Buenos Aires, 12 de julio de 2025 – Total News Agency-TNA-La Armada Argentina se prepara para dar de baja definitiva a sus aviones de combate Súper Étendard, emblemáticos protagonistas de la Guerra de Malvinas en 1982, en una decisión que marca el fin de una era para la aviación naval del país. La medida obedece a la imposibilidad de mantener operativos los sistemas de estas aeronaves por falta de repuestos y componentes clave.
Cinco de estos cazas, de origen francés, fueron adquiridos por la Argentina a finales de los años 70 y llegaron al país en 1981, pocos meses antes del estallido del conflicto bélico con el Reino Unido. Durante la guerra, cumplieron misiones de ataque de alto impacto, incluyendo el hundimiento de los buques británicos HMS Sheffield y Atlantic Conveyor, gracias al uso del misil aire-mar Exocet AM39. El comandante argentino Augusto Bedacarratz, reconocido como héroe de guerra, fue quien disparó el misil que impactó al Sheffield.

Sin embargo, y pese a su historial, desde hace años estas aeronaves permanecen en tierra, fuera de servicio por la falta de piezas originales. En especial, los asientos eyectables Martin Baker Mk 4A, cuya provisión está sujeta a restricciones británicas establecidas tras la guerra. Si bien existían opciones alternativas, como los fabricados por la firma estadounidense Task Aerospace, también faltaban múltiples repuestos cuya fabricación fue discontinuada en Francia, según confirmó en su momento el exministro de Defensa Jorge Taiana.
A estos cinco aviones se suman otros nueve Súper Étendard que llegaron al país después del conflicto, también comprados a Francia, y que tampoco han podido mantenerse en condiciones operativas.
En 2018, durante la presidencia de Mauricio Macri, el gobierno argentino acordó con Francia la compra de cinco unidades adicionales, denominadas Súper Étendard Modernisé, por un valor de 14 millones de euros. Estas aeronaves, retiradas por la Marina francesa, presentaban mejoras sustanciales en sistemas electrónicos, navegación, armamento y capacidad de ataque nocturno. Sin embargo, ninguno de esos aviones logró volar en territorio argentino debido a los mismos problemas logísticos y de abastecimiento.
Con un diseño concebido para operaciones embarcadas, los Súper Étendard cuentan con una velocidad máxima de casi 1.200 km/h, un alcance de 1.800 kilómetros y una capacidad de carga de armamento que incluye misiles Exocet, bombas convencionales y misiles aire-aire Magic. Los modelos modernizados agregaban radares Thomson-CSF Anemone, sistemas de navegación INS/GPS, cabinas digitalizadas y equipamiento para guerra electrónica y operaciones todo tiempo.
La Armada no ha informado todavía qué destino tendrán estas aeronaves tras su retiro, aunque se especula que algunos podrían ser conservados en museos o unidades de exposición, dado su valor histórico y simbólico.
Con su baja, se cierra una página significativa de la historia militar argentina, mientras se profundiza la necesidad de renovar el parque aéreo nacional en un contexto de continuas limitaciones presupuestarias y restricciones tecnológicas.