El equipo de Gallardo convirtió apenas 30 veces en el segundo semestre del año, con un aporte muy bajo de los volantes.
Los números son elocuentes e incluso reflejan la diferencia entre el River del Apertura que clasificó como primero en su grupo a los octavos de la Libertadores y el equipo que perdió el superclásico en la Bombonera, fue eliminado por Independiente Rivadavia en la semi de la Copa y cerró el año con la derrota ante Racing en el Cilindro en los octavos del Clausura. Mientras que en el primer semestre convirtió 44 goles, en la segunda mitad del año y tras la frustrante participación en el Mundial de Clubes apenas metió 30.
Un dato relevante de esta falencia de ataque del River del Muñeco en 2025 es que a pesar de que Sebastián Driussi fue el máximo goleador, con diez festejos, y de que tanto Miguel Ángel Borja como Facundo Colidio lo siguieron con nueve (Maxi Salas hizo cinco y el pibe Ian Subriabre, dos), el aporte de los volantes en el arco contrario fue muy limitado: a excepción de Franco Mastantuono hasta su partida al Real Madrid (hizo siete goles) y Giuliano Galoppo, que la metió en ocho oportunidades, Nacho Fernández, Maxi Meza y el pibe Santiago Lencina gritaron tres, mientras que Juanfer Quintero solamente la embocó en la eliminación contra Racing, la misma cantidad que Lanzini, Aliendro y Matías Rojas.

Driussi celebra su gol ante Boca en el Monumental. El Gordo fue el goleador de River en 2025, con diez gritos (Foto: Fernando de la Orden).
De hecho, Gonzalo Montiel consiguió una métrica superior a la de la mayorías de los volantes, ya que Cachete convirtió cinco goles: el Chino Martínez Quarta y Paulo Díaz metieron un par cada uno y el Huevo Acuña, uno solo, igual que González Pirez.

Galoppo fue el volante de River con más goles en el año: ocho (EFE/ José Jácome).
El contraste en los ciclos de Gallardo
Para tomar una mayor dimensión de lo mala que fue la producción ofensiva de River en 2026 se puede hacer una comparación con los equipos más exitosos del Muñeco en Núñez. Por ejemplo, en 2015 el Millonario convirtió 89 goles en 58 partidos, una media de 1,53 por juego, y el campeón eterno de 2018, metió 75 en 45 encuentros (un promedio de 1,66 por partido), mientras que el River de MG que perdió la final de la Copa con Flamengo gritó 97 en 58 juegos (un promedio 1,86). Claro que a la floja performance en ataque del CARP en 2025 se le sumó un rendimiento defensivo que regaló muchos puntos y jamás transmitió confianza. Y estas falencias en las áreas fue un combo letal, aunque este funcionamiento colectivo tuvo una relación directa con lo que sufrió el entrenador para armar un mediocampo competitivo y a la altura de la exigencia histórica de River.
Fuente OLE

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