Buenos Aires, 13 de abril de 2026-Total News Agency-TNA- La causa por presunto enriquecimiento ilícito que complica a Manuel Adorni abre este lunes otro capítulo sensible en Comodoro Py. El fiscal federal Gerardo Pollicita citó a declarar como testigos a Graciela Isabel Molina de Cancio y Victoria María José Cancio, madre e hija, señaladas en el expediente como las mujeres que le otorgaron al jefe de Gabinete una hipoteca privada por USD 100.000 para una operación inmobiliaria que la Justicia mira con creciente atención. Las audiencias fueron fijadas para las 9 y las 11 de hoy y forman parte de una semana que, en tribunales, ya es leída como decisiva para determinar si las explicaciones del funcionario resisten el avance de la investigación. Imagen IA
El punto bajo análisis no es menor. Según surge de la pesquisa, Molina de Cancio habría aportado USD 85.000 y Victoria Cancio otros USD 15.000 para una hipoteca “no bancaria” vinculada al departamento de la calle Asamblea, una propiedad anterior de Adorni y Bettina Angeletti. De acuerdo con los reportes judiciales publicados en los últimos días, esa garantía se formalizó el 15 de noviembre de 2024, el mismo día en que Angeletti adquirió la casa del country Indio Cuá Golf Club, en Exaltación de la Cruz. Ese cruce temporal quedó bajo la lupa del fiscal, que intenta reconstruir con precisión el origen del dinero, los mecanismos de pago y la secuencia patrimonial del matrimonio.
La investigación no se agota en ese préstamo. El expediente también revisa la compra del departamento de Caballito, escriturado por USD 230.000, una cifra que distintas publicaciones compararon con valores de mercado superiores para unidades similares en la zona. Ese desfasaje fue uno de los factores que empujó nuevas medidas de prueba. Incluso una inmobiliaria que intervino en la operación sostuvo ante la Justicia que el inmueble se ofrecía originalmente a USD 340.000, dato que profundizó todavía más las sospechas sobre el precio finalmente declarado. En paralelo, el fiscal y el juez Ariel Lijo ya avanzaron con el levantamiento del secreto fiscal y bancario de Adorni y de su esposa para contrastar su situación patrimonial real con las operaciones registradas.
Otro testimonio que dejó ruido fue el de la escribana Adriana Mónica Nechevenko, quien intervino en las escrituras y declaró la semana pasada ante la fiscalía. La notaria negó que hubiera existido un préstamo de dinero en efectivo y sostuvo que las operaciones se desarrollaron dentro de un marco “normal”, como compraventas con financiación directa de los vendedores o de particulares, y no como un crédito bancario tradicional. Sin embargo, su explicación no terminó de despejar dudas, porque la fiscalía busca establecer si esas fórmulas fueron genuinas o si se utilizaron para enmascarar el verdadero origen de los fondos. La propia escribana dijo además que fue ella quien le presentó a Adorni a las mujeres que le prestaron los USD 100.000.
La causa viene sumando piezas a ritmo sostenido. La semana pasada también declaró por Zoom el ex futbolista Hugo Morales, quien había sido dueño original de una de las propiedades investigadas antes de venderla a las mujeres que luego terminaron vinculadas a la operación con Adorni. Además, la fiscalía ordenó allanamientos en sucursales de la inmobiliaria que intervino en la venta del departamento de Caballito y citó a otros testigos para reconstruir el circuito completo de compra, financiación y refacciones. Entre ellos aparece también el contratista que trabajó en la casa de Indio Cuá, porque el expediente ya no mira sólo la adquisición de inmuebles, sino también las obras y mejoras que pudieron haber incrementado el patrimonio familiar.
En términos políticos, el problema para Adorni es que la causa dejó de girar únicamente sobre especulaciones mediáticas y empezó a avanzar con actos concretos de prueba. Cada nueva testimonial, cada documento y cada contradicción potencial entre las escrituras, las hipotecas y las declaraciones juradas empujan el caso a una zona más incómoda. Por eso la comparecencia de Graciela Molina de Cancio y Victoria Cancio no es una formalidad. Sus respuestas pueden ayudar a definir si la hipoteca privada fue una operación verosímil entre particulares o si la Justicia está ante una estructura de financiamiento demasiado opaca para pasar inadvertida. Para el jefe de Gabinete, la jornada de hoy no resuelve el expediente, pero sí puede marcar otro punto de inflexión en una investigación que ya entró en terreno delicado.
E próximo jueves, Beatriz Alicia Viegas (72 años) y Claudia Bibiana Sbabo (64 años) llegan a los tribunales las dos jubiladas citadas en la causa por presunto enriquecimiento ilícito contra el jefe de Gabinete Manuel Adorni. Vendieron (y financiaron con una hipoteca privada por unos USD 200.000) el departamento en Caballito (calle Miró al 500) que Adorni y su esposa compraron en noviembre de 2025





