Taipéi-17 de Marzo de 2026-Total News Agency-TNA- El Gobierno de Taiwán salió este martes a desmentir versiones sobre un eventual freno de Estados Unidos en la venta de armamento a la isla y aseguró que, hasta el momento, no recibió ninguna notificación oficial sobre retrasos. El ministro de Defensa taiwanés, Wellington Koo, afirmó que los mecanismos internos de revisión en Washington avanzan “conforme a lo previsto” y remarcó que entre ambas partes sigue existiendo una “estrecha coordinación” en materia de defensa, en un momento especialmente delicado para el equilibrio estratégico en el Indo-Pacífico.
La declaración de Koo buscó contener la inquietud que se había instalado luego de reportes publicados en medios estadounidenses sobre una posible postergación de un nuevo paquete de armas por razones diplomáticas vinculadas al diálogo entre Donald Trump y Xi Jinping. Ese ruido creció después de que se conociera que el presidente norteamericano evalúa aplazar “un mes o algo así” su viaje a China, inicialmente previsto para fines de marzo o comienzos de abril, a raíz de la guerra con Irán y de la necesidad de seguir desde Washington la evolución militar y política de esa crisis.
En Taipéi el tema no es menor. Reuters informó días atrás que la administración de Trump tiene preparado para aprobación un segundo paquete de armas para la isla, valuado en torno a 14.000 millones de dólares e integrado, entre otros sistemas, por misiles interceptores avanzados. A eso se suma que en diciembre Estados Unidos ya había notificado al Congreso otro conjunto de ventas por unos 11.000 millones de dólares, uno de los mayores paquetes recientes para reforzar la defensa taiwanesa. Además, la política interna de la isla también se vio atravesada por esta cuestión: la semana pasada, los principales partidos taiwaneses acordaron destrabar la firma de contratos vinculados con cuatro compras militares para no perder prioridad en la cola de producción y entrega.
La asistencia militar estadounidense sigue siendo un pilar central para Taiwán, que se gobierna democraticamente de manera autónoma desde 1949 y enfrenta una presión militar constante de China, país que considera a la isla parte de su territorio. En ese contexto, la reacción del Ministerio de Defensa taiwanés apuntó a transmitir una señal de calma hacia adentro y de firmeza hacia afuera: más allá de los tiempos políticos de la cumbre entre Trump y Xi, en Taipéi procuran dejar en claro que, por ahora, no hay evidencia oficial de que la cooperación militar con Washington se esté frenando. El trasfondo, sin embargo, sigue siendo el mismo: cada paquete de armas, cada revisión administrativa y cada gesto diplomático entre las dos grandes potencias es leído en la región como parte de una pulseada mucho más amplia por el futuro del estrecho de Taiwán.





