Buenos Aires, 25 de marzo de 2026-Total News Agency-TNA- El presidente de la AFA, Claudio “Chiqui” Tapia, sufrió este miércoles un revés judicial de fuerte impacto político y deportivo luego de que el juez en lo penal económico Diego Amarante rechazara su pedido para salir del país durante 60 días con carácter general, en el marco de la causa que investiga la presunta retención indebida de aportes, impuestos y cargas de seguridad social por más de 19.300 millones de pesos. La decisión deja al dirigente sin la flexibilización que buscaba a menos de tres meses del inicio del Mundial 2026 en Estados Unidos, Canadá y México, y lo obliga a seguir solicitando autorización puntual cada vez que necesite viajar al exterior.
La resolución del magistrado pegó en un momento especialmente sensible para la conducción del fútbol argentino. La defensa de Tapia había planteado que su actividad institucional era incompatible con la dinámica de pedir permisos viaje por viaje y buscó reemplazar ese esquema por una habilitación amplia que le permitiera moverse sin requerir una autorización previa en cada ocasión. Incluso ofreció mecanismos alternativos de control, como informes de viaje y comparecencias periódicas, pero el tribunal entendió que el planteo no alcanzaba para desarmar la cautelar vigente. En los hechos, el juez consideró que el pedido era demasiado abierto, con destinos indeterminados y sin una agenda cerrada que permitiera verificar necesidad, urgencia y proporcionalidad.
El argumento central del rechazo fue contundente. Amarante sostuvo que la “imprecisión de los motivos alegados”, la “falta de actualidad de la documentación” y los “antecedentes de conducta reseñados” impedían realizar el examen de proporcionalidad necesario para flexibilizar la medida. También remarcó que no se trataba de una solicitud puntual, como otras autorizaciones excepcionales ya concedidas en el expediente, sino de un permiso genérico que requería un nivel mucho más estricto de precisión y cumplimiento. El juez además recordó inconsistencias registradas en anteriores pedidos de viaje, entre ellos uno vinculado a Venezuela, que ya había generado reparos por la información suministrada sobre su finalidad.
El trasfondo judicial del caso explica por qué la negativa no puede leerse como una mera cuestión administrativa. Tapia ya fue indagado en la causa junto con el tesorero Pablo Toviggino y otros dirigentes de la conducción de la AFA, después de que la ARCA denunciara la presunta apropiación indebida de 19.353.546.843,85 pesos vinculados a retenciones impositivas y aportes de seguridad social descontados entre marzo de 2024 y septiembre de 2025 y, según la acusación, no depositados al fisco. El expediente ya atravesó la etapa de indagatorias y el juez quedó en condiciones de definir en los próximos días si procesa, sobresee o dicta falta de mérito para los cinco imputados principales. Esa proximidad de definiciones vuelve todavía más delicado cualquier intento de relajar restricciones cautelares.
Para Tapia, el golpe también tiene una dimensión simbólica. El Mundial 2026 comenzará el 11 de junio y la agenda internacional de la AFA crece a medida que se aproxima la cita máxima del fútbol. Pero la negativa judicial deja en claro que, por ahora, su rol institucional no alcanza para obtener un privilegio procesal amplio. El tribunal ya había demostrado que estaba dispuesto a evaluar permisos específicos cuando la información estuviera completa y debidamente respaldada, pero esta vez entendió que el presidente de la AFA pretendía una suerte de salvoconducto preventivo que el expediente, en su actual estado, no justifica. El mensaje es claro: mientras no se defina su situación procesal, Tapia seguirá bajo control judicial estricto.
El impacto político de la decisión no es menor. En un fútbol argentino ya sacudido por denuncias cruzadas, sospechas sobre el manejo arbitral, investigaciones patrimoniales y causas por movimientos de fondos, el rechazo a la solicitud de Tapia refuerza la imagen de una conducción cercada por la Justicia. El presidente de la AFA podrá seguir pidiendo autorizaciones puntuales para compromisos concretos, pero no consiguió lo que realmente buscaba: liberarse por dos meses del corset judicial en la antesala del torneo más importante del planeta. A 78 días del debut mundialista, la causa penal económica se transformó así en un factor que condiciona de manera directa la agenda internacional del hombre más poderoso del fútbol argentino.




