency
La escalada de tensiones en Medio Oriente, con ataques en el Mar Rojo y amenazas al Estrecho de Ormuz (ruta por la que pasa casi el 20% del petróleo mundial), ha provocado un fuerte aumento en los precios internacionales de la energía y los granos. El petróleo Brent se ubica entre US$85 y US$92 por barril. La soja en el mercado de Chicago (CBOT) cotiza entre 1.150 y 1.180 centavos de dólar por bushel, lo que equivale a aproximadamente **US$441 por tonelada** según Bloomberg.
Análisis
Para Argentina un país que vende en escala alimentos al mundo, así como petróleo / gas y teniendo en cuenta que compra energía en algunos meses, este escenario trae tensión en la toma de decisiones.
Corto Plazo: Más dólares por el campo, pero la energía sale más cara
**Lo positivo (el agro)**
Argentina exporta soja, maíz y trigo por unos US$18.500 millones al año. La suba de los precios internacionales, genera más dólares por cada tonelada vendida.
Ejemplo: cada 5% de aumento en la soja genera alrededor de US$1.200-1.500 millones extras en divisas.
Esto mejora el saldo comercial, alivia la presión sobre el dólar y fortalece las reservas del Banco Central.
**Lo negativo (la energía)**
El petróleo más caro encarece las importaciones de combustibles y gas. En 2025 Argentina gastó unos US$9.200 millones en energía importada; este año necesitará importar menos cantidad pero el aumento en la cotización del petróleo y gas sin duda impactará en las cuentas nacionales.
En este sentido, provocará el aumento a los subsidios estatales a empresas del rubro y generará algo de inflación (podría ser un alza de hasta alrededor de 0,7-1 punto porcentual extra por mes) porque los fletes y la producción se realizará con energía más cara. (Vale que recordemos el principio de imputación de Menger: si los precios suben y no hay ventas, o bajan los precios o no venden)
**Resumen corto plazo**
Ganancia neta estimada para los primeros meses de 2026: unos **US$1.400 millones** más en la balanza comercial, pero con algo más de inflación y presión en el gasto público por subsidios energéticos.
### Largo Plazo: Vaca Muerta – Activo Estratégico
Proyecta exportaciones: el conflicto hace que el mundo busque proveedores de petróleo y gas fuera de Medio Oriente.
Argentina tiene: **Vaca Muerta**.
– En enero de 2026, Argentina produjo un récord de 882.200 barriles de petróleo por día (+16,5% más que el año anterior).
– Casi el 70% de ese petróleo sale de Vaca Muerta.
– El gas también batió récord: 26,7 millones de metros cúbicos por día.
Con el petróleo por encima de US$80-90 por barril (el costo de producción en Vaca Muerta está entre US$45 y US$55), la rentabilidad interna sube mucho (30-35%). Esto atrae más inversión extranjera (Chevron, Shell, Exxon) y permite exportar cada vez más petróleo y gas licuado (GNL). El objetivo es pasar de tener que importar algunos meses energía, a tener un superávit energético importante y permanente.
Alimentos:
Argentina va tener una mejora de los términos de intercambio ya que puede vender más soja, maíz y carne a China e India, etc., y también procesar esos granos para obtener mayor valor (biocombustibles, harinas proteicas).
### Los riesgos que no hay que ignorar
– **Si el mundo se enfría**: una guerra prolongada puede frenar el crecimiento global (China e Europa comprarán menos). Si eso pasa, los precios de los granos podrían caer hasta un 15%.
– **Reservas bajas**: Argentina aún tiene reservas netas negativas (alrededor de US$9.000 millones). Un shock grande de energía podría obligarla a pedir más ayuda externa (posible y poco probable).
### Conclusión: el desafío futuro será la toma de nuestras decisiones en este contexto
El conflicto en Medio Oriente le da a Argentina una ventana única: transformar un problema global en inversión y crecimiento. Vaca Muerta ya es una realidad que puede convertirnos en un gran exportador neto de energía.
Nuestra posición geográfica, alejada de los lugares de conflicto la convierte en altamente sugerente para inversores de distinto porte y actividad.
En estas circunstancias el gobierno necesita:
1. Mantener el superávit fiscal (seguir recaudando más de lo que gasta).
2. Sumar incentivos a los ya existentes para invertir en Vaca Muerta. (las nuevas leyes y las prometidas, junto con las desregulaciones también ayudan en ello)
3. Bajar gradualmente las retenciones al campo para que los productores sigan invirtiendo.
4. Terminar rápido las obras de infraestructura (gasoductos y puertos) para poder exportar más.
La geopolítica mundial abre una ventana, pero el futuro se decide con lo que hagamos en casa. Si actuamos con disciplina y reglas claras, Argentina puede pasar de depender de los precios internacionales a ser un jugador estratégico en energía y alimentos hacia 2030.
El destino no lo determina Ormuz; lo escribimos nosotros.
11/03/2026.
Guillermo H.B. Castaño. Semper Fidelis Consultora
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