Córdoba-16 de marzo de 2026-Total News Agency-TNA-. Javier Milei volvió a pararse este lunes en Córdoba como uno de sus escenarios políticos más cómodos para defender a fondo su programa económico, rechazar cualquier cambio de rumbo y sostener que la combinación entre desinflación y crecimiento terminará consolidándose más temprano que tarde. En su exposición en la Bolsa de Comercio de Córdoba, el Presidente insistió en que la Argentina atraviesa una oportunidad histórica, aseguró que no piensa modificar su política económica pese a las turbulencias de los últimos meses y volvió a prometer que la inflación podría comenzar “con cero” a partir de agosto. Lo hizo, además, en una puesta en escena cargada de mensaje político: estuvo acompañado por Karina Milei, Manuel Adorni y Martín Menem, en una señal explícita de respaldo interno al jefe de Gabinete.
El mandatario sostuvo que el país venía encaminado hacia una hiperinflación del 15.000% anual y que el actual nivel de suba de precios, aunque todavía elevado, debe leerse en comparación con el escenario extremo del que, según su visión, fue rescatada la economía. En ese contexto, remarcó que no aplicará controles de precios ni medidas que, a su juicio, impliquen violentar la libertad económica. Por el contrario, afirmó que seguirá haciendo “las cosas bien” porque considera que tarde o temprano el sendero elegido terminará derrotando a la inflación y acelerando la recuperación.
La definición no fue aislada. Milei ya había reiterado en los últimos días que esperaba ver registros de inflación cercanos a cero entre junio y agosto, una idea que volvió a colocar en el centro de su discurso en Córdoba. La apuesta oficial es que el ancla fiscal, la apertura cambiaria y la continuidad del ajuste consoliden una desaceleración más marcada en los próximos meses. En esa línea, el Presidente buscó transmitir previsibilidad ante empresarios y operadores económicos, dejando en claro que no habrá volantazos ni concesiones a recetas intervencionistas, aun cuando persistan tensiones sobre precios, actividad y consumo.
Otro de los ejes fuertes del discurso fue la pobreza. Milei aseguró que, después de ocho años, la Argentina registra los niveles más bajos de pobreza y sostuvo que, al asumir, el número real no era el 41% que mostraban las estadísticas corrientes sino el 51%, una cifra que, según él, luego logró bajar al 30%. Con esa lectura, afirmó que unos 15 millones de argentinos salieron de la pobreza. El dato oficial más reciente disponible del INDEC, correspondiente al primer semestre de 2025, ubicó la pobreza en 31,6% y la indigencia en 7,3%, por debajo del 52,9% y 18,1% registrados en el primer semestre de 2024. Sobre esa mejora estadística es que el Gobierno apoya buena parte de su argumento social, aun cuando persisten discusiones sobre ingresos reales, empleo y desigualdad.
En su explicación sobre el modelo económico, el Presidente pidió mirar a la Argentina “como si fuera un modelo de negocio”. Según planteó, si el país genera condiciones adecuadas para que haya inversión, inevitablemente llegará más crecimiento, más productividad, mejores salarios y menos pobreza. A partir de esa lógica, sostuvo que no debe esperarse una expansión pareja de todos los sectores al mismo tiempo, porque en un proceso tan reformista como el que reivindica siempre habrá actividades que crecen y otras que se contraen. Para Milei, pretender un crecimiento completamente balanceado en una economía que está siendo reestructurada sería, directamente, un error conceptual.
El tramo político del discurso también fue duro. El jefe de Estado volvió a cargar contra el kirchnerismo y acusó a la oposición de estar dispuesta a “romper todo” con tal de perjudicar al Gobierno por no estar en el poder. En ese marco, elevó el tono con expresiones particularmente agresivas y volvió a retratar a sus adversarios como parte de una estructura que, según su narrativa, vive del atraso, del privilegio y de la manipulación emocional. La referencia a las protestas frente al Congreso y a los operativos de seguridad también formó parte de esa construcción, con ironías que buscaron reforzar el contraste entre oficialismo y oposición ante un auditorio afín.
La presencia de Manuel Adorni en primera fila, junto a Karina Milei y Martín Menem, sumó otra capa de lectura. El jefe de Gabinete viene siendo cuestionado por el viaje de su esposa en la comitiva oficial a Nueva York y por la polémica desatada alrededor de su vuelo privado a Punta del Este. En ese contexto, la decisión presidencial de mostrarse con él en Córdoba tuvo un valor inequívoco de respaldo político. El Gobierno intenta así cerrar filas frente a un episodio incómodo y mostrar cohesión interna en medio de un clima de creciente confrontación con la oposición.
El paso de Milei por la Bolsa de Comercio de Córdoba dejó, en definitiva, una ratificación sin matices de su libreto económico y político. Defendió el ajuste, rechazó cualquier corrección de rumbo, prometió más baja de inflación, reivindicó una caída de la pobreza y volvió a polarizar con el kirchnerismo. Todo en un mismo movimiento: reafirmar convicciones frente a empresarios, blindar a un colaborador bajo presión y sostener la idea de que la Argentina, pese a las turbulencias, sigue transitando una transformación histórica. En el esquema presidencial, el mensaje fue claro: no habrá marcha atrás.




