MOSCÚ, 3 de diciembre de 2025 – Total News Agency-TNA-El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, declaró este miércoles que la reacción oficial de Moscú a la propuesta de paz presentada por Washington sobre la guerra en Ucrania fue matizada: “algunos puntos fueron aceptados, otros fueron calificados como inaceptables”. Con esas precisiones, el Gobierno ruso descartó una negativa definitiva al plan, abriendo la puerta a continuar las negociaciones bajo ciertas condiciones.
La aclaración del invasor ruso llega tras una reunión de cinco horas en la que participó el mandatario ruso Vladimir Putin y los enviados estadounidenses, entre ellos Steve Witkoff y Jared Kushner, en Moscú. Según Peskov, ese intercambio fue “el primero directo de este tipo” entre Rusia y Estados Unidos desde que se planteó el borrador con 28 puntos.
De acuerdo con la versión oficial, Rusia considera que varias de las propuestas estadounidenses constituyen “una base muy buena para futuras negociaciones”. Sin embargo, añadió Peskov, Moscú seguirá defendiendo los objetivos de su operación militar especial en Ucrania hasta tanto se alcancen acuerdos que reconozcan sus “intereses vitales”.
El entorno diplomático reconoce que el gesto —aceptar parcialmente la propuesta— representa una jugada estratégica del Kremlin para mantener el control de la narrativa internacional: exhibir apertura al diálogo sin comprometer concesiones territoriales ni su línea roja sobre la soberanía de las zonas ocupadas. Analistas coinciden en que Moscú busca ganar tiempo y conservar ventajas en el terreno.
En Washington y entre los aliados de Ucrania, la reacción fue de escepticismo. La cautela ante la ambigüedad rusa —aceptar “algunos puntos”, rechazar “otros”— se traduce en fuertes dudas sobre la voluntad real de Moscú de aceptar un acuerdo honesto. Por eso, en foros diplomáticos se insiste en mantener la presión militar y política hasta lograr un cese del fuego creíble.
La declaración de Peskov, además, caldea el ambiente en vísperas de una nueva cumbre de la OTAN en Bruselas, donde varios ministros europeos advirtieron que un acuerdo “favorable a Rusia” no será aceptable. La hipótesis de un acuerdo negociado —aunque parcial— genera tensiones crecientes con Kyiv y sus aliados.
Con esta postura híbrida, de aparente apertura sin ceder posiciones clave, Rusia intenta proyectar una imagen de “dispuesta al diálogo” sin renunciar a sus objetivos militares, y condiciona el futuro del conflicto a la voluntad política, territorial y estratégica que se respete en cualquier acuerdo final.
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