Por Guillermo H. B. Castaño.
Buenos Aires, 07 de abril de 2026 Total News Agency-TNA-— En medio de la escalada del conflicto en Medio Oriente y la volatilidad de los mercados energéticos, la economía argentina vuelve a girar alrededor de una variable central: la confianza.
El diagnóstico es claro y contundente: la estabilidad económica del país se resume, en gran medida, en una sola decisión cotidiana de los argentinos: quedarse en pesos o correr al dólar. .
La demanda de dinero, el verdadero eje del problema
Más allá de cuánto emite el Estado, lo que realmente define el rumbo es cuánto quiere la sociedad mantener moneda local. Cuando existe confianza, la gente retiene pesos y la economía se estabiliza con mayor facilidad. Cuando esa confianza se pierde, se produce una fuerte dolarización preventiva, la inflación se acelera y la actividad se contrae.
Este comportamiento, profundamente arraigado en la historia argentina, convierte a la confianza en un factor más importante que cualquier medida técnica aislada.
El programa económico: ajuste necesario, pero no suficiente
El actual plan económico busca corregir desequilibrios estructurales de larga data: el déficit fiscal, la emisión monetaria y las distorsiones de precios relativos. Sin embargo, su éxito final no depende solo del ajuste, sino de su consistencia en el tiempo. El mercado debe creer que las políticas se van a sostener.
Cabe resaltar que con la gestión actual se redujo como nunca antes el déficit fiscal, pasando a superávit desde el inicio, también se achicó el Estado Nacional y se mantiene superávit comercial, esto ha sido el sustento por el cuál el conflicto de M. Oriente no se haya sentido con fuerza en RA hasta hoy.
Dicho esto:
La economía puede estabilizarse con rapidez si la confianza se consolida, pero también puede deteriorarse con la misma velocidad si esa confianza se evapora.
El impacto del contexto internacional
La guerra en Medio Oriente agrega una capa adicional de incertidumbre. El conflicto ya está afectando variables clave:
- Suba del precio del petróleo y el gas.
- Presión inflacionaria a nivel global.
- Riesgo de desaceleración en las principales economías.
Incluso se considera un escenario extremo en el que el barril de petróleo podría escalar fuertemente si las interrupciones en el Estrecho de Ormuz se prolongan. Argentina no está aislada: cualquier shock externo se siente con mayor intensidad debido a su dependencia de los precios de commodities y su vulnerabilidad cambiaria.
Una economía “binaria”, “bimonetaria” y tipo de cambio
La economía argentina tiene un comportamiento casi binario:
- Escenario positivo: si hay confianza → baja el dólar, cae la inflación y mejora la actividad.
- Escenario negativo: si se pierde la confianza → sube el dólar, se acelera la inflación y cae el ingreso real.
En este esquema hay poco espacio para el gradualismo. Los cambios deben ser bruscos.
Tipo de cambio: según el crecimiento que muestran nuestras exportaciones se demostraría que la relación $/u$s está alineado con la realidad y la compra de dólares por parte de BCRA durante 60 jornadas consecutivas ha evitado que se desplome y a la vez nutrido con más de u$s4.400MM nuestras reservas, entran dólares por exportación, por financiación de empresas que toman deuda en esa moneda por su bajo costo y por inversiones que se efectivizan.
En años venideros la proyección de exportaciones del agro, minería /energía + inversiones ya comprometidas, garantizan la llegada de dólares al punto que se podría hablar de que Argentina podría padecer de la denominada “enfermedad holandesa” (por la exportación de gas entraron tantas divisas en Holanda que el Florín se fortaleció sobremanera).
Argentina como proveedor alternativo: la ventaja geopolítica
En este escenario de inestabilidad global, Argentina emerge como un proveedor confiable fuera de las zonas de conflicto. Lejos de Medio Oriente, Rusia o el Mar Rojo, el país ofrece estabilidad geográfica y política relativa, lo que le otorga un valor estratégico creciente.
- Energía: Vaca Muerta ya produce récords de petróleo (882.200 barriles diarios en enero de 2026) y gas (26,7 millones de m³ diarios). Con precios altos, se acelera la inversión extranjera y las exportaciones de crudo y GNL, convirtiendo el histórico déficit energético en superávit. Argentina se posiciona como alternativa segura para Europa y Asia que buscan diversificar sus fuentes.
