Buenos Aires-23 de marzo de 2026-Total News Agency-TNA-El precio internacional del petróleo registró este lunes una fuerte baja luego de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunciara que mantendrá durante cinco días en suspenso los ataques previstos contra infraestructura energética de Irán, en medio de contactos que calificó como “buenos y productivos”. La reacción de los mercados fue inmediata: el crudo Brent, referencia global, retrocedió con fuerza y llegó a operar por debajo de los US$100 por barril, después de haber escalado en las horas previas por el temor a una interrupción prolongada del tránsito en el estrecho de Ormuz.
El movimiento fue leído por operadores e inversores como una primera señal de descompresión en un conflicto que venía agregando una fuerte prima de riesgo al mercado energético. La sola posibilidad de una tregua táctica y de una reapertura más fluida del paso marítimo alteró el escenario de manera brusca. En la práctica, el mercado empezó a descontar que, al menos en el corto plazo, disminuye la probabilidad de un golpe directo contra activos energéticos iraníes y de una respuesta regional aún más agresiva sobre rutas clave de abastecimiento.
Durante la rueda, el Brent llegó a marcar un piso cercano a los US$96 por barril, con una caída superior al 13% intradiario, en una corrección que borró de golpe buena parte del salto acumulado por la crisis. El repliegue se produjo después de varias jornadas en las que el petróleo había quedado atrapado en una lógica puramente geopolítica: cada amenaza sobre Ormuz, cada advertencia de Teherán y cada señal militar de Washington empujaban los precios hacia arriba ante el riesgo de un estrangulamiento en la oferta global.
La novedad difundida por Trump a través de Truth Social cambió ese pulso. El mandatario comunicó que ordenó postergar temporalmente cualquier ofensiva sobre centrales eléctricas e infraestructura energética iraní, sujeta a la evolución de las conversaciones en curso. Ese mensaje fue suficiente para que el mercado desarmara parte de las coberturas más defensivas y comenzara a corregir la sobrerreacción del fin de semana. El trasfondo sigue siendo delicado, pero la sola expectativa de una pausa negociada alcanzó para aflojar la presión inmediata sobre el barril.
La importancia de Ormuz explica por qué cada novedad altera con tanta violencia las cotizaciones. Por ese corredor marítimo circula aproximadamente una quinta parte del comercio mundial de petróleo y una porción decisiva del gas natural licuado. Cualquier amenaza de cierre, minado, bloqueo parcial o control militar severo modifica de inmediato las expectativas de suministro, impacta sobre los seguros marítimos y recalienta las proyecciones de inflación y crecimiento en las principales economías consumidoras.
En ese marco, la reacción del mercado convivió con una advertencia de más largo alcance. El banco de inversión Goldman Sachs elevó sus previsiones para 2026 y pasó a estimar un precio promedio de US$85 para el Brent, frente a los US$77 que proyectaba antes. La entidad sostuvo que, aun si se evita una escalada inmediata, persiste el riesgo de interrupciones prolongadas en los envíos de crudo a través de Ormuz, además de una recomposición de reservas estratégicas que volvería al mercado más tenso y reacio al riesgo.
Ese contraste resume el momento actual. En lo inmediato, la pausa anunciada por Trump desinfló el pico de tensión y hundió el precio del crudo. Pero hacia adelante, los grandes jugadores financieros siguen viendo un mercado extremadamente sensible, donde cualquier fracaso diplomático puede reinstalar en cuestión de horas un barril mucho más caro. La caída de este lunes no canceló la crisis: apenas reflejó que, por primera vez en varios días, la lógica militar cedió algo de terreno frente a una ventana política todavía frágil.
Por eso, los próximos movimientos de Washington, Teherán e Israel serán decisivos no sólo para la seguridad regional, sino también para el comportamiento del petróleo y de toda la economía global. El mercado celebró el alivio, pero no dio por terminada la amenaza. En un conflicto donde cada mensaje presidencial puede mover decenas de dólares el barril, la volatilidad sigue siendo la norma.
Fuentes consultadas: Reuters, Associated Press, Barron’s.





