Buenos Aires, 25 de marzo de 2026-Total News Agency-TNA- La Comisión Unicameral de Acuerdos del Senado se reunirá este jueves a las 14.30 en el salón Arturo Illia para analizar pliegos de ascenso militar, entre ellos el del brigadier Marcelo José Monetto, actual subjefe del Estado Mayor General de la Fuerza Aérea Argentina, cuyo pase al grado de brigadier mayor sigue frenado desde 2024 por falta de consenso político y por una impugnación que remite a uno de los episodios más delicados y humanamente más graves que atravesó la institución en los últimos años.
Lo que el Senado debe resolver no es un trámite administrativo más ni una mera discusión sobre antecedentes de carrera. La controversia alrededor de Monetto está atravesada por el caso de una excadete de la Escuela de Aviación Militar, identificada como AMMP, que denunció haber sido víctima de abuso sexual en 2019 y luego padeció, según resoluciones judiciales y expedientes posteriores, un cuadro de destrato, revictimización, sanciones, demoras y hostigamiento institucional, segun informo Edgardo Aguilera en Ambito Financiero. En abril de 2022, el juez federal Miguel Vaca Narvaja ordenó su “inmediata reincorporación” y cuestionó el accionar de las autoridades de la Fuerza Aérea y de la escuela. En ese momento, la dirección de la EAM estaba a cargo de Monetto, cuya promoción hoy vuelve a ser tratada sin que ese trasfondo haya perdido gravedad política ni moral.
La dimensión más incómoda del caso es que la impugnación no se apoya sólo en conjeturas o versiones de pasillo, sino en una secuencia judicial concreta. En marzo de 2024, la Cámara Federal de Córdoba confirmó la reincorporación de la cadete y sostuvo que la actuación institucional debía leerse con perspectiva de género. Más tarde, el 11 de marzo de 2025, el juez federal Alejandro Sánchez Freytes procesó a cinco integrantes de la Escuela de Aviación Militar por presunto abuso de autoridad militar frente a la denunciante; esos procesamientos fueron confirmados el 11 de septiembre de 2025 y luego quedaron abiertos a revisión por casación. El punto no es menor: aunque Monetto no integra ese lote de procesados, su ascenso sigue bajo la sombra de un expediente que expone fallas graves dentro del instituto que dirigía y que dejó a una víctima en un prolongado estado de indefensión.
Por eso, el debate de este jueves excede largamente la cuestión castrense. Lo que queda bajo la lupa es la señal política e institucional que enviaría el Senado si habilitara la promoción de un oficial superior asociado, al menos por contexto de mando y por las críticas surgidas de expedientes judiciales, a un caso donde la denuncia de abuso sexual quedó seguida por una cadena de omisiones y maltratos. La pregunta de fondo es incómoda, pero inevitable: si la Fuerza Aérea todavía arrastra las consecuencias de aquel episodio, ¿con qué criterio puede premiarse con un ascenso a quien ocupaba un lugar central en la estructura de conducción cuestionada? En vez de quedar soslayada detrás de un expediente de ascenso, la acusación originaria y el posterior hostigamiento institucional deberían ocupar el centro mismo de la discusión.
A eso se suma un dato político nada menor: la comisión que preside el senador Juan Carlos Pagotto volverá a tratar por tercera vez desde 2024 el caso de Monetto, en un contexto en el que la jefatura de la Fuerza Aérea viene impulsando ascensos demorados y busca reordenar su cúpula. Pero el expediente del subjefe no es uno más. La persistencia de la impugnación demuestra que el problema no quedó cerrado y que el malestar excede cualquier interna militar. El Senado tiene ahora la oportunidad de evitar que una promoción de alto rango termine funcionando como una señal de indulgencia frente a un caso que, por su carga humana y judicial, todavía interpela de lleno a la conducción aérea




