Buenos Aires, 19 de marzo de 2026-Total News Agency-TNA- La desocupación volvió a subir en la Argentina y cerró 2025 en 7,5%, según informó el INDEC, en un dato que quebró la mejora que se había visto a mitad del año pasado y volvió a encender una luz amarilla sobre el mercado laboral. La cifra marcó una suba de 1,1 puntos porcentuales frente al cuarto trimestre de 2024, cuando había sido de 6,4%, y también un alza de 0,9 puntos respecto del tercer trimestre de 2025, que había cerrado en 6,6%. Al mismo tiempo, la tasa de empleo se ubicó en 45,0% y la tasa de actividad en 48,6%, sin cambios significativos, lo que muestra que el deterioro no pasó por una mayor incorporación de personas al mercado, sino por un aumento directo de la desocupación.
Detrás del porcentaje hay un cuadro social más áspero. En los 31 aglomerados urbanos relevados por el organismo, la población desocupada alcanzó a alrededor de 1,093 millones de personas, sobre un universo de 13,503 millones de ocupados y 14,596 millones de personas económicamente activas. A la vez, la subocupación se mantuvo en 11,3%, mientras los ocupados demandantes de empleo llegaron a 16,5%. Sumados los desocupados, los ocupados que buscan otro trabajo y los subocupados, la presión sobre el mercado laboral alcanzó el 30,0% de la población económicamente activa, por encima del 28,7% del trimestre anterior.
El informe oficial también dejó en claro que el golpe fue más fuerte entre los jóvenes. En la franja de 14 a 29 años, la tasa de desocupación aumentó 3,0 puntos porcentuales entre las mujeres y 3,7 puntos entre los varones en la comparación interanual, mientras que en las edades centrales, de 30 a 64 años, las tasas se mantuvieron relativamente estables. Esa dinámica confirma una tendencia ya conocida en la economía argentina: cuando el mercado laboral se enfría, los primeros en sentirlo con más fuerza suelen ser los más jóvenes, especialmente quienes todavía no lograron insertarse de manera estable.
En el plano geográfico, el problema volvió a concentrarse en el Gran Buenos Aires, que registró la mayor tasa regional de desempleo con 8,6%, seguido por la región Pampeana con 7,7% y el Noreste con 5,6%. En el otro extremo, el Noroeste mostró la tasa más baja, con 4,2%, seguido por Patagonia con 4,8% y Cuyo con 4,9%. Entre los aglomerados, sobresalieron con una desocupación de 9,5% Gran La Plata, Mar del Plata y Río Gallegos. En la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, el informe registró 79 mil desocupados y 227 mil ocupados demandantes de empleo; en los partidos del Gran Buenos Aires, en tanto, contabilizó 604 mil desocupados y 1,050 millones de ocupados que buscan otro trabajo.
Otro dato que profundiza la preocupación es la calidad del empleo. Si bien el informe del INDEC señaló que la estructura ocupacional no mostró cambios significativos en el trimestre, distintos análisis privados remarcaron que la informalidad se ubicó en torno al 43% del total de ocupados y que el deterioro viene siendo amortiguado por empleo más precario, más cuentapropismo y salarios más débiles. LCG sostuvo que los indicadores laborales mostraron un empeoramiento general respecto de un año atrás y también frente al trimestre previo, y advirtió que el ajuste “continúa siendo vía calidad y vía precio”, con mayor peso del trabajo no asalariado, más sobreocupación y caída persistente del empleo formal desde mitad de 2025.
En ese marco, el cierre de 2025 dejó una fotografía incómoda para el relato oficial. Con actividad y empleo prácticamente estables, pero con más personas sin trabajo, más presión sobre el mercado y una informalidad todavía muy alta, el dato del INDEC mostró que la recuperación no logró transformarse en alivio sostenido para una porción importante de la población. El mercado laboral argentino, una vez más, exhibe que no alcanza con crear movimiento económico: el desafío de fondo sigue siendo generar empleo formal, estable y de mejor calidad.





