Madrid, 30 de noviembre de 2025 – Total News Agency-TNA-La investigación por el violento episodio ocurrido el pasado sábado en el barrio madrileño de Puente de Vallecas quedó oficialmente en manos de la Audiencia Nacional, que lo instruye como un posible ataque yihadista. Sin embargo, el Ministerio del Interior evitó hasta ahora calificarlo como tal, pese a los elementos que reúnen los investigadores y a las primeras actuaciones policiales que apuntan a una agresión de inspiración extremista.
El hecho ocurrió a las 13.55 del sábado, cuando un joven armado con un cuchillo atacó a tres personas en la plazuela de Martínez de la Riva. Las víctimas —un hombre con una herida profunda en el pecho, una mujer lesionada en la espalda y otra persona con cortes menores— fueron asistidas por los servicios de emergencia. Tras la agresión inicial, el atacante huyó hacia el edificio donde residía, en la misma zona.
Fuentes de seguridad señalaron que el sospechoso, de origen magrebí y 18 años, fue ubicado en su domicilio gracias al aviso de un hermano que alertó sobre su estado de exaltación. Al llegar los agentes, el joven se atrincheró y rechazó los intentos de reducción mediante descargas Taser. Cuando los policías lograron acercarse para neutralizarlo, el agresor se abalanzó contra ellos empuñando el arma blanca y gritando «¡Alá es grande!». La reacción inmediata de los agentes fue abrir fuego, hiriéndolo en el tórax, la cadera y la zona renal. Fue trasladado al Hospital Gregorio Marañón, donde permanece bajo custodia.
La investigación del caso fue asumida por el Juzgado Central Número 3 de la Audiencia Nacional, en coordinación con la Brigada Provincial de Información y unidades especializadas en terrorismo. El secreto de sumario impuesto sobre la causa apunta a que la línea principal examina una posible motivación yihadista, aunque también se analiza su perfil personal y el eventual consumo de drogas. El modus operandi, sin embargo, coincide con otros ataques de baja intensidad registrados en Europa durante los últimos años, caracterizados por el uso de armas blancas, improvisación y gritos religiosos al momento del asalto.
Diversos mandos policiales expresaron malestar por lo que consideran una tendencia del Ministerio del Interior a minimizar este tipo de incidentes. Fuentes consultadas en Madrid recordaron que otros hechos violentos —como el atropello mortal en Torre Pacheco o el ataque con arma blanca en Algeciras— también fueron inicialmente relativizados por la cartera que dirige Fernando Grande-Marlaska, pese a que sus investigaciones posteriores confirmaron componentes de radicalización.
El episodio de Vallecas reavivó el debate interno en la Policía Nacional sobre el nivel 4 de alerta antiterrorista, que continúa vigente en toda España sin modificaciones. Especialistas consultados por TNA advierten que, ante la proximidad de las fiestas navideñas, la actividad de células o individuos aislados suele incrementarse, tanto por la visibilidad de los espacios públicos como por la carga simbólica que estas fechas representan para grupos extremistas.
De manera paralela, el gobierno regional de la Comunidad de Madrid reforzó la presencia policial en zonas de alta concurrencia, aunque evitó pronunciamientos que colisionaran con la postura del Ejecutivo nacional. Mientras tanto, la causa en la Audiencia Nacional avanza con la toma de testimonios, análisis de dispositivos electrónicos y reconstrucción de los movimientos del sospechoso durante los días previos al ataque.
La evolución del estado de salud del agresor determinará el ritmo de las primeras declaraciones judiciales. Los investigadores buscan establecer si actuó inspirado por propaganda extremista, si mantenía vínculos con redes de radicalización o si se trató de un episodio aislado con carga ideológica. En cualquier caso, el incidente volvió a poner en primer plano la amenaza del terrorismo de baja intensidad y la necesidad de mantener alertas tempranas eficaces ante comportamientos compatibles con procesos de radicalización.

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