Buenos Aires-24 de marzo de 2026-Total News Agency-TNA- En plena expansión judicial del caso $LIBRA, nuevas pericias sobre el celular del empresario Mauricio Novelli dejaron al descubierto un proyecto para lanzar monedas de oro y plata con la imagen del presidente Javier Milei, en una iniciativa comercial que, según la documentación incorporada al expediente, apuntaba a monetizar la figura presidencial mediante piezas conmemorativas y otros productos asociados a su identidad política. El hallazgo sumó un nuevo frente de incomodidad para la Casa Rosada, porque ya no se trata sólo del universo cripto bajo investigación, sino también de presuntos negocios paralelos que rozan de manera directa el uso de la investidura presidencial con fines privados.
El material fue recuperado por peritos de la Dirección General de Investigaciones y Apoyo Tecnológico a la Investigación Penal (DATIP) en el marco de la causa que llevan el fiscal federal Eduardo Taiano y el juez Marcelo Martínez De Giorgi. De acuerdo con esa reconstrucción, en el teléfono de Novelli apareció un grupo de WhatsApp llamado “Proj. Argentina”, en el que participaban además Iván Canales Vandewijngaerden, director ejecutivo de ICV Advisors, y Gregor Beck, vinculado al Bank von Roll de Suiza y a Degussa Goldhandel, una de las grandes distribuidoras europeas de oro y plata. En esos intercambios se discutía la conveniencia de lanzar una moneda —o eventualmente una medalla— con validación oficial, financiamiento, cobertura comercial y proyección de ventas en la Argentina y en el exterior.
La propuesta, según los documentos hallados, ya estaba bosquejada desde 2023 y fue tomando forma durante 2024. El diseño incluía el rostro de Milei de perfil, su cabellera fusionada con la melena de un león, la consigna “¡Viva la libertad carajo!” y un sol en el reverso. Además, una prueba de producción habría sido acuñada en Alemania en junio de 2024, mientras que brochures confidenciales de ICV Advisors describían potenciales compradores “nacionales e internacionales”, entre ellos empresas, bancos, instituciones e inversores, y señalaban que el producto serviría también como instrumento de ahorro y resguardo de valor por el metal utilizado.
La trama se vuelve políticamente más delicada por las gestiones oficiales que rodearon el proyecto. Registros citados en las publicaciones periodísticas indican que Novelli, Canales, Beck y el empresario August François von Finck ingresaron a la Casa Rosada el 5 de abril de 2024 para una reunión con la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei. Más adelante, el 1 de noviembre, Novelli volvió a reunirse con funcionarios, y el 10 de noviembre de 2024 llevó la propuesta a la Quinta de Olivos, donde, según audios de WhatsApp incorporados al expediente, sostuvo ante sus socios que “J sí quiere que salga”, aunque también advirtió que existían detractores dentro del equipo presidencial. Ese material es hoy uno de los elementos que refuerzan la sospecha de una relación comercial y política mucho más intensa entre el entorno del Presidente y los impulsores del proyecto.
Los chats también revelan la magnitud económica imaginada para el negocio. Según esas conversaciones, se proyectaba vender unas 5.000 piezas de oro y 20.000 de plata, con valores estimados de unos US$3.150 para la moneda de oro de una onza y US$50 para la de plata, más impuestos. A la vez, el grupo analizaba un “plan B” de merchandising global con remeras, gorras, mochilas, banderas, motosierras y hasta bebidas energizantes con la marca Milei, lo que refuerza la idea de una estrategia integral para explotar comercialmente la imagen presidencial. En los propios documentos se consignaba que la autorización para usar esa imagen seguía “en proceso de aprobación”, un dato especialmente sensible tratándose de la máxima autoridad del país.
Aunque el plan no llegó a concretarse y quedó frenado tras el estallido del escándalo $LIBRA, su aparición dentro del expediente complica aún más la situación política del Gobierno. La iniciativa alimenta las sospechas sobre posibles maniobras incompatibles con la función pública, eventuales beneficios privados ligados al acceso al poder y una utilización de la figura presidencial que, aun cuando no haya desembocado en un lanzamiento efectivo, aparece ya inscripta en un esquema de negocios que la Justicia intenta desentrañar. En ese contexto, el caso $LIBRA dejó de ser solamente una investigación sobre el mundo cripto: empieza a perfilarse como una causa más amplia sobre la frontera cada vez más borrosa entre gestión, contactos oficiales y negocios alrededor del nombre del Presidente.



