Buenos Aires-11 de Abril de 2026-Total News Agency-TNA-. La trama del departamento en Caballito donde vive Manuel Adorni quedó todavía más expuesta tras la declaración de la martillera Natalia Rucci, quien detalló cómo fue la operación previa a que el inmueble terminara en manos del jefe de Gabinete. Según su relato, Rucci Propiedades no intervino en la compra de Adorni, sino en la venta anterior: la del ex futbolista Hugo Morales a dos jubiladas que, de acuerdo con la propia testigo, solo aparecieron al final para firmar la escritura. La causa, que investiga presunto enriquecimiento ilícito, ya incluyó un operativo de la Policía Federal Argentina y de la Fiscalía Federal N° 11 en la inmobiliaria para secuestrar documentación sobre esa secuencia de compras y ventas. Imagenes del departamento de Adorni de la calle Quirno.

El primer tramo de la historia muestra un dato contundente. El semipiso de Miró 550, un cuatro ambientes de unos 150 metros cuadrados cubiertos, con cochera, patio y balcón terraza, fue puesto a la venta en 2024 a USD 340.000. Con el paso de los meses, y ante la falta de interesados, el precio publicado bajó a USD 295.000, dijo a Infobae. Fue entonces cuando aparecieron los compradores con una arquitecta, plantearon que el inmueble requería numerosas refacciones, presentaron presupuestos y acercaron una oferta de USD 200.000. Morales aceptó ese monto tras una negociación, y la operación se concretó. Para la martillera, esa rebaja no implicó por sí sola una anomalía: sostuvo que fue una venta normal, determinada por la voluntad del propietario y del comprador y no por una decisión arbitraria de la inmobiliaria.

Lo más delicado aparece en la identidad real de quienes motorizaban esa compra. De acuerdo con la reconstrucción de Rucci, las titulares formales fueron Beatriz Viegas y Claudia Sbabo, pero el trámite operativo lo hicieron dos hombres más jóvenes. Uno de ellos fue Pablo Martín Feijoo, amigo de Adorni e hijo de Viegas; el otro, según la propia nota, fue Leandro Miano, hijo de Sbabo. La testigo dijo que fueron ellos quienes visitaron el inmueble, llevaron a la arquitecta, negociaron condiciones y finalmente resolvieron que la escritura quedara 50% a nombre de la madre de Feijoo y 50% a nombre de la madre de su amigo. Las dos mujeres estuvieron presentes al momento de firmar, pero, siempre según la martillera, no llevaron adelante la negociación previa. El dinero se entregó delante de una escribana elegida por los compradores, que no fue Adriana Nechevenko, y allí se cerró la primera venta.

El segundo tramo es el que hoy carga con mayor voltaje político y judicial. Según registros citados por elDiarioAR, Pablo Martín Feijoo visitó a Adorni en la Casa Rosada, donde permaneció varias horos, el 22 de octubre de 2025. Menos de un mes después, el departamento fue revendido al entonces vocero presidencial por USD 230.000, con un adelanto de USD 30.000 y el saldo —equivalente al 87% restante— a pagar en un año y sin interés. La escribana Nechevenko habló de una financiación a doce meses sin interés para cubrir la parte principal de la operación. Esa secuencia, que combina una compra previa muy por debajo del valor originalmente publicado, una reventa rápida y un esquema de pago inusual para el mercado, es justamente uno de los puntos que la investigación intenta desentrañar.

La defensa de la inmobiliaria fue terminante: Rucci aseguró que se enteró por televisión de que Adorni estaba vinculado al inmueble, negó haber conocido a Nechevenko y remarcó que su empresa no participó de la segunda venta. También sostuvo que nada de la primera operación le llamó la atención y que, cuando preguntaron por el origen del dinero, los compradores dijeron dedicarse a comprar, reciclar y vender propiedades, una práctica conocida en el mercado como flipping. Pero esa explicación no cerró las dudas, sino que terminó dejando a la vista una ruta patrimonial más compleja: un inmueble de alto valor, una caída fuerte en el precio, compradoras formales que según la testigo “solo pusieron la firma”, un operador muy cercano al entorno de Adorni que se movió en nombre de ellas y una posterior venta financiada en condiciones llamativas al propio funcionario. La Justicia ahora deberá determinar si todo eso fue apenas una cadena de negocios entre conocidos o si detrás hubo una maniobra pensada para disimular el verdadero recorrido de la propiedad.





