Buenos Aires-12 de marzo de 2026-Total News Agency-TNA- La inflación de febrero se ubicó en 2,9%, el mismo nivel que había mostrado en enero, y acumuló así un alza de 5,9% en el primer bimestre de 2026, de acuerdo con los datos difundidos este jueves por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC). En la comparación interanual, el Índice de Precios al Consumidor (IPC) avanzó 33,1%, en un escenario donde los aumentos en tarifas y alimentos volvieron a empujar con fuerza sobre el costo de vida.
El dato confirma que, al menos por ahora, la inflación no logra quebrar con claridad el umbral cercano al 3% mensual. Más allá de cierta desaceleración respecto de los picos del pasado, el problema persiste con intensidad suficiente como para seguir erosionando ingresos, ordenar consumos a la baja y mantener bajo presión a millones de hogares que enfrentan subas reiteradas en rubros sensibles.
La división que tuvo mayor incidencia en todas las regiones del país fue Alimentos y bebidas no alcohólicas, un capítulo central para medir el impacto real sobre la vida cotidiana. Dentro de ese rubro se destacaron aumentos en Carnes y derivados, con incrementos relevantes en todo el territorio nacional. También se verificaron subas en productos como el pollo entero, distintos cortes bovinos y aceites, todos artículos de fuerte peso en la canasta familiar.
El sector que registró el mayor aumento del mes fue Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles, con un salto de 6,8%, consolidando el peso de los servicios y las tarifas reguladas sobre el índice general. Ese comportamiento vuelve a mostrar que una parte importante de la presión inflacionaria sigue viniendo de precios administrados o vinculados a actualizaciones de servicios básicos, un factor que tiene efecto directo y persistente sobre el presupuesto doméstico.
A nivel de categorías, los Regulados encabezaron la suba con 4,3%, seguidos por el IPC núcleo, que avanzó 3,1%. En cambio, los Estacionales mostraron una caída de 1,3% durante febrero. Esa combinación deja una señal nítida: aun cuando algunos componentes transitorios hayan ofrecido cierto alivio, el corazón más duro de la inflación sigue activo y con inercia suficiente como para impedir una baja más marcada del índice general.
En el análisis regional, el mayor aumento mensual se observó en el Noroeste, con 3,5%. Le siguieron Cuyo, con 3,4%, y el Noreste, con 3,1%. Por su parte, la región Pampeana y la Patagonia registraron subas de 3%, mientras que el Gran Buenos Aires quedó por debajo del promedio nacional con 2,6%. Esa disparidad territorial refleja que el proceso inflacionario mantiene características comunes en todo el país, aunque con intensidades distintas según la estructura de consumo y el peso relativo de ciertos servicios y alimentos en cada región.
Entre las divisiones que quedaron por encima del nivel general se ubicaron Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles con 6,8%, Alimentos y bebidas no alcohólicas con 3,3%, Bienes y servicios varios con 3,3% y Restaurantes y hoteles con 3%. Por debajo del promedio se situaron Equipamiento y mantenimiento del hogar con 2,6%, Salud con 2,5%, Recreación y cultura con 2,3%, Transporte con 2%, Comunicación con 1,8%, Educación con 1,2% y Bebidas alcohólicas y tabaco con 0,6%. En tanto, Prendas de vestir y calzado no mostró variación.
Ese último dato no modifica el cuadro general. La estabilidad en la indumentaria contrasta con la presión creciente en servicios esenciales y alimentos, es decir, en aquellos gastos que las familias no pueden postergar con facilidad. Por eso, aunque algunos rubros hayan mostrado menor dinamismo o incluso caídas puntuales, el dato de febrero vuelve a mostrar una inflación que sigue siendo alta en términos de economía doméstica y social.
Con este resultado, el Gobierno suma otro mes sin conseguir una desaceleración más contundente del IPC. La continuidad del 2,9% mensual deja un mensaje claro: la inflación ya no corre a la velocidad de otros períodos, pero se resiste a bajar de un piso que sigue siendo demasiado elevado para una economía que necesita recomponer salarios, previsibilidad y consumo.




