Buenos Aires, 25 de marzo de 2026-Total News Agency-TNA- Manuel Adorni intentó este miércoles cerrar de un golpe la secuencia de denuncias y versiones sobre sus bienes, sus viajes y su nivel de gastos con un mensaje directo desde la Casa Rosada donde se lo vio nervioso y con pifies al leer: aseguró que no tiene “nada que esconder”, remarcó que su patrimonio fue construido antes de llegar al Gobierno y sostuvo que no dará detalles mientras existan causas judiciales en trámite. En ese descargo, además, dejó una definición que buscó desactivar el foco más incómodo de las últimas jornadas: afirmó que vive en Caballito, dijo que todo lo que corresponde está declarado y encuadró como parte de una operación política y mediática las versiones sobre otras propiedades que se le atribuyen, entre ellas una vivienda en Exaltación de la Cruz.
Sin embargo, el problema político para el jefe de Gabinete no se apagó con esa defensa. La controversia sigue abierta porque, mientras Adorni niega irregularidades y se refugia en la investigación judicial en curso, una parte de la información conocida en los últimos días no provino de rumores anónimos, sino de la primicia de Total News Agency sobre la propiedad del country y de registros y documentación relevados por medios nacionales, como La Nacion donde, Bettina Angeletti, esposa del funcionario, figura como única titular desde el 15 de noviembre de 2024 de la Unidad Funcional 380 del country Indio Cuá Golf Club, en Exaltación de la Cruz, según constancias obtenidas ante el Registro de la Propiedad bonaerense. Ese dato modificó el eje del debate: ya no se trata sólo de una acusación política, sino de una operación inmobiliaria cuya existencia quedó respaldada por documentación catastral.
A eso se suma otro punto sensible. En su última declaración jurada, correspondiente al cierre de 2024, Adorni informó dos inmuebles: un departamento en Parque Chacabuco, compartido con su esposa, y otro en La Plata, además de ahorros cercanos a los 50.000 dólares y deudas por unos 90.000. La propiedad de Exaltación de la Cruz no aparece en ese tramo público.
El dato que más ruido generó en el plano público fue el contraste entre la negativa oficial y lo que fueron recogiendo distintos reportes periodísticos en la zona. Mientras Adorni insiste en que vive en Caballito y rechaza las versiones que lo vinculan con una residencia en un country, fuentes consultadas en Exaltación de la Cruz sostuvieron que lo han visto de manera cotidiana en Indio Cuá y que la camioneta Jeep declarada por el funcionario suele estar en el lote 380. Otros reportes periodísticos, siempre sobre la base de testimonios vecinales y de la denuncia presentada por la diputada Marcela Pagano, agregaron que vecinos del barrio privado lo ubicaban en el lugar desde principios de 2024 y durante la etapa de obra, mientras se mencionaba el alquiler de otra vivienda dentro del mismo emprendimiento. Esos elementos no constituyen por sí solos prueba judicial concluyente, pero sí explican por qué la versión oficial no consiguió bajar la espuma del caso.

También quedó bajo la lupa el movimiento de las expensas. Según la denuncia ampliada y reportes reproducidos por diversos medios, las expensas del lote 380 comenzaron a figurar a nombre de Bettina Angeletti, con montos cercanos a los 700.000 pesos mensuales. Ese dato fue presentado como un indicio de vínculo dominial o posesorio con el lote, y adquirió mayor peso después de que se conociera que la titularidad formal de la unidad está efectivamente registrada a nombre de la esposa del funcionario. En paralelo, la propia conferencia de Adorni dejó una señal de incomodidad: evitó responder sobre el origen de los fondos, sostuvo que la Justicia ya interviene y eligió confrontar con periodistas antes que ofrecer precisiones documentales. Así, el intento de clausurar el tema terminó, al menos por ahora, sin despejar la pregunta central sobre cómo se compatibilizan la versión oficial, la documentación conocida y los testimonios que rodean a Indio Cuá.



