Por Daniel Romero
Buenos Aires-30 de marzo de 2026-Total News Agency-TNA-. Manuel Adorni volvió a quedar bajo la lupa por una operación inmobiliaria que, por su forma de financiamiento y por el valor declarado, ya disparó nuevas preguntas políticas y judiciales. El jefe de Gabinete escrituró en noviembre de 2025 un departamento en la calle Miró, en Caballito, por US$ 230.000, con titularidad compartida en un 50 por ciento con su pareja, Bettina Angeletti. Pero lo más llamativo no fue solamente el monto, sino el esquema utilizado para concretar la compra: de acuerdo con la documentación registral difundida en las últimas horas, casi toda la operación se sostuvo con una hipoteca privada otorgada por las mismas personas que le vendieron el inmueble.
Dicho en términos políticos, Adorni apareció como un hombre de suerte. Sobre un precio escriturado de US$ 230.000, las vendedoras le financiaron US$ 200.000, es decir, cerca del 87 por ciento del total. La reconstrucción periodística publicada este lunes identificó a esas acreedoras como dos mujeres de 64 y 72 años, que quedaron asentadas como prestamistas en el registro. El resultado es una postal incómoda para el discurso oficial de austeridad: el funcionario pudo acceder a un inmueble de alto valor con un desembolso inicial comparativamente bajo y con crédito privado concedido por quienes, al mismo tiempo, estaban cerrando la venta. Como si fuera poco, las jubiladas se lo dejaron a mitad del valor de mercado! Camistea a la hinchada!!
Desde luego ésto llamó especialmente la atención: el fuerte desfasaje entre los valores de mercado del inmueble y lo que terminó pagando el ministro coordinador. Según los datos difundidos, el funcionario abonó casi US$ 1.155 el metro cuadrado, una cifra que representa aproximadamente la mitad del valor de mercado estimado para una propiedad de esas características en esa zona de Caballito, donde distintas referencias lo ubican alrededor de los US$ 2.000 por metro cuadrado. Ese diferencial reforzó la percepción de que Adorni no sólo consiguió una financiación extraordinariamente favorable, sino también un precio muy por debajo de lo que usualmente se paga por una unidad de ese tipo en ese sector de la ciudad.
Por eso, en la política ya empezó a circular una comparación tan filosa como incómoda: Adorni habría comprado su departamento “al estilo Eskenazi”. La analogía remite a la operación con la que el grupo Petersen, de la familia Eskenazi, ingresó en YPF a fines de 2007 con una estructura financiada en gran parte por bancos internacionales y por un préstamo del propio vendedor, Repsol YPF, que reconoció oficialmente un “vendor loan” por más de US$ 1.000 millones. Salvando las enormes diferencias de escala, el paralelo político apunta al mismo corazón del asunto: adquirir un activo relevante con muy poco capital propio inicial y con una parte decisiva del financiamiento provista por quien lo vende.
La situación no quedó aislada del resto de los problemas que rodean hoy al jefe de Gabinete. En paralelo a este capítulo inmobiliario, la Justicia Federal ya activó medidas de prueba en la investigación que llevan adelante el juez Ariel Lijo y el fiscal Gerardo Pollicita por los viajes de Adorni, su evolución patrimonial y el uso de bienes o servicios cuyo origen de pago todavía genera controversia. En ese expediente se pidieron informes sobre declaraciones juradas, registros de propiedad y vuelos, mientras la presión política sobre el funcionario se fue acumulando en las últimas semanas.
En ese contexto, la compra del departamento de Caballito dejó de ser una simple operación privada para convertirse en otro capítulo de desgaste para uno de los hombres más visibles del oficialismo. El problema ya no pasa sólo por el inmueble, sino por la explicación integral de cómo se financió, por qué se pactó a un valor tan inferior al de mercado y qué justificación puede ofrecer el funcionario para una maniobra que, en la calle y en los tribunales, empieza a leerse con una mezcla de sorpresa, ironía y sospecha. Porque si la política argentina ya conoció la fórmula de comprar con crédito del vendedor en el caso Eskenazi-YPF, ahora la oposición cree ver un eco de aquella lógica, pero en versión departamento porteño. Fin.