- Alimentos: Como uno de los principales exportadores mundiales de soja, maíz, trigo y carne, Argentina refuerza su rol en la “food security” global. En momentos de incertidumbre, los países importadores priorizan proveedores estables y lejanos a zonas de conflicto.
- Minería y litio: Argentina forma parte del “Triángulo del Litio” (junto a Bolivia y Chile), con enormes reservas. La demanda mundial de litio para baterías crece exponencialmente con la transición energética. Además, el país tiene potencial en cobre y otros minerales críticos. Esto lo convierte en un jugador clave para la seguridad de las cadenas de suministro globales.
Esta combinación —energía, alimentos y minerales críticos— posiciona a Argentina como un hub estratégico del Hemisferio Sur, lejos de las zonas de riesgo geopolítico. Países como Estados Unidos y Europa ven en el país un aliado confiable para reducir su dependencia de regiones inestables.
El desafío de fondo: salir del ciclo de crisis
Argentina arrastra más de una década de deterioro económico, marcado por:
- Estancamiento del ingreso per cápita.
- Inflación crónica.
- Pérdida de credibilidad institucional.
Este historial explica por qué la confianza es tan frágil y por qué cualquier programa económico enfrenta un escepticismo inicial elevado, incluso cuando los números fiscales y monetarios mejoran.
Las personas manifiestan que no llegan a fin de mes, es cierto pero no depende solo de este gobierno, ni siquiera en forma total de la migración de un sistema cerrado de economía a uno de libertad de mercado.
Que el dinero no alcanza, depende de que durante 15 años la economía se estancó y produce lo mismo, mientras que la población aumentó alrededor del 1% anual. Más gente con igual PBI: La Pizza es Chica, no alcanza para todos, somos pobres. Si de alguna forma distribuyéramos el ingreso en partes iguales para todos, sólo cobraríamos $1.9MM cada uno (poco más del 20% por arriba de la canasta básica INDEC 2-26: $1.4MM), por lo tanto la única solución pasa por producir más y agrandar la pizza.
Eso se logra si Argentina se dedica a invertir en los sectores en los que es competitiva Minería, Energía, Servicios, Turismo. Cuando todo ello se mueva, cambia el esquema económico de los últimos 100 años que privilegió industrias protegidas prebendarías que atrajeron a los polos urbanos, grandes cantidades de personas que terminaron en villas de emergencia en mucho casos.
La nueva forma económica desarrolla polos en las provincias, la migración a Vaca Muerta es sólo el botón de muestra.
Confianza, para terminar definimos lo que significa en economía: La confianza por parte de los actores internos y externos frente a los gobernantes es la piedra angular de cualquier programa político y económico y determinará el éxito o fracaso de cualquier medida por mejor hecha que esté. Lo importante no es solo el plan sino la reacción de los diversos actores frente al mismo. Argentina ha demostrado ser un incumplidor serial de sus compromisos, por lo tanto la seguridad jurídica, el respeto de la propiedad privada deberán demostrarse y sostenerse más allá de este gobierno para el éxito del nuevo sistema.
Conclusión: entre la oportunidad y el riesgo
Argentina tiene hoy una oportunidad real de estabilizar su economía, pero esa posibilidad está condicionada por un factor intangible y volátil: la confianza.
En un mundo donde la geopolítica vuelve a impactar fuertemente en los precios de la energía y los alimentos, el margen de error se reduce. La economía local queda expuesta a una doble dinámica: la credibilidad interna del programa económico y los shocks externos derivados del conflicto global.
En ese cruce, la definición final no será solo técnica, sino conductual. Si la sociedad cree en la sostenibilidad del programa, este puede funcionar. Si no, la historia puede repetirse.
Porque, en definitiva, en Argentina todo termina reduciéndose a una decisión cotidiana: quedarse en pesos o correr al dólar. La confianza no se anuncia: se construye. Y de esa construcción dependerá el futuro económico del país en los próximos años.
07/04/26
Guillermo H.B. Castaño. Semper Fidelis Consultora
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